rittekker.
“ Es gracioso. ” Comienza. Palabras entonadas sin receptor específico, son dirigidas más para él mismo, como un pensamiento a viva voz. “ En mi adolescencia jamás disfruté de los campamentos, era como gastar el tiempo libre en algo no productivo… y sin embargo, ahora aquí estoy. ” Risilla ácida fluyendo de sus fauces, entonces permitiéndose darle un efímero trago a la lata de refresco que mantenía en su diestra. “ So ist das leben. ”
“¿So i— qué?” Inquiere bajito, un poco por confusión y otro poco por curiosidad, pues le ha pillado con la guardia baja y las manos en la masa, en su expresión más literal; en la diestra lleva malvaviscos más que suficientes para una sola persona, mientras que en la zurda, el chocolate caliente recién empezado. Le da un sorbo chiquito, mirándole de hito en hito, con las cejas chuecas y como si quisiera descifrar qué fue exactamente lo que dijo, mas falla patéticamente en el intento. “Bueeeno, las personas cambian y las situaciones también.” Acota su opinión, y en realidad, habla desde su propia perspectiva actual. Un tiempo atrás jamás se hubiera planteado siquiera ir a un campamento, en primera instancia. “Yo no pensé terminar aquí tampoco, pero mírame, soy el epítome de una joven adulta desempleada.”







