NUESTRA ENFERMEDAD. (Parafraseando a Ruíz Miguel).
En nuestra mente hay una parte, creada por nosotros mismos, que siempre está juzgando. El juez juzga todo lo que hacemos, lo que no hacemos, lo que sentimos, lo que no sentimos. Nos juzgamos a nosotros mismos de manera continua y juzgamos incesantemente a los demás basándonos en nuestras creencias (...). Sentimos la necesidad de tener «razón» porque intentamos proteger la imagen que queremos proyectar al exterior.
Cuando nos rechazamos a nosotros mismos y nos juzgamos, cuando nos declaramos culpables y nos castigamos de una manera tan excesiva, tenemos la sensación de que el amor no existe. Parece como si en este mundo solo existiera el castigo, el sufrimiento y el juicio. El infierno tiene muchos niveles diferentes. Algunas personas caen profundamente en el infierno y otras apenas están en él, pero de todos modos, ahí es donde se encuentran. En el infierno se dan relaciones muy abusivas (...).
La cantidad de maltratos que estás dispuesto a aceptar tiene un límite, [y] debes saber que no hay nadie en el mundo entero que te maltrate más que tú mismo. El límite de maltrato que tolerarás de otras personas es exactamente el mismo al que te sometes tú. Si alguien te maltrata más de lo que tú mismo te maltratas, te alejas, corres y te escapas de él.
Por lo general, las relaciones que mantenemos en el infierno son para desquitarnos, [se trata de un intento desesperado de deshacernos del veneno emocional que nos inunda todo el cuerpo y mente].
La energía atrae un mismo tipo de energía, por supuesto, un mismo tipo de vibración. Si una persona se te acerca y te dice: «Oh, me maltrata tanto» y tú le preguntas: «Bueno, ¿Por qué sigues ahí?» ni siquiera sabrá contestarte por qué. La verdad es que necesita ese maltrato porque esa es su manera de castigarse. La vida te trae exactamente lo que necesitas [ver principios del kybalion].
Abre los ojos, mira todo lo que te rodea para limpiar el veneno, sanar tus heridas, aceptarte y salir del infierno.
[Para deshacerte verdaderamente del veneno, tienes que deshacerte de la culpa que sientes por ser tú mismo. Por expresar tu verdadero ser. El veneno emocional es el miedo que tus padres y la sociedad te hicieron sentir por no ser como ellos creen que tienes que ser. Spoiler: ellos también están envenenados. Rompe el patrón].