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"No hay defensa contra la memoria. Eso es lo malo. Se desliza antes de que uno mismo se dé cuenta, le cierra la garganta, le estremece el corazón. Cualquier cosa puede detonarla: la inesperada convergencia de una particular visión y un sonido, un olor peculiar, una canción; cualquier cosa".
Un futuro para Opal,
Anne D. LeClaire.
Encontrémonos donde la luna y el sol se acarician con ternura cuando nadie los ve, donde las estrellas sueñan con el romance y suspiran por el amor; encontrémonos tu y yo, donde las nubes y el cielo se abrazan con fervor, donde los sueños seducen a la realidad para demostrarle su profundidad al amar; encontrémonos, solos tú y yo, allí en ese lugar donde los suspiros se vuelven besos y los versos caricias al corazón.
— @jorgema || Convergencia, entre tú y yo.
Testemunha
O azul do céu encanta As nuvens nos presenteiam Uma paisagem de calmaria E logo abaixo toda a cidade
Casas, carros e prédios Pessoas e muita movimentação A vida não para A cidade não para
Apesar de toda dicotomia Apesar de todo antagonismo A vista agrada Aliás, essa diversidade é que chama atenção
Paradas, aproveitando a luz, testemunhamos Não há para onde ir, mas a janela é o refúgio E não há nada mais interessante Do que observar toda essa dinâmica
Trata-se de uma conversa indireta Entre calmaria e agitação Entre almas e concreto Daqui da janela o assunto parece fascinante
Observamos O que muitas vezes intriga Também é capaz de agradar Basta estar realmente disposto a enxergar
Por: Giovana Costa
Porque el amor es el arte de perdernos y encontrarnos, de reinventarnos y explorarnos, pero sobre todo, es el arte de crear universos convergentes que se fusionan en la pasión de un solo beso.
— @jorgema
Microsoft ofrece 12 juegos de Ubisoft en PC a sus usuarios de Xbox: la consola se acerca al ordenador
La frontera entre las consolas y los PC se desdibuja cada vez más. Microsoft, en una alianza con Ubisoft, ha lanzado una promoción que permite a los jugadores de Xbox obtener de forma gratuita las versiones para PC de doce títulos destacados del editor francés. Esta iniciativa no solo beneficia a los usuarios, sino que también revela la estrategia a largo plazo de la compañía de Redmond:…
El último estertor: Junts firma su acta de defunción
Lo de Junts per Catalunya ya no es política. Es una unidad de cuidados paliativos. La decisión de romper los acuerdos con el Gobierno de Sánchez no es una estrategia audaz; es el manotazo de ahogado de una formación que huele a cadáver político y que, en su desesperación, arrastra consigo los últimos vestigios de su relevancia. La crónica de esta muerte anunciada comenzó con la implosión de su…
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De nada sirve odiar
Opinión de Gloria Arias Nieto, 06/05/2025
Hace poco una mujer intentó convencerme de lo deprimidos que deberíamos estar y lo parias que deberíamos sentirnos porque el Apocalipsis está cantado y es inevitable. Está claro que lamentarse es más tentador que construir, y culpar a otros exige menos esfuerzo y es más rentable para quienes aprendieron a flotar sin preocuparse por cuántos ahogados dejaron por el camino.
No sé cuál es el encanto de la agresividad, pero muchos se dejan seducir por ella. Cien cuadras al sur y tan solo dos días antes, un gobierno que se ubica en las antípodas de la señora en mención, dedicó parte de su tarima a descalificar, amenazar y hacer gala de unos símbolos que no se compaginan con la necesidad de encontrar modelos de convivencia basados en la cohesión, en la suma de visiones y fortalezas y en la multiplicación de los saberes, y no en la animadversión, en la resta de competencias y la división de la sociedad.
La incitación a odiar al contrario parecería ser algo que tienen en común quienes creen habitar polos opuestos, pero, en el fondo (¡qué pena!) se parecen entre sí mucho más de lo que ellos quisieran.
De poco sirve -en términos de evolución, desarrollo y armonía- volver flecos a cada contradictor que encontramos. Nada bueno queda de la provocación para eternizar egos y resentimientos; mientras más fracturas nos provoquemos los unos a los otros, más lenta y conflictiva será cualquier solución, y los más damnificados seguirán siendo las víctimas de siempre una, dos o tres generaciones antes o después.
Lo digo sin tapabocas: así como tuve que hacer un ejercicio de tolerancia frente a la señora de 24 kilates en las manos y dos capas de maquillaje en la cara, tampoco me seduce la espada desenvainada, ni ondear la bandera de violencias pasadas, presentes o futuras.
Me inspiran sí, como bien lo dijo Iván Cepeda en un trino reciente, el Papa Francisco y José Mujica con su “avanzar hacia una cultura del encuentro y no del descarte”. Me inspiran los campesinos que piden que el ejército no se interponga, justo cuando van a empezar un programa de sustitución de cultivos y la transformación de sus economías; me inspiran los combatientes que están dispuestos a no utilizar más las armas, porque están hastiados de la guerra y quieren ver crecer a sus hijos en paz. Me inspiran las comunidades que salen a los caminos suplicando que alguien pare el fuego cruzado porque no aguantan un desplazamiento más y una vida menos.
Algo parecido a la voz de la conciencia nos pide construir conductas de convergencia. Quienes ostentan el poder político y/o económico deben entender que estamos mamados de la agresividad, de la exclusión y la inequidad, y no nos resignamos a vivir en un ring de boxeo. Frente a los micrófonos los poderosos escalan su irascibilidad sin calcular el efecto devastador de fomentar una sociedad incapaz de desprenderse de odios y paradigmas trasnochados; y mientras tanto, caseríos y veredas siguen siendo víctimas de armas legales e ilegales, “made in USA” o donde sea, hechas para que los hermanos se maten entre sí, vestidos con el camuflado de turno y la insignia que transitoriamente más les convenga.
No creo en las pasarelas para hacer show de la aniquilación verbal, moral o física del que piensa distinto. Creo en el trabajo sin aspavientos, en la riqueza que genera empleo y el empleo que se ejerce con dignidad. Creo que la mano tendida logra más que la mano armada, y que se puede ser firme sin dejar de ser justo. Creo en los ojos abiertos y no en las vendas de los fanatismos. Y creo que seremos capaces de salir adelante, porque nada -excepto nosotros mismos- nos lo podría impedir.
Fuente: MSN