Vía @cercadeseto: Contar para sanar - El ABC de una vida plena - 17 de octubre de 2020 ¿Por qué contar un cuento?, ¿Cuál es el poder terapéutico de los cuentos?, ¿Quiénes cuentan cuentos para sanar?, ¿Cuándo se debe contar un cuento?, ¿Cómo se cuenta un cuento con final feliz?. De todos esos temas podremos conversar con Somar Toro @cercadeseto en El ABC de una vida plena. Contar para sanar, será el tema de este sábado 17 de octubre a las 11:00am (hora de Costa Rica), 1: 00 pm (hora de Venezuela) a través de nuestro canal de YOUTUBE Prometeo Online @prometeonline y bajo la conducción de Lenin Wilhelm @leninwilhelm y José Luis García @jgarciam. Transmisión aquí: https://youtu.be/LfIswpMTm5s Te esperamos. Recuerda darle clic al Botón FIJAR RECORDATORIO, SÍGUENOS en el canal y COMPARTE en tus redes este programa para que estés al día de todos nuestros contenidos. #cuentacuento #narracionoral #fabula #terapia #arte #educacioninfantil #educaciónadistancia #storytelling https://www.instagram.com/p/CGXut07lhxf/?igshid=1323ft5k0x90z
Un ferrocarril es un caballo que galopa y relincha en la montaña,
y un barco es un jinete sobre las crines del mar
Orlando Araujo
Esta es la historia de un niño y un caballo
Hoy nos vamos a dedicar a la reseña de un hermoso cuento del escritor venezolano Orlando Araujo, conocido especialmente por su obra Los viajes de Miguel Vicente pata caliente, publicada en 1977. El relato que hoy nos…
Es. Hoy quiero contarles de las “señoras del sabor” del Calvario✨ Ellas son las mamás de los niños de la comunidad. Todos los días dedican sus tardes a preparar la cena a los niños de la zona. GRACIAS a la iniciativa de la organización sin fines de lucro @nutriendoelfuturo 🙏🏻💜 . Esta organización es liderada por jóvenes que en sus ansias de cambio, unión y solidaridad replicaron este modelo de éxito, creando sus propias “teorías de cambio” que presentaron en #harvarduniversity y se ganaron el #SocialVentureChallenge del #ResolutionProject en Febrero del año pasado. . Eso les ha servido como capital semilla para contribuir con las cenas que brindan a los niños de lunes a viernes. “El único requisito para recibirlos es que vayan al colegio” aparte, le brindan un sueldo a estas madres que cocinan a más 100niños día a día, y hasta las ayudan a producir pan para venderlo en la zona y completar. . Hacen talleres de formación y tareas dirigidas. . Yo me quito el sombrero cada vez que me encuentro seres tan comprometidos y entregados, por eso comparto esta historia. Síganlos😉 . Pronto volveré (cuando regrese del modelo las Naciones Unidas en el que participa Samuel Díaz) a leer historias con el #CuentaCuento o así sea a compartir tareas dirigidas de lectura y expresión con imaginación 🙌🏻🙌🏻🙌🏻💜✨ . En. This project is based on a co-responsibility approach, in which the community is involved since the beginning. They are the one who organize themselves, cook the meals, identify the children that are at risk of malnutrition with the help of a nutritionist and the guidance and support from the Team. Furthermore, the children need to be enroll in school and bring their own plates, glass and forks, to develop discipline and responsibility. #NutriendoElFuturo only provide guidance and the ingredientes for the meals, the project relies almost entirely on the community. They are currently feeding more than 100 children weekly and participating in El Calvario in El Hatillo Municipality, Caracas, Venezuela. The costs of one child One day: 0.50 cents One week: 2.50 USD One month: 10 USD https://www.instagram.com/p/Btwl0QOHvan/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=dbdfhq0jnezl
Por tercer año consecutivo realizo junto con @calderonaviva el #tallerdehalloween en #Serra y lo acompañamos de un #cuentacuento. Este año les he contado la #leyenda del #MoroMussa, que secuestra a los niños que se portan mal. A él va dedicado el #inktober26. ¡Casi todas mis ilustraciones están disponibles en https://www.etsy.com/es/shop/SomSomni o contactando directamente conmigo! #inktober #inktober2016 #art #ilustración #illustration #ink @jakeparker #watercolorpainting #acuarela #watercolor #artgram #ink #tintachina
Todo comenzó hace algunos meses. Mi amigo Ernesto se había mudado de anterior casa junto a sus padres por cuestiones de espacio. Su nuevo hogar, mucho más amplio obviamente, se encontraba en un lugar más retirado y tranquilo que el anterior, o al menos eso me contó poco después de instalarse por completo en su nuevo hogar. La noche que todo comenzó Ernesto se encontraba despierto cuando ya pasaba de las 2:00 de la madrugada terminando un trabajo de final de cursos en su computadora personal.
Parecía una noche como todas, pero fue entonces cuando escuchó aquello que lo perturbaría por siempre. Sin lugar a duda era un sonido familiar, pero nada peculiar dadas las circunstancias; eran los pasos de alguien que bajaba o subía las escaleras que llevaban al piso de arriba. Lo extraño, así como me lo contó Ernesto, no fue escuchar a alguien descender por las escaleras, ya que esa casa "nueva" solía crujir a cada paso de los miembros de su familia hacía el segundo piso, sino que en ese momento se encontraba solo en casa. Sus padres habían acudido a una cena por parte del trabajo de su papá y habían avisado que llegarían más tarde. Pero esos pasos eran inconfundibles, eran resultado del peso de alguien sobre la madera vieja de esa casa. Con el poco tiempo que había vivido ahí, Ernesto ya sabía diferenciar los extraños sonidos que de pronto aparecían por todos los rincones de esa casa. Mi amigo, que no era nada ingenuo y consideraba que cosas extrañas no eran cosa paranormal o algo parecido detuvo sus quehaceres para analizar desde su lugar en la mesa de la estancia la posible causa de aquel sonido, podría ser una tubería, la humedad. Unos minutos después de un silencio sepulcral en aquella casa Ernesto continuó con lo suyo frente a su computadora. Pero fue entonces cuando llegó a sus oídos de nuevo ese caminar pausado, ahora proveniente del piso de arriba, exactamente encima de él. “¿Quién es?” se le ocurrió preguntar. No hubo respuesta, no esperaba otra cosa. Nuevamente el silencio. Estaba a punto de continuar con su trabajo cuando el sonido regresó, fuerte, claro, inconfundible. Había alguien caminando por el piso superior. Fue entonces cuando Ernesto sintió la inquietud de aquella persona enfrentada a lo imposible pero lo suficientemente curiosa como para investigar. Era la única persona dentro de la casa. Desde su lugar solamente podía ver la primera parte de las escaleras y el descanso. Aquel rincón oscuro parecía llamarlo a descubrir qué o quién era el causante de esos sonidos.
En tan solo un instante, Ernesto ya se encontraba subiendo las escaleras lentamente, el ruido se repitió pero ahora eran sus pasos los que ejercían la presión de cada peldaño. Guardó silencio. Su oído se agudizó y pudo escuchar el ronroneo del refrigerador y su computadora, el ladrido de un perro a lo lejos, y nada más. Llegó al descanso situado a la mitad de la escalera y miró hacia arriba. La lúgubre parte superior de esa casa de pronto le pareció aterradora. Un agujero negro dispuesto a tragarse todo aquello que entrara a él, como las fauces de una feroz y hambrienta bestia esperando que mi nervioso amigo cayera en cualquier momento por sí solo. “¿Quién está ahí?”, preguntó a aquella abismal oscuridad. Esperó. Fue entonces cuando sintió un escalofrío; era una sensación horrible. Algo se movía dentro de aquella oscuridad, sin poderlo ver nítidamente distinguió que aquello reptaba lentamente sobre la alfombra del pasillo. Ernesto no podía ver nada, pero lo sentía. La presión sobre el piso de madera se escuchó nuevamentemente y no era él, él estaba congelado a la mitad de la escalera. Algo lo estaba observando. Aquel mal estaba debajo de una mesa en medio del pasillo que llegaba a las habitaciones como un lagarto escondido. Lo miraba fijamente y sin perderlo de vista mientras se movía como un felino que asecha a su presa antes de atacar. Eran unos ojos, pero no brillaban en la oscuridad, eran negros, negros como la materia que los rodeaba. De pronto, le pareció escuchar una respiración muy tenue. Un escalofrío recorrió su nuca hasta sus manos, el hormigueo llegó a sus piernas, a sus pies. Fue entonces cuando sintiendo por fin su cuerpo y sacando fuerzas de quién sabe donde dio la media vuelta y comenzó a bajar las escaleras lentamente. Le dio la espalda a aquella oscuridad y ese ente macabro que lo miraba desde ella. Por el sonido, supo que tras de él cuatro patas aceleraron el paso hasta descender por la misma escalera. Se detuvo, los pasos que lo seguían también, la oscuridad también. Otra vez esa inmovilidad. Quiso moverse y sus pies no respondieron. Sintió aquella horrible respiración subir por detrás de él, de sus rodillas a sus manos, a su hombro. Cerró los ojos, apretó los párpados fuertemente y contuvo la respiración. “Yoooooo shooooooy”, dijo una voz chillona y susurrante casi tocando su cuello, baja, pero agresiva.
Ernesto no recuerda que pasó después. Sus padres lo encontraron al volver a casa dormido en el sofá de la sala con los ojos llenos de lágrimas y sudando profusamente. Cuando le tocaron el brazo para despertarlo notaron que su cuerpo estaba frío y temieron que estuviera enfermando. No fue así. Ernesto me contó todo esto dos días después. Había algo diferente en él. Algo extraño, incluso en su hablar; ese siseo que no recuerdo de tiempo atrás y esa mirada profunda que parece mirar a través de mi cuando hablamos. Ernesto está preocupado, pero no puede decirme por qué. Mira las ventanas inquieto, como si alguien lo estuviera espiando, como un buitre paciente que espera la muerte de un animal en el desierto. No come, dice que no duerme bien. Un día, cuando nos encontrábamos realizando una tarea en mi casa dijo “¡Ahí está! ¿No lo ves? ¡Es ese maldito! ¡Ahí, ahí!”. No vimos nada, era solamente la oscuridad de la ventana que daba al patio. Dice que odia estar solo. Pero en lo que a mí concierne lo más extraño que me ha dicho fue ese mismo día: “Le gustash tú. Cuando quierash escucharlo vigilándote quédate callado, apaga la televishión, no hagash ruido. Así podrásh escucharlo en un rincón, mirando deshde la oshcuridad”.
No acostumbro creer en cosas como esta, pero la verdad es que desde que me contó esto siento algo extraño. Una mirada sobre mí. Algunas veces desde mi ventana, la oscuridad de la cocina, las escaleras, el interior de mi armario, mientras doblo la esquina para ir a mi casa por las noches. Quizás sea sugestión, pero sé que algo le pasó a Ernesto aquel día.
Algunos hablan de demonios, demonios que les gusta atormentarnos, jugar con nosotros, entrar en nosotros... Pero esas cosas no existen ¿o si?.