Si aprendes a curarte tú mismo, te vuelves invencible.
Alexander Alay.

seen from Malaysia
seen from United States

seen from Israel
seen from Tunisia
seen from Russia
seen from China
seen from Russia
seen from United Kingdom

seen from Indonesia
seen from China
seen from Uzbekistan
seen from Canada

seen from China
seen from China
seen from South Africa
seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Pakistan
seen from India
seen from Italy
Si aprendes a curarte tú mismo, te vuelves invencible.
Alexander Alay.
Durante un tiempo fuiste mi mejor medicina, hasta que me curé.
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Jaime sabines
La curación son capas. La curación es tiempo. La curación es insoportable. Una vez que crees que está hecho, no lo está.
Que tan efímero podría ser amarte
Si ni tu ni yo controlamos el tiempo
Que tan absurdo sería compartirte mis anhelos
Si los vas a olvidar con el paso del tiempo
Que sentido tendría regalarte mis besos
Si con el pasar de los años no recordarás nada de aquello
Para que te abrazaría
Si luego a mis brazos ya no volverías
Que valor tendría regalarte momentos
Si solo quedarán plasmados en viejos recuerdos
Que ganas tendría de continuar
Si algún día a mi lado ya no estarás
Y que vacía te va quedando el alma
Cuando pensaste que las personas estarían
Pero que efímero es el destino en cuestiones del amor y la vida.
-N.k
Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno:
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se hizo de noche”.
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras:
guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
- Jaime Sabines.
No pretendo curarme de nadie, ni olvidar, ni negar lo que amé. Tendría que perder una parte de mí, y no pienso andar por la vida en pedazos.
–Elena Poe.
–🍒.