Muy poco tiendo a escribir, últimamente me siento agotada de mi misma, suena algo triste, también algo extremista o severo, pero tranquilos no me voy a suicidar. Últimamente en mis momentos de reflexión, me he dado cuenta que en este último año he vivido agobiada, el primer año fue de supervivencia, ir logrando metas, pequeñas pero satisfactorias, irte adaptando a otro entorno, que aunque muchos digan que tu no estás tan lejos de tu país de origen, igual afecta, aunque se crea que es lo mismo, realmente hay una divergencia de culturas, pero bueno, cada sociedad es diferente por lo que es muy razonable que suceda así. Ahora bien, mi segundo año y lo que va del tercero, han pasado varias cosas, primero y la más importante, las cosas que me gustaban o que me apasionaban han perdido sentido para mi, la motivación por avanzar en esos aspectos que en otras épocas eras oxigeno para mi existencia, se han esfumado como un cubo de sal que se disuelve en el agua, al principio, cuando empecé a notar estas cosas, me forzaba a igual seguir intentando aunque no me generaba nada, ya simplemente estoy en el punto de que deje las cosas y no siento la motivación suficiente para retomarlas, no me causa ni alegría ni tristeza no hacer esas cosas otra vez, simplemente es como un espacio vacío. La segunda cosa que he detectado es la frustración, en este momento siento un periodo de estancamiento, donde realmente no me siento yo, ya no siento que tenga metas o sueños, me frustra que a pesar de estar haciendo las cosas como se debe no veo avance, no veo evolución, no veo nada, al contrario, muchas cosas a veces van a peor y eso hace que me sienta triste y decaída, así como también todo en mi vida se vuelva robotico, literalmente un horario para cada día y no sé porque pero siento que es un cambio muy radical, porque antes mi vida era como más emocionante y más divertida, en cambio ahora me siento atrapada, aislada y sin libertad de hacer las cosas, porque para poder salir de esa rutina que me encadena es necesario tener tanto tiempo como dinero, infortunadamente para mi, si tengo uno no tengo el otro y obviamente es muy difícil tener los dos a la vez. Por último y para resumir todo esto, está lo siguiente: Ser adulto / La envidia: ¿A qué me refiero con esto? A que cuando ya tienes que internalizar que eres una persona de 28 años, la cual tiene responsabilidades y compromisos, que eres independiente y que gracias a esa independencia tienes prioridades como decidir entre tus compromisos económicos versus la capacidad de divertirte, de alimentar tus hobbies o simplemente tener un momento de ocio, es algo rudo. En ese momento de tu vida, en la que por la situación económica de tu país de origen, tuviste que salir como tapón de corcho del mismo, con una maleta y nada más, que no tienes nada que te sustente, que la experiencia que tienes vale menos que la nada, que el trabajo que desempeñas te da para cubrir tus necesidades básicas a duras penas y que no hay para nada más, no hay para tu estabilidad emocional, tiempo de esparcimiento o lo que sea, es una realidad que el golpe que genera no es ni lo más cercano a suave y lo peor de todo, no se detiene, porque es eso o quedarte en las calles donde es sumamente peor y agradeces al mismo tiempo porque lo estás haciendo medianamente bien para como están algunos, pero ahí es donde entra el punto de la envidia, porque ves que otros lo están haciendo igual que tu e incluso hasta menos y tienen tanto tiempo como dinero para sus gustos, para despejar su mente o hasta más y es ahí donde te dices “Me alegro por ellos, de verdad que si, pero ¿Qué putas estoy haciendo mal? Se supone que estoy haciendo las cosas como tiene que ser, porque no puedo ser como ellos” y estos pensamientos oscuros y negativos alimentan los dos primeros puntos cada día y ya no sabes que hacer y entras en desesperación. ¿Será que me estoy volviendo loca, es dramatismo de mi parte o simplemente es el destino que me tocó vivir? Bueno, eso no lo sé, sólo espero que cambie pronto.