Es increíble la capacidad que tiene la verdad para siempre salir a la luz.
Aunque en el proceso te estruje y te lance por la borda, también libera.
Liberarse de ataduras, de malos amores, de creencias o ilusiones falsas duele.
Duele porque implica quitarle la máscara a todo aquello que habías adornado con flores para convertirlo en tu lugar seguro.









