El bloqueo emocional que tengo es tan grande que no me permite llorar...
O sentir algo
412°^°

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El bloqueo emocional que tengo es tan grande que no me permite llorar...
O sentir algo
412°^°
Muchas veces te bloqueas en una idea o pensamiento negativo como un "no puedes hacer esto" y tu mente se vuelve tan poderosa en ese momento que te gana, te rindes y no haces nada. Pero créeme que si eso que tu mente dice que no puedes hacer lo haces con otras personas, esa barrera negativa poco a poco va a desaparecer y cuando menos te lo esperas el pensamiento ha desaparecido y tienes todos los ánimos de seguir adelante.
En conclusión, a veces necesitamos rodearnos de otras personas para darnos cuenta de que sí podemos.
Sin título
¿Se puede quedar uno sin palabras que escribir?
Yo diría que sí, han sido tantas veces las cuáles no e sabido que escribir, que ya he perdido la cuenta.
Unos lo llaman bloqueo mental, otros simplemente si no sabes que escribir pues, no escribas.
Sin embargo yo quiero escribir, deseo escribir y me aferró el bolígrafo para conseguir sacarle alguna letra por efímera que sea.
💔 lachicadeallado 💔
Desbloquear
A partir de ahora ya no voy a bloquearme a la hora de escribir, voy a dejar fluir mis ideas y mi imaginación sin preocuparme por si está bien, si ya se hizo, si tiene sentido o si va a gustar, simplemente crear lo que me venga en gana. Así siempre funcionó mi mundo y así siempre va a funcionar. El caos es arte.
Bloqueos creativos
Normalmente, aprendemos a pensar de manera vertical, lineal, lógica y nuestro modo de actuar se adecua a eso, pero la creatividad exige saltar hacia el pensamiento lateral que permite romper esquemas y procesos de pensamiento anteriores y así, generar nuevas ideas mediante el reordenamiento de conceptos que ya teníamos. A diferencia del pensamiento vertical que produce un resultado habitual, es selectivo; tiene una dirección establecida; es analítico; da pasos cerrados; tiene un método; y por lo tanto limita las opciones excluyendo lo que puede parecer impertinente, en cambio, el pensamiento lateral se caracteriza por ser creador, provocativo, discontinuo; asume riesgos; no rechaza ninguna opción, explora más allá del tema, está abierto a toda posibilidad.
La creatividad no siempre se manifiesta de manera evidente y, con frecuencia, se encuentra con obstáculos que no consigue superar. Se puede hablar de resistencias, bloqueos, barreras, como le quieras llamar, lo importante es que se busca señalar la existencia de algún factor que se interpone a la conducta creativa.
Los bloqueos perceptivos son obstáculos que restringen nuestra capacidad para percibir el problema en sí mismo, o la información necesaria para abordarlo, no siempre podemos ver el cuadro completo.
Los bloqueos emocionales limitan nuestra libertad para investigar y manipular ideas. Afectan la comunicación de ideas, podrían considerarse como barreras psicológicas y son los más significativos y persistentes entre los obstáculos a la innovación.
Los bloqueos culturales surgen a partir de la exposición a ciertos patrones específicos. La cultura de las naciones industrializadas demerita el sentido del juego, la fantasía y la reflexión sustituyéndolos por el valor de la eficiencia, la eficacia y saber hacer dinero. Por tanto, hay que ser muy valientes para actuar creativamente en una cultura que está más bien en contra de los cambios creativos.
Nuestro entorno físico y social inmediato produce bloqueos ambientales, que no están lejos de ser influidos por la cultura. Las personas creativas tuvieron, en general, aunque no siempre, una infancia en la que fueron libres para desarrollar sus propias potencialidades.
Los bloqueos intelectuales son producto de ser demasiado conservadores pues exponen una falta de disposición para utilizar enfoques nuevos. Los mismos enfoques, las mismas herramientas y las mismas personas se enfrentan a los mismos problemas durante años. Las personas con bloqueos intelectuales generalmente son muy reacias a los cambios y están bien predispuestas para criticar las nuevas propuestas. ¿Si funciona, por qué cambiar?
Frente a todo esto, ¿Cómo es que siquiera sobrevive una buena idea? Mantener el ánimo es fundamental, así podremos desarrollar diferentes estrategias para romper con los bloqueos, principalmente saber mantenerse motivado.
Pensemos ahora en estos 5 fundamentos de la creatividad:
Evolución: Cada problema que se ha resuelto puede ser resuelto nuevamente de una manera mejor, es decir todo es mejorable.
Síntesis: De la unión de dos o más ideas se crea una nueva que no existía.
Revolución: A grandes males, grandes remedios. Cuando las opciones disponibles no resuelven la problemática debe establecerse una solución radicalmente distinta, aunque eso implique cambios mayores.
Reutilización: Cualquier cosa que haya perdido su utilidad de origen puede tener otras aplicaciones. Es decir, que puede darse un nuevo uso a lo que se consideraba obsoleto.
Redirigir: No se puede esperar algo diferente si siempre se hace lo mismo, se debe estar abierto a enfocarse en otra cara de la problemática y atacar desde otro frente para obtener distintos resultados.
Podcast
Psicología y neurociencias sin tanto rollo
Mis bloqueos como escritor
Nunca me enfrenté al bloqueo de escritor o a la tiranía de la hoja en blanco, porque solo escribo cuando tengo ganas. Pero sí tengo estos bloqueos: Padezco pánico crónico a que un día me lea un psicópata. Por eso, contrario a la aparente necesidad vital de acumular seguidorxs que reina en estos territorios, a la primera señal que levante mis sospechas (por la razón que sea, de lo que sea), bloqueo gente como si estuviera matando en un shooter. Comparto cual es mi protocolo sanitario, mi distancia social:
Un pibe pensó que era mujer, me trató como tal e intentó seducirme por privado. Cito: “Mi imaginación vuela pensando que sos una mujer joven emprendedora carismática respetuosa y seria”. Bloqueado.
¿No toma alcohol? Se bloquea.
¿Comentario medio raro? Se bloquea. Una lectora una vez comentó algo que no entendí. Parecía que me puteaba. Si ese era el caso, pensé que no había entendido el sentido de mi texto y no tengo ganas de que me lea gente a quien tengo que explicarle cosas. Una de las razones por las que jamás tendré hijxs es para no tener que explicar boludeces. Y si encima yo no entendía su comentario ¿para qué leernos? Bloqueada. Por fortuna tenía 2 cuentas y me seguía desde ambas. Me escribió desde su otro perfil para preguntarme qué onda. Le expliqué con lujo de detalles y entendió. Me explicó con lujo de detalles y entendí: intentó hacer un chiste y le salió como el culo. Me sigue leyendo desde su segunda cuenta, y yo nunca le saqué el bloqueo de la primera.
¿Escribe "encerio" más de una vez? Se bloquea.
Cada tanto me siguen hombres que roban mis textos y los hacen pasar por propios. A veces hasta usan las mismas fotos. Bloqueados. El último caso fue uno que hizo al revés: publicaba las imágenes que yo publico, pero sin los textos. Por las dudas: bloqueado.
¿Le gusta la pizza con ananá y encima pide postre? Se bloquea.
Mi favorito: Me seguía un pibe con cero publicaciones y una foto de perfil de un arma. Bloqueado.
¿Es mujer mayor de 21 años o menor de 120 y me manda nudes? Ok, puedo tolerarlo.
App: http://www.appsgeyser.com/12773970 Instagram: acostumbrado_al_fin_del_mundo Diccionario: Diccionarix del fin del mundo Twitter: @GestoObsceno Opiobook: Acostumbrado al fin del mundo
Esos bloqueos de inspiración no son más que sentimientos reprimidos a punto de estallar.
- Caótica
¿Os imagináis como sería ver el Mundo a través de una mirada libre de condicionamientos? ¿Estamos viviendo la vida que queremos, o sobrevivimos como podemos, reproduciendo patrones y roles que copiamos de nuestro entorno, familiares, educadores…?
Esta vez os cuento una historia:
Me llamo Evan. Tengo nueve años. Cada día veo cómo se tratan mis padres. Entre ellos juegan a un juego que no me parece nada divertido. Se hablan mal y no respetan que cada uno piense de un modo diferente y tengan su particular manera de sentir, pensar y hacer las cosas. Reproches, malas caras, peleas. Rabia y tristeza. Esto me impacta y por las noches me cuesta dormir. Creo que las cosas no van bien y están pasando apuros económicos. Cuando mamá habla a mi padre de cuestiones domesticas o de dinero, él se enfurece, reaccionando como lo haría un animal al sentirse acorralado. Yo me doy cuenta de lo que él está sintiendo, percibo sus sensaciones y emociones incluso antes de que las exprese. Le observo en esas circunstancias y veo a un niño vulnerable al que han desacreditado. Los reproches de mamá le hacen pensar de sí mismo que es un incompetente como hombre, se siente impotente y frustrado al no cumplir con las expectativas de mi madre y de lo que se supone que debe hacer un hombre y padre de familia. Estas situaciones le hacen revivir experiencias en las que se sintió débil y poco valorado por su padre durante su infancia.<|i>
Él quería ser biólogo marino. Siempre ha sentido una conexión especial con la naturaleza y ese inmenso y todavía desconocido universo oculto bajo las aguas profundas. Soñaba con una vida dedicada al servicio de la investigación. Su familia no se lo tomó en serio, estaban muy ocupados haciendo dinero y buscando el modo de seguir generándolo. Tenían planes explícitos para su único hijo y claro está que nada tenían que ver con las inquietudes de ese niño.
¨Con eso no se gana dinero¨, le decían. ¨Si te gusta el mar trabaja en un barco y gánate el sueldo¨, ¨Los sueños no dan dinero¨ y un sinfín de mensajes cargados de escepticismo y rechazo.
Tuvo opciones, pudo darle prioridad a sus deseos y dejar atrás su familia, sin embargo, las desestimó. La familia es importante y nuestra identidad está ligada al sentimiento de pertenencia a esta. Por este motivo, sin el apoyo de ningún miembro de su familia se sentía sin fuerzas para emprender los pasos necesarios para realizar su sueño, y además aquellas palabras fueron cobrando fuerza, transformándose en creencias limitantes y pasaron a formar parte de su dialogo interno convirtiéndose en su realidad. Dejó la escuela y se puso a trabajar en el almacén familiar. Vendían grano a los marchantes que recorrían los pueblos abasteciendo granjas. Estaba tranquilo. El tipo de tranquilidad sin espíritu que proporciona la resignación. A fin de cuentas encontró la aceptación de su familia, aunque nada cambió entre él y su padre. A pesar de que con el tiempo la idea de ser biólogo se fue difuminando de su pensamiento, cada vez que habla de ello sus ojos reflejan un brillo especial que se apaga rápidamente por la tristeza de una posibilidad descartada de ser feliz.
Cuando mis padres discuten yo cierro los ojos, y como si pudiera comunicarme con ellos telepáticamente, les suplico que cambien su tono, su proyección vocal, que utilicen otras palabras menos hirientes, sin entender como es posible que no se den cuenta de que hay un mejor modo de exponer sus demandas y opiniones. Una forma mas limpia de conseguir que el mensaje de mi madre llegue a mi padre y una apertura y calma en el corazón de este.
Mi madre entristece ante las reacciones de mi padre, llegando a pensar que está sola en el mundo, sintiéndose incomprendida, sin encontrar espacio para expresarse, se encierra en sí misma, entrando en un universo interior, hermético, fuera del alcance de todo aquello que le hace sufrir. Se dice a sí misma: ¿Para qué expresar lo que siento si lo que obtengo a cambio son conflictos? Aunque lo cierto es que el sufrimiento no cesa. Se esfuerza en mostrarme su mejor cara y yo trato de portarme bien para hacer su día más llevadero. Hago ver que no me afecta y estoy casi convencido de que no se da cuenta. Tengo un lugar preferido debajo de la mesa de la cocina, desde donde puedo observarla y compartir su dolor. Mientras coloreo mi libro puedo escuchar su diálogo interno, constante y ensordecedor. Es más intenso que el ruido de nuestra vieja nevera.
Se muy bien que es adulta, pero también veo a una niña decepcionada. Su padre era autoritario y obsesivo. De muy pequeña se esforzó en encontrar el modo de paliar la ira de aquel hombre enfadado e impedir que su madre y su hermana menor sufrieran las represalias. Desarrolló una excepcional capacidad de pronunciar las palabras correctas en el momento oportuno. Ajustaba la frecuencia y utilizaba un tono hecho a medida. Palabras que servían de bálsamo para ese hombre cargado de ira y frustración. La mayor parte del tiempo lo conseguía, otras en cambio fracasaba. Cuando esto último sucedía, ella se metía dentro de su mundo y se prometía una y otra vez que ningún hombre jamás condicionaría su vida y la de sus seres queridos del modo en que su padre lo hacía. Se repetía que jamás volvería a sentir miedo por culpa de un hombre.
Siguió soportando de manera estoica el peso de la responsabilidad que decidió tomar, simplemente porque creyó que podía. Porque era la única capaz de encender una chispa de ternura en su padre y hacer más llevadera la vida de su familia. Pero, a que precio?
Solo una persona logró que ella no desarrollara la creencia: ¨Los hombres son malos¨. Su abuelo. Un hombre cuya fortaleza y calidez proporcionaban a esa niña una toma a tierra. Un hogar. El ancla que le permitía permanecer a flote en mitad de las tempestades.
Si se vieran a través de mis ojos y pudieran contemplar lo mezquinos que resultan, probablemente dejarían de comportarse así.
De mayor no quiero jugar a ese juego dañino. A veces mi abuela presencia estas discusiones. Me arde el vientre cuando observo el panorama. Mis padres discutiendo en los asientos delanteros del coche. Yo detrás, al lado de mi abuela, perplejo ante la situación, preguntándome por qué ella no dice nada al respecto. Por qué se mantiene impasiva?. ¿Acaso ese comportamiento es normal para ella? ¿Significa eso que debe ser normal para mí? Desearía gritarles tan fuerte que llegaran a comprender que hay otras maneras de querer.
Ha pasado el tiempo muy rápido. Tengo treinta y tres años. Soy adulto. Actualmente estoy soltero, aunque he tenido algunas relaciones duraderas. En todas ellas he tenido dificultades para asumir mi responsabilidad respecto a las decisiones tomadas y no tomadas. No acepto las sugerencias de mis parejas cuando hago algo mal. Las vivo como reproches, me enfado y poco después me siento culpable, encerrándome en mi mundo donde la autocrítica monopoliza mis pensamientos. Me cuesta comunicar mis demandas y paso por alto muchas cosas que me hacen daño, porque me resisto a mostrar mi parte vulnerable, aunque es solo una fachada, ya que, en realidad, guardo rencor dentro de mí.
Doy por hecho que las demás personas tienen que tratarme del mismo modo que yo les trato. Exijo el respeto y comprensión que yo les doy, y cuando recibo lo contrario siento rabia, a pesar de que me esfuerzo para no manifestarla. La guardo dentro hasta que me colma y me desbordo en las situaciones más triviales, cuando ¨no toca¨.
Tengo la sensación de que mi obligación es proporcionarle a los demás lo que necesitan y debo ser efectivo en tal labor. Me pregunto dónde y cuándo aprendí esos patrones de comportamiento.
Tengo un mapa en el bolsillo, con rutas establecidas por otros. Líneas trazadas con tinta transparente que mi mente inconsciente dibuja, activando un sistema de navegación infalible que me dirige directamente hacia esos puntos marcados por las personas que más me han influenciado en los primeros años de mi vida. Caminos ya andados que no necesariamente me han llevado a los sitios donde quería llegar. Un mapa lleno de tachones y rallajos de otros buscadores, repleto de trampas en las que yo también caigo. Creí que ese mapa lo diseñé yo, y ahora me doy cuenta de que guiarme por él no me conduce a los lugares que yo quiero llegar.
Entonces, ¿qué sucedería si me liberase de esos condicionamientos? ¿Tendría que empezar de cero? Y, si lo hago, ¿seguiré siendo el mismo? ¿Mi entorno seguirá aceptándome ? ¿Qué hago ahora, si todo cuanto creí que era lógico y correcto, no lo es? Si esas maneras de comportarme no me sirven, podré construir unas nuevas?
¿Quién soy en realidad?
René Creus