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Había una vez, una familia de ratones que vivía dentro de un agujero en un edificio muy grande.
Un buen dia, el ratoncito empezó a visitar el consultorio del dentista día tras día. Poco a poco empezó a aprender cada una de las cosas que el dentista hacía para curar los dientes; aprendió sobre anestesias para aliviar dolores, sobre encías inflamadas, y hasta sobre extracciones.
Poco tiempo después el ratoncito se había hecho tan conocido entre los ratones que no solo atendía los dientes de sus familiares sino que también venían de otros lugares lejanos para atenderse con el ratoncito.
Poco tiempo después, visitó un anciano ratón al joven ratoncito. Ya no puedo comer nada, ratón Perez, – dijo el anciano– Mis dientes se han caído – terminó de decir con tristeza.
Fue, en ese preciso momento, que el ratoncito Pérez comprendió que, si podía conseguir los dientes que los humanos desechaban, quizás estos le servirían para implantarlos en los ratones ancianos y así ellos podrían volver a comer.
Pero cuando estaba pensando esto, se dio cuenta que el tamaño de los dientes de los humanos eran muy grandes para los ratones.
En ese instante el ratoncito comprendió que si él lograba conseguir los dientes de leche de los niños, entonces podría ayudar a los ratones ancianos a comer de nuevo.
Cuando el ratón llegó finalmente al cuarto del niño, buscó por todas partes el diente de leche, pero el niño se había dormido mirando su diente al que guardó debajo de su almohada.
Como el ratoncito sabía que no podría llevarse algo que no le pertenecía, decidió comprarle su diente al niño y, cuidadosamente sacó el diente de debajo de la almohada, dejando en su lugar algo de dinero.
Por la mañana, al despertar el niño, notó que su diente ya no estaba pero sí había dinero en su lugar.
El niño llegó a la escuela y les contó todos los niños lo que había sucedido con su diente…
Y así alcanzo la fama el Ratón Perez.
tooth el diente
Remember: dental plan, and dentist
Maybe the word diet can help you remember, since all food has to pass the teeth.
Cómo diente de león quisiera ser, dejarme llevar por el viento, volar lejos, sobre los techos, ella campo, la ciudad, el bosque, el desierto y con un poco de suerte llegar hasta el océano. Confundirme con la arena, que el agua me lleve de nuevo y navegar sinuosamente entre las olas del mar. Desafiar la tormenta, aguantar hasta que todo pase y de nuevo salir a flote en alguna para llegar a alguna playa donde quizas el amor me encuentre. Seré diente de león dejando mis filamentos al aire, mi poesía viajando, mi prosa encontrando su lugar, mi imaginación posándose en tu mente, mi inspiración alojándose en tu alma, creando sueños en tu mente y enamorando tu corazón. Leregi Renga
AL TRASTE
Una hoja, una joya, una rosa.
Un diente, un pendiente, un pretendiente.
Un "no" fue tu secante respuesta.
Un desahogo náufrago
mi figurante compuesta.
Máximo E. Guiral