Santo remedio - Microrrelato.
Al alba, cual sacerdotisa de la limpieza, mamá se ponía a perseguir motas de polvo y a poner orden en cada rincón. ¡Ay de nosotros si alterábamos su inmaculado templo! Su rigor nos hacía infelices. Pero la abuela Sofía llegó con la promesa de curar la obsesión con esencia de crab apple.
¡Por Júpiter! Gritamos jubilosos el día que encontramos a mamá durmiendo hasta tarde, roncando fuerte, mientras nuestros juguetes conquistaban la sala.
Autor: Ana Laura Piera.
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