Tenho tantas palavras acumuladas, Como livros empoeirados em estantes esquecidas. Cada página, um grito silenciado, Cada linha, uma lágrima não chorada.
Paulo de Brito
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Tenho tantas palavras acumuladas, Como livros empoeirados em estantes esquecidas. Cada página, um grito silenciado, Cada linha, uma lágrima não chorada.
Paulo de Brito
Hoy me siento triste
pero ni siquiera parecer ser razonable
la razón que agobia mi mente
hasta provocarme náuseas
Lloro porque me puse el zapato izquierdo
en mi pie derecho,
lloro porque recordé momentos dolorosos
de mi infancia
Lloro porque siento
que si no me quiero
nadie más lo hará
Me da miedo que mañana nos crucemos por esa calle donde siempre nos cruzábamos y me sonrías desde la cuadra de enfrente porque aunque ya no hablamos me deseás lo mejor, porque mi recuerdo solo te trae cosas buenas, mientras yo me muerdo la lengua para no llorar y pienso en como escaparme porque vos seguís igual pero todo es tan diferente. Me da miedo cruzarte y darme cuenta que ya no sentís esa intensidad casi adolescente que algún día te hizo odiarme casi tanto como me amabas, sino un poco más. Y en realidad solo pensás en mi esporádicamente como alguien a quien alguna vez quisiste y de ese amor ni un rastro quedó. Ni siquiera convertido en odio. Ni siquiera convertido en indiferencia. Me da una puntada en el pecho de solo pensar que quizás mirás mis fotos con una sonrisa de tranquilidad, mientras que a mi se me sale el corazón de lugar cada vez que leo tu nombre en mi celular. Prefiero este dolor eterno antes que madurar y olvidarte, o aún peor, acordarme de vos como alguien que conocí alguna vez, y honestamente no puedo concebir que vos hagas lo mismo conmigo. Fantaseo con que a pesar de que estás con alguien nuevo, mientras ella duerme la mirás y te imaginás mi cara y mentalmente intentás unir mis pecas formando algún dibujo sin sentido o pensás que alguna vez yo estuve acostada en esa misma cama y te preguntás porque carajo lavaste las sábanas si llevaban mi perfume, y tus brazos sostienen a alguien pero a la vez están vacíos. Que te atormenta prestarle los mismos shorts que me prestaste a mi esa noche de verano, y te atormentan las canciones. Que a veces no podes dormir pensando en que carajo nos pasó y porque no soy yo la que te está abrazando. Fantaseo que cada vez que te cruzás a mi mamá o a alguien que conozco se te llenan los ojos de ilusiones porque pensas que puedo estar yo, pero nunca estoy. Porque la suerte y la vida tienen la manía de funcionar de esa manera. Yo igual no quiero cruzarte porque seria demasiado doloroso, ni en mil vidas voy a estar lista para volverte a ver. No sabría como manejar la verguenza de seguirte queriendo y dedicarte todas las canciones que escucho, cuando ni siquiera sé si me pensas o si solo soy una anecdota que les contás a los demás. Prefiero una indiferencia premeditada antes de que me trates como cuando fuimos amigos y que me des a entender que ya todo está bien y no hay rencores. Por favor que haya rencores. Por favor sentí algo por mí, aunque solo sea bronca y tengas que rechinar los dientes cuando me escuchás hablar. No quiero soportar enterarme que estás realmente feliz con otra persona y ya no te atormentan los “que hubiese pasado si…”. Yo todavía me acuerdo de tu cama y de las piernas enredadas y de las pelis que pusiste en la tele y nunca vimos y se me revuelve el estomago pensando que tal vez ya no te acordás. O peor, que te acordás y no te mueve un pelo porque ahora tenés otra persona con quien hacerlo y te da lo mismo que esa persona ya no sea yo. Ojalá seas feliz, pero ojalá la felicidad que tuviste conmigo sea unica e irrepetible, que la busques por todos lados y no la encuentres más. Porque yo te quiero de forma egoísta deseando que no me superes nunca y te tiemblen las piernas cuando pienses en mi. Solo espero que no me olvides, quiero que mi recuerdo se pegue a tu cabeza con cinco capas de cinta scotch. Quiero que sufras y sientas todo lo que tengas que sentir mientras tu cuerpo no se desintoxique del mio. Perdimos las fotos, perdimos los textos, perderemos la piel e iremos perdiendo todo el resto. Quizás algun dia esta carta sea la única evidencia que quede de que alguna vez existimos juntos.
Magia
Al principio había una magia
desataba chispas por todos lados
Recuerdo la noche que volvíamos esquina Buenos Aires y Constitución, Buenos Aires y luego Cabrera; hasta hacía unos días había esperado cruzarme a alguien más allí.
Las luces colgadas en el cielo azul (¿o violeta? ya no me acuerdo) me habían parecido fascinantes en ese momento.
Tu mano sobre mi pierna, mi mano sobre la tuya y el juego de intercambio intercambio de miradas.
Hasta hacía unos días había esperado cruzarme a alguien más, pero esa noche, el tránsito de domingo por la noche, parecía no molestar. Estaba contenta de querer el tiempo congelar.
Recuerdo los textos perdidos. En ese último te decía todo esto y que cuando me preguntabas en qué pensaba, en realidad no lo hacía, sólo sentía.
Recuerdo las noches en el asiento de atrás de tu auto. Me abrazabas y me tocabas, mirándome a los ojos y no decíamos nada.
Recuerdo la primera vez que me besaste de verdad. Sentí que me amabas y me lo transmitías, que me amabas con tus labios y tu intensidad.
Haberte encontrado fue maravilloso. Habría apostado mucho más por ese encuentro. Fuiste un cien redondo y preciso.
Si me lo preguntás, sí. Recuerdo la magia y lo que nos unió.
Yo he llegado a admirar a muy pocas personas en mi vida y entre ellas están las que se ganan la vida de la manera más sencilla, aquellas que prefieren un trabajo humilde en vez de salir a robar a las calles.