(...) En las calles vistosas doncellas oscuras danzaban. Entonces los capitanes bajaban de los ojos para explorar la ciudad. De este viaje más allá de los presuntos límites sólo conservo alguna que otra estrella de mar, varios retratos –ella y yo– y un peregrino cofre que encontré en el barco durante la travesía. De aquel idioma y de mis pasos por la tierra dicha no existe imagen que esté hoy extinguida. Los veleros tocan a las puertas del aire donde persisto. La luz me trae delfines muertos. Tu olor reconquista el estremecimiento.
El mejor momento del amor
no es aquel en que se dice: Te amo.
Se halla en ese mismo silencio que está a punto
de romperse todos los días.
Está en la rápida y furtiva comprensión de los corazones.
Está en los fingidos rigores y en las secretas indulgencias.
Está en el estremecimiento del brazo
en que se apoya la mano temblorosa,
en esa página que volvemos juntos,
pero que ninguno de los dos leemos.
¡Momento único, en que los labios callan
y dicen tantas cosas con su pudor;
en que se abre el corazón,
estallando quedamente como un botón de rosa!
El mejor momento del amor
(...) Está en la rápida y furtiva comprensión de los corazones.
Está en los fingidos rigores y en las secretas indulgencias.
Está en el estremecimiento del brazo
(...) Así... despacio.
Que mi cuerpo todo
para tus labios sea
tibio estremecimiento,
y que tu vida
baje hasta mi vida
bajo la muda encarnación
de un beso.
No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos,
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.
Qué tierna insensatez la de estar solos,
la del estremecimiento vergonzoso
ante la voz del hombre
Y el no estar a la altura de las propias palabras
con esfuerzo aprendidas,
pues ahora
bien sencillo sería el acto del amor
sin aquel eco
soez de sumergidas tradiciones
no expurgadas a tiempo
El último horror de metraje encontrado sangriento de Shudder
El último horror de metraje encontrado sangriento de Shudder
imagen: Estremecimiento
los el miedo apocalíptico de Y2Kcapturado por la última era de usuarios de videocámaras, cobra gran importancia V/H/S/99quinto en V/H/S una serie de antología de terror de metraje encontrado. A diferencia del año pasado V/H/S/94esta entrega recopila cinco historias no relacionadas unidas por un editor invisible que tiene el buen instinto de guardar lo mejor para el…
Y aquí me tienes, dando vueltas mientras miro a la cama de al lado, aborreciendo, admirando y temiendo a aquella, que a mi lado duerme en un estado tranquilo de sueño.
Por que me hago esto, por que sigo consciente, por que no me he dormido ya hace tiempo, aun con los ojos cerrados miro el cielo infinito y me caigo hacia él, me dejo absorber como si se tratara de inexistencia programada un día 1 de mayo, estoy cansada, sola y estupida, todo a la vez, pero ninguno al mismo tiempo, no se que hacer conmigo misma más que dejarlo, parar, morir y suspirar.
Escribo mi nombre a través del tiempo bajo y sobre él, lo beso, la beso, le beso, me beso a mi misma viéndome a través de un espejo inventado por un monstruo despiadado.
No puedo dejar de pensar, en ningún momento, es como un zumbido constante y maldito que me persigue y hace que tenga ganas de llorar, una y otra vez, me oprime y me abre sacando de mi interior todos mis sueños y esperanzas, otra vez, dejándome en un hastió existencial importante y revolucionario.
Estaba oscuro en mis sueños, la vida pasaba como ida, como hacia la nada mas absoluta, me revolvía inconsciente, impaciente, alguien que jamás había tenido problemas dormía en la cama de al lado, yo dormía en la cama de al lado, mi mente duerme en esta cama, se revoluciona e intenta salir, convertirse en la princesa de un reino perdido ya hace tiempo, en una aventurera que será aquella que encuentre una civilización perdida en la nada, una detective que resuelva el caso sin solución en el que se han convertido mis sueños, en una escritora que escriba sobre todas las anteriores, en cualquier cosa menos en mi otra vez.
Me acabo de encontrar este texto, que no alarme a nadie, no lo acabo de escribir, pero me han asustado realmente las metáforas que he escrito y no se que me había pasado en ese momento aunque lo puedo intuir