Son las 20:44 de la noche y por fin me atreví a escribirte mis primeras palabras, el día inicio tan normal, tan viernes como cualquier otro, tuve dos pequeñas reuniones antes del almuerzo y ni siquiera tuve tiempo de desayunar cuando plop, un pequeño desmayo se atravesó en mi día, no fue nada grave sin embargo mi jefe me obligo a ir al centro de salud por un pequeño chequeo, para mi suerte queda a un par de cuadras me dije en ese momento, sucede que para los doctores no es normal un desmayo por más que indique que era agotamiento físico, por favor que querían después de madrugar, ir a trabajar y llevar tres horas de jornada laboral más otras dos despierta sin haber desayunado, inicie los exámenes que me enviaron y me pidieron que volviera dos horas después por ellos, la verdad estaba nerviosa, llevaba presintiendo y sintiendo muchas cosas, primero me leyeron los exámenes de azúcar y si! como sospechaba la hipoglicemia volvió, bueno eso es manejable, es cambiar mis hábitos alimenticios pensé, luego abrieron otro papel, recuerdo tanto los ojos verdes, su piel blanca como porcelana un poco arrugada le pongo unos 63 años a la doctora que me dijo – Felicitaciones, está embarazada, le voy a entregar la orden para que se haga una ecografía y otros exámenes más a fondo para saber cómo se encuentra usted y su bebé-en el momento que escuche felicitaciones deje de escuchar el resto de la frase; pasaron dos segundos en promedio pero para mí había pasado la vida entera, me pregunte como le diría a tu papá, como le diría a mi papá, como sería mi vida de ahora en adelante, luego me pareció egoísta pensar en mi vida, iba a ser nuestras vidas; tome la orden de la doctora, salí y me senté por cinco minutos en el parque frente a mi lugar de trabajo, quería pensar, pero no sabía que pensar, no sabía que preguntas hacerme o cómo reaccionar, no sentí nada, no me asuste, tampoco me alegre, no me dio tristeza ni ira, solo quería trabajar y trabajar mucho para no caer en cuenta de mi nueva realidad.
Llegando a la casa me antojo de una cerveza con un cigarrillo sin embargo me reprendo y voy directo a mi casa, a mi cuarto y a mi cama, con un té de twinings y un libro de Margaret Atwood, entre poema y poema caí en cuenta que ya había realizado mi primer acto materno, me cohibí de lo que quería, de lo que me gustaba, de lo que era parte de mi vida por protegerte y no me costó, no me dolió; ahora me siento complacida de tenerte en mi vida, siempre me he imaginado sola, sin hijos ni familia, ahora estas tú creciendo poco a poco dentro de mí y dedicare mi vida a cuidarte siempre, es un poco apresurado pero ya he iniciado a pensar cómo serán nuestras tardes de domingo, que tipo de educación te brindare, que canciones te enseñare y que viajes vamos a hacer; pocas veces me he sentido enamorada sin embargo lo que siento ahora cuando toco mi vientre es amor, ni siquiera has nacido y ya me enseñaste a amar, a planear un futuro con otra persona, a saber que hay un amor incondicional que te hace pasar incluso por encima de ti mismo.