En realidad no sé cómo comenzar esto, ni si quiera sé por qué escribo esto exactamente, pero es que hay días en los que la melancolía llega a mi ser por la noche y me atrapa entre sus gélidos brazos dándome caricias con recuerdos. Hay noches en que la melancolía me arropa y vienen a mi mente todos esos momentos, esos días en los que estuviste aquí, conmigo, y es que aún no entiendo por qué te fuiste, sin decir nada, sin despedirte, solo desapareciste, pasan los años y tu recuerdo sigue en mi mente y corazón con la misma intensidad que el primer día, pasan los años y aún no he encontrado las respuestas de todas las interrogantes que surgen con el paso del tiempo. Y es que tú fuiste de esas personas que llegan a tu vida y se adhieren para siempre a ella, aunque creo que esta expresión está mal, tú no fuiste "una de esas personas", tú fuiste la persona, fuiste la persona que llegó de la nada, sin esperarla, sin buscarla, llegaste como esa lluvia inesperada en un día de intenso sol, llegaste como ese arcoiris a mitad de una tormenta, porque eras caos y calma, luz y oscuridad, todo lo que quería estaba en ti, todo lo que anhelaba lo tenías, pero desgraciadamente la vida es injusta, o al menos lo es si solo lo ves desde tu propia perspectiva. Tú fuiste mi caos, mi calma, mi lluvia en un día soleado y mi arcoiris en medio de la tormenta, y al fin entendí que por más que intente llenar el vacío que dejaste en mi vida simplemente es imposible, porque tú no eres reemplazable, tú llegas y jamás te marchas, tú llegas y dejas una huella imborrable y un lugar vacío incapaz de llenarse porque simplemente eres único e irremplazable sin pretender serlo, y eso te hace aún más maravilloso. Te guardo en un rinconcito de mi corazón, allí permanecen tus recuerdos y todas esas palabras que me decías y las canciones que me enseñaste, al igual que esas series y películas; te guardo en un rinconcito de mi corazón, junto al lugar vacío que dejaste y aún espera volver a ser ocupado y de vez en cuando, en noches como ésta me gusta entrar y visitar tu recuerdo. No diré que me resigné a la idea de que te hayas ido de mi vida para siempre, simplemente me resigné a esperarte para siempre. Espero volver a encontrarnos en un día de estos, o en uno de estos años, o en una de estas vidas. Quiero que sepas que cuando te fuiste, una parte de mí se fue contigo, y espero volver a recuperarla algún día.