Tercetos de febrero
no me adornan mirtos y rosas, no escribo con las musas ni me inspira la cítara,
pero sí el afán de ser poeta, que me dice que no tema y que no existo en vano.
el problema radica en el origen: esta boca no es mía ni me la sé jugar.
la emancipación es necesaria para apropiarme mis palabras, para tener mi voz.
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