Mi entorno en general me ve bastante entero y sé que realmente se alegran por ello, pero aún queda un proceso severamente interno y muy personal, que hasta hace un tiempo había pasado por alto: el aprender a perdonarse.
Nuevamente, sin entrar en mucho detalle de lo que fue mi relación con mi, ahora, ex pareja, sé que las decisiones que fuimos tomando, quizás, no eran del todo acertadas, pero ambos fuimos responsables de nuestros actos y, para bien o para mal, eso nos dejó un aprendizaje que será fundamental para lo que se viene. Permitir fluir los penosos recuerdos y conservar solo los buenos, sabiendo que la felicidad es efímera, pero que eventualmente, siempre, regresa.
Tengo que dejar de ser mi propio verdugo y abrazarme, comprendiendo que, aunque a veces lo parezca, no es el final de nada.