«¿Cómo ocurre, entonces, que clases tan vastas de la humanidad, a las que se da el calificativo de el populacho, o el de turbas ignorantes, sean tan numerosas en todos los países antiguos? En el instante en que nos hacemos esta pregunta la reflexión halla una respuesta. Surgen, como consecuencia inevitable, de la mala construcción de todos los gobiernos antiguos de Europa, con Inglaterra incluida junto con el resto. Es la exaltación deformadora de algunos hombres lo que lleva a otros a quedar deformadoramente envilecidos, hasta que todo queda fuera de su naturaleza. A una vasta masa de la humanidad se la pinta degradada, como si no formase más que el fondo del cuadro de la humanidad, con objeto de resaltar delante de ella, con la mayor brillantez, el espectáculo de títeres del Estado y la aristocracia. En el comienzo de una revolución, esos hombres son más bien los vivanderos de los combatientes, y no los portaestandartes de la libertad, y sin embargo hay que ensenarles a reverenciar a esta.»
Thomas Paine: Derechos del hombre. Alianza Editorial, pág. 55. Madrid, 1984.
TGO
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