LÁGRIMAS ENTRE LÍNEAS
No tenía que haberte escrito, pero otra vez me fallé. Fallé en algo que me propongo; el cerebro perdió la razón, el corazón se apoderó y el sentimiento habló, pensando que las cosas se solucionarían. Mi lógica perdió y, a la vez, ganó, porque mi lógica decía: "Háblale, él quiere que tú inicies la comunicación, como otras veces". Le di razón y te escribí. Bien que tuvo razón, porque respondiste, pero para dejarme en claro que no quieres hablarme.
Viéndolo bien, el sentimiento perdió y la lógica ganó, porque mi lógica decía: "No le hables, no quiere hablarte". Pero los papeles los jugué en mi contra. A veces hay que destrozar el corazón a pedazos para que aprenda y no dejarnos llevar por los sentimientos.
No entiendo. ¿Crees que no hablarnos puede solucionar las cosas? No, no lo entiendo. ¿Por qué conmigo? ¿Por qué, si sabes muy bien que a mí me afecta mucho si no hablamos? Pero entiendo que necesitas tu espacio. Sin embargo, tu silencio me mata; me mata no saber qué está pasando por tu mente.
Mi corazón no entiende. Quiero escribirte y decirte cómo me siento con tu ausencia. En cada rincón, tu ausencia parece resonar como un eco de lo que una vez fue. Mis rutinas se alteran; los momentos compartidos se vuelven recuerdos palpables, y las palabras no dichas se acumulan como polvo sobre un libro olvidado.
El tiempo sigue su curso; algunas huellas nunca se borran por completo. Aceptar tu ausencia es aprender a vivir con el eco de lo perdido, reconociendo que la vida está hecha tanto de presencias como de ausencias. No quiero molestarte; por eso te escribo entre líneas.
Este escrito lo termino con: te amo Benjamin. 🫀
-YCA
















