Creemos en el poder transformador de testimonios de experiencias de mujeres como herramienta que propicie el quiebre de los discursos dominantes y de las instituciones que los sostienen. Por eso, en este blog, leerás testimonios anónimos de experiencias autobiográficas escritas por mujeres diversas.
Son limitados los espacios en los que podemos expresarnos de manera autónoma, es común que hasta nos cueste contar nuestras experiencias a familiares, nuestro círculo más cercano. Tal como menciona Rosana Rodríguez, en su artículo El Poder del Testimonio - Experiencia de mujeres publicado en la revista Estudios Feministas: ¨Durante mucho tiempo no hubo espacio para relatos de experiencias femeninas, ya sea ese producto de la violencia patriarcal o de contextos desfavorables y opresivos que nos deslegitiman¨. Adicionalmente, ¨la dificultad que las mujeres tenemos con el lenguaje reside a menudo en la imposibilidad de expresarse de poner palabra a nuestros sentimientos, a nuestros deseos, a nuestras necesidades e intereses, a nuestras experiencias¨ (Rodríguez, 2013). Dificultad que vale la pena superar para modificar imaginarios populares.
Por lo tanto, queremos que este sea un espacio para que las mujeres se aventuren a ponerle palabras a sus experiencias, sin importar que estas aún estén impregnadas de estructuras y socialización de género, según Leonor Calvera, ¨las mujeres en tanto sujetas subalternas, inscribimos nuestras experiencias bajo los umbrales de tolerancia del patriarcado de modo que los relatos siempre fragmentados de nuestras experiencias discontinuas e interrumpidas no tienen la fuerza para lograr el impacto político necesario¨ (Rodríguez, 2013). Creemos importante motivar a mujeres a escribir sus experiencias corporales y emocionales, tal cual lo vivieron, sin importar si estamos de acuerdo o no; es vital recuperar nuestra voz, y reconocer si nuestras palabras son prestadas para comenzar el viaje de búsqueda de las propias.
Es común que nos digan ¡Estás loca! ¡Tranquilízate! cuando hemos querido expresar nuestras frustraciones o sentimientos, ¿te ha pasado? Forma normalizada de deslegitimizarnos y no validar nuestra opinión, pues no es como lo que ¨una mujer debe ser o comportar¨. Nos imponen el silencio cuando nuestras palabras no son convenientes, nos condenan a la soledad, es impronunciable que muchas de nosotras abortamos de manera clandestina, que nos violan nuestros maridos, decidir esterilizarnos porque no queremos ser madres, que el estado nos oprime con su violencia institucional al ser madre soltera, que nos acosan en la calle, laboralmente… entre tantas cosas invisibilizadas.
Nos resistimos a estar silenciadas. De nosotras depende enriquecer nuestro diálogo entre mujeres, que nos confiera dignidad y respeto a lo que queremos decidir sobre nuestros cuerpos, prioridades de vida, relaciones, sexualidad, etc.