Sean tulipanes, rosas o girasoles, menta o hierbabuena siempre ha sido un deleite tenerlas cerca. Desde el inicio hasta el amargo final, tan lindas y únicas, que solo con ellas mi alma despierta lo que lleva dentro.
Procurarlas día y noche he querido, a pesar de nunca haberlas poseído. Y ese no es mi objetivo, tan solo gozar de su aroma e inocuo ser en cada respiro; llevar su caricia en mi piel, tener un beso de su cariño.
No reniego ni arrepiento de haber tenido un momento su anhelo, aunque quisiera encontrar por fin, aquella que sea eterna en este corazón mío…
-E.R.G
















