¿Siluetas infantiles?¿Cuentos de príncipes y de hadas?¿El bosque y los mundos fantásticos? Una segunda mirada a estas imágenes develarán situaciones no tan inocentes. Una señora pequeña que le da cuerda a un hombre que toca la guitarra a la vez que el sudor o saliva - no sabemos - cae por su boca. Un personaje saltarín, que bien podría pasar por bufón, salta en el aire sosteniendo un cuchillo y una trompeta que se asoma como si fueran sus genitales, o clavado por su trasero, no sabemos. Una típica princesa con vestido campana enamorada que no posee brazos y que debajo de su vestido devela, aparte de los suyos, unos pies de animal bastante inquietantes. Un niño diablillo con cuernos que parece haber matado al ganzo que levanta de su cogote, al que está a punto de devorar.
Las composiciones a veces son secuenciales, pero también se expanden hacia arriba, no siempre respetan las leyes de la gravedad. El negro sobre blanco, como la cuestión racial detrás de esta parodia, recuerdan a siluetas de cuentos infantiles antiguos (en las imágenes incluí dos ejemplos), aunque aquí reflejan perversidades, injusticias, desigualdades, y poder. La narración se vuelve protagonista en la obra de Kara Walker mediante las cuales explora cuestiones de raza, estereotipos, género e identidad, que según sostiene, vincula a la historia de su país, Estados Unidos.
La elección del negro en las figuras es contundente y genera un alto contraste con el fondo blanco que además se muestra vacío de información, desprovisto de detalles o contextos que resignifiquen o aporten a la dimensión narrativa. Está claro: lo importante son las figuras. Estas se construyen con planos de color negros y uniformes, que no develan matices sino que, al contrario, sintetizan y reducen la representación a lo esquemático. Exaltan y exageran las formas de los estereotipos clásicos: así una princesa tendrá un vestido campana, un príncipe será más alto que ella, un bufón será saltarín y flexible, una bruja siempre llevará una escoba, entre otros.
Estas figuras funcionan como máscaras que según Gombrich representa todo aquello que se destaca para que una figura, persona, etc. sea fácilmente identificable, como una síntesis de sí. La elección formal entonces, refuerza el juego con los estereotipos, sin embargo, al intervenir sobre estos a través de elementos inesperados, logra romper con los mismos y proponer una lectura crítica. En particular una que atiende a la manera en que la cultura negra fue representada a través de la historia, a partir la cual, la artista, realiza una exageración.
Su obra: http://www.karawalkerstudio.com/
















