“Uh, obviamente,” roló sus ojos. “Más a mi favor.” terminó, ladeando su cabeza. Miró divertida a la muchacha—las amenazas que lanzó sólo lograron causarle gracia en su intento de atemorizar. “No, no quiero saber. Pero gracias por la oferta. Muy considerado de tu parte, no se ven esas cosas en estos tiempos.” comentó sarcástica, entrecerrando sus ojos.
Esta vez, fue ella la que se rió de las palabras ajenas. “No, no se ven. Por lo general no te lo ofrecen, directamente te golpean hasta que tu cerebro queda hecho trizas tirado en un charco de sangre que sale de lo que alguna vez fue tu cabeza” Se encogió de hombros, colgando la mochila a su hombro y pasando junto a ella. “¿Te quedarás a esperar a los zombies o prefieres buscar a los demás sobrevivientes?” Preguntó, sin darse la vuelta para observarla.








