Crítica feminista a los estadios del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg
El artículo de Medina-Vicent es una exposición de los resultados sobre los estudios del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg y, además, una crítica feminista a dichos estudios desde la voz de Carol Gilligan.
En primer lugar, la autora expone los resultados de los estudios de los dilemas morales de Kohlberg. Lo que este quiere saber, es conocer las estructuras cognitivas que permiten a un individuo ordenar y procesar la información que lo lleva a razonar moralmente. Los resultados obtenidos permiten a Kohlberg concluir que el desarrollo cognitivo se da en estadios cada vez más complejos hasta que nos habilitan a construir razonamientos morales. Estas estructuras son comunes a todos los seres humanos independiente de su etnia, género, nacionalidad, sexo, etc. Kohlberg establece que este razonamiento se da en 6 estadios de los cuales el último de ellos es el que presenta el interés de la crítica que más adelante desarrollará Gilligan. Este estadio muestra que las personas guían sus decisiones morales en base principios éticos universales; un imperativo categórico universal.
Dicho esto, Kohlberg enmarca estos estadios en 3 niveles de desarrollo moral, llamados; preconvencional, convencional y postconvencional. El nivel preconvencional se refiere a que la persona rige su decisión en base a intereses particulares, básicamente por la búsqueda del placer. El convencional el individuo toma consciencia que vive en sociedad y que sus decisiones tienen repercusiones en su entorno, por lo que sus respuestas tendrán en consideración la aseguración de la cohesión social. Por último, el nivel posconvencional es aquel en el que el sujeto prioriza los valores individuales sobre los de la sociedad ya que sus decisiones están basadas en principios éticos universales (derechos humanos, respeto a la vida, etc.) En este nivel, el otro adquiere una identidad que asume derechos y deberes, otorgándole un valor en sí mismo.
¿Qué factores impulsan el desarrollo moral? Kohlberg responde argumentando que es el otro, como sujeto de derechos y deberes, otro generalizado y universal, quien despierta en nosotros los impulsos que nos llevan a considerar el valor que tiene como ser humano. Otro factor determinante es el entorno, ya que el desequilibrio entre ambiente y organismo nos lleva a reorganizar estructuras evolutivas para regular nuestra relación.
Cabe mencionar que Kohlberg realizó sus estudios de los dilemas morales en hombres blancos norteamericanos. Lo que supone que sus estudios del desarrollo moral están sesgados desde el punto de vista de una visión masculina, blanca y norteamericana. Su otro general y abstracto es un otro masculino, blanco y norteamericano llevado a máxima de ética universal.
Carol Gilligan comienza a aplicar dichos estudios en mujeres y nota que no consiguen una buena puntuación. No consiguen alcanzar el nivel de desarrollo más alto, ya que tienen otros razonamientos para resolver los dilemas morales. Esto la lleva a concluir que lo femenino tiene otras estructuras de razonamiento moral, que están determinadas por la realidad social a través de la cual perciben el mundo. Sus vivencias y formas de ver el mundo son diferentes por estar relegadas al ámbito privado-doméstico de la esfera social.
Gilligan Carol Gilligan pone en entredicho esta declaración de Kohlberg argumentando que la realidad social se organiza en base a un sistema sexo-género que define la forma como percibimos el mundo y, dicho sistema, es de dominio masculino. Además, argumenta que los estudios de Kohlberg no tenían en cuenta esta estructura de dominación patriarcal de la esfera social, como tampoco que las experiencias concretas determinan los modos de desarrollar los razonamientos morales.
De esta forma, Gilligan considera que las mujeres, por estar relegadas socialmente a la esfera privada, han desarrollado una moralidad doméstica basada en relaciones de afecto, cuidado y responsabilidad. Esto la lleva a elaborar una ética del cuidado en oposición a la ética de la justicia que sustenta la base del desarrollo moral de Kohlberg.
Gilligan reconoce que la ética de la justicia, por tener un carácter universalista, borra las diferencias étnicas, genéricas, nacionales, sociales, etc. Su concepto de ética del cuidado reconoce que no todas las personas desarrollan un nivel posconvencional homogéneo universal de desarrollo moral. Este nivel va a estar determinado por los contextos en los que los individuos tienen sus vivencias. Medina-Vicent va a denominar a esto como un nivel postconvencional contextualista. Es decir, es el entorno vivencial desde el cual la personal va a desarrollar sus razonamientos morales.
Ahora bien, la crítica de Gilligan a los estadios morales de Kohlberg no significa que una ética se oponga a la otra o que haya que elegir una sobre la otra. Medina-Vicent propone una vía de encuentro entre ambas. Tomando los argumentos de Seyla Benhabib, destaca la importancia de incorporar los estudios morales de Gilligan desde la ética del cuidado, como una manera de reconocer las individualidades y necesidades de cada ser humano sin renunciar a los principios morales universales. De la mano de la teoría habermesiana de la comunicación, toma la ética del cuidado como una voz crítica del discurso ideológico de la ética de la justicia universal.
Medina-Vicent, María. (2016). La ética del cuidado y Carol Gilligan: una crítica a la teoría del desarrollo moral de Kohlberg para la definición de un nivel moral postconvencional contextualista. Daimon. Revista Internacional de Filosofía, 67, 83-98.
http://dx.doi.org/10.6018/daimon/199701