Rebeldía es hacer lo que no se supone
Desde hace unas décadas las prioridades y las dinámicas de consumo, por lo menos de la sociedad occidental, ha cambiando notablemente. A medida que pasan los años las familias tienen menos integrantes hasta llegar incluso a los casos de “Familias unipersonales”. Tener hijos, comprar una casa donde todos quepan cómodamente y un carro para pasear los fines de semana es cada vez menos el plan de vida de la muchas personas. Esto no es un gran descubrimiento, basta con dar una mirada a nuestro circulo cercano para darse cuenta cuantos tienen entre sus planes hijos o matrimonio.
La realización profesional, poder darse “lujos” y sobre todo viajar hacen parte de las prioridades actuales, y se asume como una desobediencia a las tradiciones y una ruptura frente al modelo tradicional de sociedad basado en la familia y la procreación.
Estos cambios en el sistema han llevado a que la economía se comporte de manera diferente, mientras que las tiendas especializadas para bebés son cada vez menos, las de mascotas, las agencias de viajes y los marcas de lujos se expanden. Con solo dar una mirada a la tienda de aplicaciones del celular es evidente que hay muchas mas App para conseguir vuelos baratos que las relacionadas con la gestación, los bebés o la crianza.
Si esta tendencia a preferir no tener familia o hijos tiene cada vez mas adeptos se podría decir que es el nuevo “Status Quo” de la época, al cual se llegó, creo yo, por direccionamientos planeados para generar un cambio social que permitiera dinamizar la economía de una manera diferente a como se venía haciendo hasta finales del siglo pasado.
Las familias ya no tan atractivas para la economía puesto que los menos favorecidos aprendieron a vivir a con lo mínimo e igual por sus posibilidades demandan muchos recursos pero tienen poca capacidad de compra hicieron que el mercado de los bienes básicos no resultara tan rentable en comparación con las oportunidades que se presentaba ante la inminencia de la globalización, en donde mas que vender supervivencia se podían vender sueños y aspiraciones.
La sobrepoblación también comenzó a ser una preocupación y la escasez de los recursos naturales se consideró como un problema que podía ser solucionado en cuanto existieran menos agentes contaminantes, es decir menos humanos, qué aunque no parezca, cada vez mueren menos pues las guerras son menos feroces, las virus menos frecuentes y las catástrofes de menores proporciones. Así que había que buscar la manera de atacar el problema desde su nacimiento, disminuir la tasa de mortalidad. Sembrando una nueva conciencia en la que la procreación no fuera prioridad e incluso fuera considerada como un inconveniente.
Estoy convencido que la rebeldía deja de serlo cuando se convierte en el común denominador y cuando empieza a servir de alguna manera a lo que supuestamente se revela. Soñar con una vida de viajes, aventuras y aprendizajes es simplemente aportar a un sistema que se nutre del turismo, la educación y el lujo para hacer circular el dinero en otras esferas, dejando atrás un obsoleto modelo y siento un objeto de consumo del nuevo orden en la economía global.
Mientras que las nuevas generaciones se encasillan en un modelo cada vez mas individualista, la humanidad se va envejeciendo exponecialmente, pues aunque aún en lo mas países mas vulnerables el indice de natalidad sigue siendo alto, en los mas desarrollados el envejecimiento de la población es inminente.
Con le surgimiento de nuevas generaciones cada vez mas disminuidas y con un pensamiento que se debate entre la conciencia global y la satisfacción individual, será mas común ver a viejos que mueren solos en sus pequeños apartamentos.
Nos acercamos a un cambio total de consciencia en el que los diferentes serán aquellos que a pesar de todo se atrevan a conformar familias, a tener hijos, a esperanzarse con la idea de no envejecer solos, estos son los nuevos rebeldes pues la rebeldía es hacer lo que no se supone.









