Conquistas del mañana
Una vez más, nuevo rumbo ha de partir, el marinero se alista para salir.
Por fin el barco se perfecciona para enfrentar hasta las aguas más profundas del mar. Él sabe bien que este viaje requiere las mayores de las virtudes, que ha sabido perfeccionar. Habiendo enfrentado las adversidades de antiguos senderos, dónde la mayoría de las veces no acompaño la marea ni el viento, fueron catástrofes necesarias para curtir la espalda del navegante.
Hoy, en una nueva aventura, se sabe que el camino por recorrer no va ser fácil. Por esto la convicción del mismo es crucial, seduce por donde se lo mire el lugar a descubrir. Tal vez valga la pena hasta incluso arriesgar todo, solo por ver aunque sea un segundo de ese descubrimiento.
El joven viajero (aún) ya no tienes más miedos que puedan irrumpir el sendero. La pasión, la ilusión y el capricho se unen, para ir en contra de lo imposible. De nuevo, el corazón vuelve a latir con un sentido definido, llegaremos pronto.
Al final, la tierra prometida será real.















