LOS DESALMADOS Ponencia presentada por Dra. Lourdes Quiroga Etienne
5º Congreso Regional del Centro Universitario del Sur "Abordaje psicoanalítico del dolor psíquico en la actualidad" Cuernavaca, Morelos
Ponencia presentada por Dra. Lourdes Quiroga Etienne
¿Qué me pasa, que el ruido más leve me hiela de espanto?...
¿Qué manos son éstas? ¡Ah!... Me arrancan los ojos…
¿Podría todo el gran océano de Neptuno lavar esta sangre de mis manos?
¡No! ¡Serían mis manos las que teñirían el tumultuoso mar, convirtiendo lo verde en rojo púrpura!
Macbeth, tras asesinar al Rey de Escocia. La tragedia de Macbeth, de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena II.
No olvido que hace apenas dos años, en un congreso organizado por el Centro Universitario Emmanuel Kant, inicié mi conferencia con el mismo parágrafo con que lo hago hoy. Es triste pero así lo decidí, porque nuestros tiempos no son mejores que hace dos años casi en nada, pero especialmente en lo referente a la violencia.
Se de antemano que este es un congreso de psicoanálisis, no de política, qué bueno. Pero he dicho en todo foro que no podemos ser tan irresponsables como para pensar que como psicólogos, psicoterapeutas y psicoanalistas, nuestra labor se enmarca y termina en el consultorio. Tenemos obligaciones aún mayores: Somos la clase media educada de nuestro país y por tanto, somos privilegiados; pero ningún privilegio puede retenerse sin obligación alguna; a menos que estuviéramos hablando de gente sin escrúpulos, por ejemplo, la clase política de nuestro país, que detenta todo privilegio a costa nuestra y sin cumplir con sus obligaciones.
Pero quiero pensar, quiero estar segura de que nosotros somos distintos, no porque seamos “buenos”; ya Freud nos advirtió que esa bondad absoluta y felicidad permanente no existe, pero solo hacer el esfuerzo por procurar hacer menos daño, solo tratar de detener el impulso destructivo y buscar ascender a Eros eterno platónico sobre aquél Tánatos inmortal a través de mecanismos sublimatorios y claro, por medio de la represión, necesaria para cualquier neurótico que quiera huir de la psicopatía cínica vale… y vale mucho. Nuestra obligación es transmitir esos conocimientos, educar que no instruir a todo aquel que podamos, ayudar a pensar de manera reflexiva para detener el impulso y manifestarlo de maneras más humanas y mejores.
Puse a este trabajo “Los Desalmados” porque el Alma es tema que desde hace mucho ha ocupado mi mente noches y días enteros. En realidad, es tema que debería ocuparnos a todos los que decidimos estudiar psicología, porque aunque algunos profesionales de la salud mental digan que la psicología es la “ciencia de la conducta”, es innegable que Psique significa alma, así que psicología es la ciencia del alma. Ya Bruno Betelheim nos dice en su libro Freud y al alma humana que Freud ni siquiera fue un estudioso de la mente sino del alma, pero que las malas traducciones o las traducciones convenientes decidieron hablar de mente en lugar de alma y peor aún, traducir psique por conducta que ya francamente es un verdadero un despropósito.
El concepto Alma se ha asociado a lo religioso, no forzosamente debemos encasillarlo en ese lugar. El alma tiene que ver con lo humano, nada más. Claro, se le puede estudiar desde diferentes disciplinas y puntos de vista pero es innegable que el alma compete a lo humano: Ni los girasoles, ni las semillas ni un pájaro la tienen y no con eso quiero decir que por eso tenemos el derecho a acabar con su existencia, al contrario, precisamente porque tenemos alma, consciencia de vida y de muerte, porque conocemos del bien y del mal, deberíamos detenernos y comprender que sería importante convivir con todos los niveles de existencia de nuestro planeta: El mundo mineral, vegetal, animal y por supuesto, el humano, respetar a nuestros semejantes y no únicamente a Dios. Es que por principio si alguien se dice creyente y respetuoso de Dios, debería respetar a los demás, cosa que no siempre sucede.
Pero ampliemos el punto religioso: ¿Qué podemos esperar de un país en el que no solo el 12 de Diciembre sino todos los días del año se venera a la virgen, se llora ante ella, se le suplica y claro, se le honra y se le respeta, pero muestra odio a sus mujeres y a todo lo que tenga que ver con lo femenino; y si no, veamos las estadísticas alarmantes de la violencia contra la mujer en nuestro país… dirán que eso es en todos los países, pero de momento y con lo que vivimos aquí, a mi el que me importa es este, que es el mío.
“Almas buenas” dirían las abuelitas, así parecen; así se les mira en televisión el día de la virgen allá en la Basílica de Guadalupe, a esos políticos que no terminan de hacer justicia por los feminicidios, que aumentan en lugar de disminuir, de informadores indolentes que transmiten la noticia del hallazgo de tumbas clandestinas a renglón seguido de la presentación de “espectáculos”, de dueños y jefes de televisoras que se han encargado de administrar ignorancia en la mayor parte de la población y de buscar la manipulación de un pueblo pobre, que carece de los recursos para refutar lo que le dicen que sucede en la realidad, pero que claramente vive de manera muy distinta a como le presentan las noticias todos esos delincuentes de “cuello blanco”.
Un pueblo ignorante por muchos motivos, uno de ellos, porque así le ha convenido al gobierno. “Mejor ni lea los periódicos” le recomendó Vicente Fox a un hombre sencillo, en un pueblo por el que estaba de gira, sabiendo que si el hombre leía, quizá cambiaría su opinión de él, de aquél que jamás debió salir de su rancho porque vino a confundir el país con empresa y hacernos pasar vergüenzas internacionales con sus ocurrencias.
Arrepentidos, suplicantes ante la imagen divina, inmaculada, de la madre de todos los mexicanos, ¿Quién les cree? Lamentablemente muchos, yo no. Desalmados, no todos, está bien, pero si muchos. Porque muchos, pero muchos de esos señores llegan a su casa y ejercen violencia doméstica y llegan a su trabajo y acosan a la secretaria y a la muchacha de intendencia y desnudan con la mirada o dicen obscenidades a las mujeres en la calle, y no nos llaman mujeres sino “viejas”, de manera peyorativa. ¿Para qué queremos tanto furor religioso? Para qué si tenemos cifras escalofriantes de mujeres violadas y hechas pedazos en muchos estados de nuestro país empezando por Chihuahua y el Estado de México, entidad que gobernó el actual Presidente de la República.
Como vemos, ante la virgen se hincan pobres y ricos, solo que por diferentes motivos: Los primeros caminan días en peregrinación haciendo sacrificios para ver si obtienen el favor de la virgen ante su desgracia; los ricos llegan a Basílica a la mera hora y tienen su lugar reservado por el Obispo porque hay que entender de una vez - o definitivamente somos tontos - que no todos somos iguales, ni siquiera ante los ojos de dios, como dicen los creyentes.
Todos somos trasgresores de diferentes maneras pero en los niveles de perversión hay diferencias profundas. La transgresión, el deseo de apoderarse del semejante, la pulsión destructiva, son características inherentes a lo humano. Lo importante es preguntarnos qué podemos hacer con esas fuerzas que nos habitan. Pero estos señores del poder tanto gubernamental como eclesiástico y militar, son quizá peores que los miembros de la llamada “delincuencia organizada”, más que nada por hipócritas. Porque privan de su libertad a aquellos que se resisten a dejarse robar y matar. Porque llaman subversivos a los que participan en una protesta social y porque nos culpan de “desestabilizar al país” cuando son precisamente ellos los que han producido 60 millones de pobres que conviven con el hombre más rico del mundo que es mexicano y con un presidente que tiene una esposa que se puede comprar una “casa blanca” de 7 millones de dólares. Pero eso sí, son muy creyentes. A estos hombres los imaginamos rezando por las mañanas, (y en la iglesia los domingos, claro está) por las tardes los escuchamos alzar la voz, airados, oponiéndose al aborto y al derecho de las mujeres sobre su cuerpo y ya en la noche se van a los table dance, a las putas pues. Se van a esos lugares que en el día clausuran porque dicen “insultan la dignidad de la mujer”, como si no supiéramos que la Trata así como el narco son sus grandes negocios. Moral hipócrita decía Freud. Desalmados de iglesia, digo yo.
Qué podemos esperar de un país en el que es posible que un ex – presidente que dejó 70,000 muertos y 30,000 desaparecidos (Fuente: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Organización de la Naciones Unidas. PGR. El Paso Times. INEGI. Banco Mundial) siga libre y soberano y además, para insulto de la nación se haya atrevido a besar la banda presidencial que lleva los colores de la bandera nacional, misma que representa a la patria. No podemos comprenderlo bien, porque desde una parte más sana de nuestra mente, nos asombramos ante la convicción de un individuo que está seguro de que hizo el bien para su pueblo, cuando su legado principal se llama muerte. Pero el ex – presidente podría pensar como Napoleón (al cual solo se le parece en la estatura) que “El fin justifica los medios”; entonces quizá hubiera valido la pena, pues al final de ese sexenio sangriento todos hubiéramos presenciando el fin del narcotráfico en nuestro país pero… ¿Acabó con el narcotráfico? Lo que vemos es que el Chapo Guzmán, aquél que “se escapó” en el gobierno del señor de las ocurrencias y la mucha ignorancia, Vicente Fox, apareció en la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo. Ahora lo atraparon, previo acuerdo, ¿Quién les cree? Muchos, lamentablemente.
Por cierto, el consumo de droga en nuestro país no solo no disminuyó sino que creció en ese sexenio maldito. Y sigue creciendo. Es que es su negocio y solo un tonto escupe para arriba.
¿Qué les importan las muertes? ¿Qué les importa acabar con la juventud de nuestro país ofreciéndoles droga, negocio, dinero, poder, “viejas”, fama y por cierto, estupidez? Porque la droga mata pero antes de eso produce estupidez; no permite pensar, evaluar, trabajar, cuidar, postergar, vivir…amar. Esos son los desalmados.
La escalada de violencia parece no tener fin, ahora tenemos el ya tan hablado e inacabable tema, Ayotzinapa… Y Tlatlaya por cierto, crimen del Ejército que debiera estar para nuestro servicio y protección. Y el Procurador General de la República dando explicaciones tan estúpidas e inverosímiles que: ¿Quién le cree? Muchos, tristemente. Muchos que quieren creer que “vamos a salir”, que “primero la paz”, que “No se vale la violencia” (solo la de las autoridades, claro), que “Somos más los buenos”; pues si hacemos está dicotomía simple y de verdad “somos más los buenos”, parecemos encadenados, pues lo evidente es el mal. Me acuerdo ahora de una frase fuerte pero cierta del libro La Resistencia de Ernesto Sabato: “Si Dios existe, está encadenado. En cambio del mal sí tenemos suficiente evidencia”.
Y hablando un poco de Ayotzinapa, todos sabemos que la PGR y el procurador de la República conoció del carácter delictivo del Alcalde de Iguala., José Luis Abarca y también de su esposa, desde hace aproximadamente un año y medio y no hizo nada. ¿Por qué? Porque Guerreros Unidos, grupo delictivo del que María de los Ángeles Pineda, esposa del presidente municipal era jefa, le aportaba medio millón de dólares mensuales para que los dejaran trabajar “en paz”, según el dato duro que aporta José Reveles. ¿Y por medio millón de dólares poner al país al borde del caos? Claro, dirán que es un lujo, pero lo valen. Esos son los desalmados.
Fernando Savater afirma que todos somos “el malo” porque potencialmente todos somos capaces de hacer el mal. Elizabeth Roudinesco escribe en su libro Nuestro lado oscuro: “La perversión es intrínseca a la especie humana: El mundo animal se halla excluido de ella, al igual que lo está del crimen” (Pág. 14) Efectivamente la perversión es un hecho humano que no falta en ninguna cultura o sociedad y constituye un fenómeno social, político, sexual, histórico y psíquico presente en toda la historia de la humanidad.
El hecho perverso no se podría comprender sin la existencia de prohibiciones fundamentales, ya que es precisamente lo prohibido lo que atrae y su trasgresión siempre procura placer, aunque depare igualmente culpa. Pero hay excepciones en cuanto al sentimiento de culpa: Los sociópatas no tienen esta capacidad indispensable y necesaria para reparar, para disculparse.
Es cierto que tal como lo marca Freud, ningún hombre es tan manso como quiere creerlo, somos “animales de horda guiados por un jefe” afirma en el célebre texto Psicología de las masas y el análisis del yo (1921) Criticamos a quienes se entregan a sus pulsiones asesinas, solo hay que recordar que constituyen una parte de nosotros mismos, una parte de nuestra humanidad. Roudinesco dice que exhiben lo que nosotros no dejamos de ocultar: Nuestro lado oscuro.
Precisamente porque tenemos este lado, es por lo que tienen que existir prohibiciones. Afirma Freud que lo que no desea en su alma hombre alguno no hace falta prohibirlo, se excluye por sí mismo. Si el humano no deseara matar ¿Para qué prohibirlo? ¿Para qué prohibir algo que no se desea?
Quizá debemos comenzar por aceptar esa parte maldita tal como la llama George Bataille, para lograr hacer algo con ella. Detenerla. Reprimirla, diríamos los psicoanalistas; reprimir es necesario en aras de la conservación de la cultura, pero recordemos que el exceso de represión produce síntomas, formaciones de compromiso, por ello el trabajo de la sublimación es una de las opciones que Freud propone para enfrentar al mundo de las fuerzas pulsionales que con tanta facilidad nos pueden domeñar. Pero sublimar, transformar lo destructivo en constructivo o el caos en cosmos, solo para expresarlo de otro modo, al parecer - y tal como el creador del psicoanálisis lo consideraba- no resulta muy fácil y no es accesible para la mayoría. Y es que es más fácil destruir que construir; más aún, destruir a partir del poder adquirido o arrebatado es muy fácil, es una tentación difícil de resistir.
Si bien es cierto entonces que la perversión es parte de la condición humana, debemos reconocer que limitarnos a pesar del placer que pueda procurar el abuso es un mérito. Ya Freud decía en El malestar en la cultura (1930) que aquel hombre que pronunció la primera palabra en lugar de lanzar la piedra fundó la civilización. Pero hablar no es fácil y mucho menos lo es, si con hablar nos referimos a un acto de reflexión, de duda y hasta de reparación y no al hablar destructivo que daña aún más que la acción físicamente violenta.
A la perversión se le relaciona con la deshumanización, el odio, la destrucción, el apoderamiento, el dominio y la crueldad entre otras cosas. Pero de esas fuerzas pulsionales que nos constituyen y que pueden acabar con todo, también proviene la creatividad y la grandeza. Por eso afirma Tappan en su libro Epistemología y psicoanálisis que el hombre es el único animal capaz de hacer poesía y también construir cámaras de tortura.
De esas pulsiones que la religión y sus jerarcas desalmados satanizan (y de las cuales muchos de ellos abusan de manera perversa y alevosa, siendo aún peores que los políticos porque se hacen pasar por ovejas mansas y obedientes) también proviene la creatividad, la ciencia, el arte, la cultura y la educación.
Elizabeth Roudinesco dice: “La fascinación que ejerce sobre nosotros la perversión tiene que ver con el hecho de que puede ser tanto sublime como abyecta. Sublime cuando se manifiesta en rebeldes de carácter prometeico, que se niegan a someterse a la ley de hombres abusivos, a costa de su propia exclusión y abyecta cuando deviene, como en el ejercicio de las dictaduras más feroces, la expresión soberana de una fría destrucción de todo vínculo genealógico”.
Abyecta digo yo, cuando tenemos que ver y escuchar a nuestra clase política de todos los colores y de todos los niveles buscando explicaciones tontas y contradictorias a sus delitos, para escapar como cobardes, de su responsabilidad; No importa si el Procurador, diciendo que “está cansado de la violencia brutal”, como si nosotros no lo estuviéramos, como si fuera nuestro trabajo detenerla y como si nosotros fuéramos los cómplices de la “delincuencia organizada”… bien organizada… pero con ellos, por cierto. O Peña Nieto expresando su desaprobación por “Los actos violentos por el caso de Ayotzinapa” al llegar de China y encontrarse de frente con el escándalo de su “casa blanca”; pues el primero que se desaprueba es él, ya que origina la violencia al hacer caso omiso del conocimiento que tenía del historial delictivo que la gente que “gobernaba” Iguala; y de la corrupción ilimitada del ex – gobernador Ángel Aguirre y tantas otras cosas. Y los líderes del PRD en su tribu Nueva Izquierda corriendo a todos lados para que no los alcance la mierda de haber elegido a Ángel Aguirre como Gobernador de Guerrero y a José Luis Abarca como Alcalde de Iguala. Cobardes. Desalmados.
Desalmados que se cubren los ojos ante los pederastas que detestan de día pero que no acaban por enjuiciar y condenar porque pertenecen a la clase política: Mario Marín, “el gober precioso” o al alto clero: Marcial Maciel o el mismo Obispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera, que los encubre cambiándolos de iglesia, cuando la cosa se pone difícil. Desalmados que condenan la homosexualidad que es la sexualidad ejercida de manera consensuada entre dos adultos y en cambio encubren y voltean la mirada a la sexualidad abusiva de un adulto contra un niño.
Desalmados que ostentan residencias, guaruras y vehículos blindados para salvarse del desastre causado por ellos mismos tal como lo afirma Pedro Miguel en sus “Navegaciones” de “La Jornada”. ¿Hasta dónde vamos a llegar? México tiene 60 millones de pobres pero también el avión presidencial más caro del mundo y como dije antes, el hombre más rico del planeta. ¿Lo seguiremos permitiendo?
No se trata de incitar a la violencia, solo digo que un pueblo educado es mucho más difícil de manipular. Que solo podemos protestar contra la injusticia si la conocemos, si nos interesamos. Que solo podemos proponer si tenemos algo que decir y para esto hay que saber pensar. Y quizá lo más importante, que solo podremos cambiar esta barbarie si nos alejamos de la indiferencia. ¿Ustedes creen que nos pasan imágenes sangrientas y crímenes en la televisión todo el día solo por casualidad? Parece que quieren que nos acostumbremos. También parece que quieren atemorizarnos, que sepamos de qué son capaces y a qué pueden llegar si nos rebelamos. Da la impresión de que quieren un pueblo miedoso. Lo están logrando y tenemos que reconocerlo para poder levantar la voz y advertir que al gobierno le ha salido bien todo hasta el momento por muchos motivos, uno de ellos es que saben que tienen a un pueblo ignorante, creyente. Basta que venga el Papa y haga gritar la consigna: “México siempre fiel” para que “volvamos a tener fe y confiemos en nuestros gobernantes”, por los cuales se piden hasta oraciones.
Aumentan los niveles de violencia y aparentan no haber sabido lo que pasaba, para que luego el pueblo “exija” “mano dura” y proclame que “el Ejército debe estar en las calles”; para luego decir que nosotros lo pedimos. Es perverso, efectivamente. Pero ellos no se van a detener, tenemos que detenerlos. Da la impresión de que con esta barbarie de Ayotzinapa México está despertando. Ojalá. Que pase lo que tenga que pasar pero que esto cambie. Depende en mucho de nosotros. Los educados. Los que no consideramos que debemos seguir esperando un “buen gobernante que de verdad quiera a México” porque al parecer en nuestra clase política esa especie está extinguida. Mucho menos podemos esperar el favor de Dios.
Psicología, Filosofía, Poesía y Alma.
Al inicio de esta exposición les decía que quiéranlo o no los psicólogos de corrientes conductistas, psique significa alma. Quizá ustedes ya la conocen, pero vale la pena hablar de la historia de Psique indisolublemente ligada a Eros, al menos brevemente.
Según la historia de Apuleyo en su Metamorfosis (El asno de oro), Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia (Hoy una península ocupada por la parte asiática de Turquía) Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.
Para evitar la ira de su madre, una vez que tuvo a Psique en su palacio, Eros se presentaba siempre de noche, en la oscuridad y prohibió a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su marido, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de cacería, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y encendió una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo cayó sobre la cara de Eros dormido, quien despertó y abandonó, decepcionado, a su amante.
El matrimonio de Eros y Psique, obra de Boucher, 1744
Cuando Psique se dio cuenta de lo que había hecho, rogó a Afrodita que le devolviera el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordenó realizar ciertas tareas, casi imposibles de cumplir para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Afrodita afirmó que la angustia de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza así, Psique tenía que ir al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de su belleza que Psique guardaría en una caja negra que Afrodita le dio.
Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si hacía esto, Eros le amaría con toda seguridad. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y la hija que éstos tuvieron se llamó Placer o (en la mitología romana) Voluptas.
En su origen en la antigua Grecia, la distancia entre ciencia y filosofía era indiscernible. Los primeros filósofos fueron al mismo tiempo y sin contradicción científicos. Pitágoras por ejemplo era matemático y fundador de un movimiento filosófico – religioso. El objeto de la filosofía es el alma humana. En el Renacimiento las ciencias conquistaron su autonomía y quisieron olvidar a la filosofía. Hoy, para muchos de nuestros científicos y contemporáneos el concepto de alma ha desaparecido y lo consideran un término subjetivo y religioso que no tiene validez científica ni merece estudio.
La superioridad de Freud, afirma Octavio Paz, reside en que supo unir su experiencia de médico con su imaginación poética. Cito textualmente a nuestro Nobel; “Hombre de ciencia y poeta trágico, Freud nos mostró el camino de la dimensión del erotismo: Las ciencias biológicas unidas a la intuición de los grandes poetas. Eros es solar y nocturno: Todos lo sienten pero pocos lo ven. Fue una presencia invisible para su enamorada Psique por la misma razón que el sol es invisible en pleno día: Por exceso de luz”.
Freud dio lugar en la ciencia a conceptos como Eros: El amor, la vida; las pasiones: Los celos, la envidia, la rivalidad; a la muerte y la ansiedad que esta nos produce y también a la pulsión de muerte que nos habita y contradice la idea común de eterna felicidad y búsqueda de placer, entre otros. Temas considerados antes de Freud como banales, superficiales.
Para Paz, el tema del alma no es cualquier cosa, dice el poeta: “El eclipse del alma ha provocado una duda que no me parece exagerado llamar Ontológica sobre lo que es o puede ser realmente una persona humana ¿Es mero cuerpo perecedero, un conjunto de reacciones físico-químicas? ¿Es una máquina como piensan los especialistas de la “inteligencia artificial”?”
¿Qué es el humano sin alma? Digo yo. Hoy parece que el humano es un producto sustituible, desechable; es más importante una máquina. Para las clases poderosas es posible en el mundo de hoy “fabricar” a su futuro hijo con “Ingeniería genética”. Qué albergue ese ser fabricado en su mundo interno es lo de menos, lo importante es lo que se ve; lo de hoy es el mundo de la imagen, vivir frente a una pantalla más que en contacto con los demás. En la pantalla se puede “matar” sin consecuencias, se puede vivir en anonimato, se puede insultar sin debatir, sin dar la palabra, se puede vivir en aislamiento pero con la fantasía de tener “miles de amigos”.
Todo eso mata el alma y entonces nos volvemos de los desalmados. El desalmado puede actuar de manera violenta y acabar con los otros tal como lo vimos en toda la primera parte de esta exposición o la otra actitud, que quizá es aún más fácil es la Indiferencia ante todo lo que sucede, ante la vida o la muerte de los otros.
Baruch Spinoza, filósofo, pensador, observador agudo de la condición humana sostenía una idea terrible y dura que seguramente causaba y sigue causando incomodidad: La indiferencia va más allá de la maldad. Para Spinoza, la maldad es una forma de ser que puede modificarse; ésta parte de una historia. En cambio la indiferencia es una forma de neutralidad y de ceguera que se alinea con la “no opinión”, con el silencio y que se adhiere al “no compromiso”; el indiferente no siente malestar ni júbilo con lo que sucede en el mundo ni con el ser humano.
La indiferencia es la cultura del silencio, del no compromiso, del todo es igual y todo me es ajeno diría Arnoldo Kraus.
La indiferencia se deja cuando un fenómeno nos indigna y hace surgir en nosotros una pregunta sobre la situación, para inmediatamente después pasar a la acción pues ya advertía Confucio: “Actuar sin pensar es peligroso, pero pensar y no actuar, no sirve para nada.
Con todo lo que vengo diciendo, parece que vivimos en un mundo que en mucho ha olvidado lo humano. Ya lo dice nuestro historiador Miguel León Portilla en su artículo 2005 sobre “Las Humanidades”: Las humanidades no están de moda porque no producen dividendos. Al otro se le cosifica, se le quita la humanidad y con esto hecho se puede hacer con el otro lo que sea o quizá ejercer con él otra forma de violencia: Ignorarlo, ni siquiera se les ve. Son “Los olvidados” de Buñuel. Pero quizá y solo quizá, a pesar de todo la humanidad no es un concepto vano sino aquél que le da sentido a todos los otros sueños dice Muñoz Oliveira, articulista de Milenio Diario y cita a Sartre al respecto de algo que viene mucho al caso con lo que venimos hablando: “El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe sino tal como él se quiere… el hombre no es otra cosa que lo que él hace” Preguntémonos hoy ¿’Qué hacemos? Solo nos quejamos ante una realidad difícil como la de la violencia, el abuso y la corrupción en nuestro país. No, podemos responder, por eso estamos en este congreso, para saber, para enterarnos pero, ¿Qué vamos a hacer saliendo? Sartre sigue diciendo:
“Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige pero también queremos decir con esto que al elegirse elige a todos los hombres. En efecto, no hay ninguno de nuestros actos que al crear al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo la imagen del hombre tal como consideramos que debe ser”
Ya dijimos que el humano no es bueno por naturaleza como quería Rousseau con su “buen salvaje”, pero quizá si concientizamos nuestra maldad podamos cuidar a los otros de ella y hasta cuidarnos a nosotros mismos. Viviríamos quizá un mundo menos indiferente.
Entonces preguntemos otra cosa: ¿Cómo es posible la injusticia? ¿Cómo es posible que no solo en nuestro México sino en el mundo tengamos que llorar una y otra vez las consecuencias de la barbarie? Diría Muñoz Oliveira.
Pero no todo está perdido, algunos todavía valoramos la invitación a hablar de temas complejos y sobretodo dolorosos, porque pensamos que necesitamos compartir, hablar, pensar, intercambiar ideas; también estamos dispuestos a escuchar, acudir, aportar. La destructividad solo quedará opacada por Eros cuando cada uno de nosotros actúe para ser miembro de la humanidad.
Hace un momento cité a Spinoza y su crítica a la indiferencia, al silencio cómplice que por cierto conlleva responsabilidad. Terminaré ampliando y profundizando un poco la idea del silencio y mostraré la otra cara de la moneda: “La alabanza del silencio”, artículo presentado en Julio de 2009 por Luis Muñoz Oliveira en Milenio Diario. Aquí plantea algo aparentemente contrario a Spinoza, no lo es, veamos: Nuestro autor cita a Kant quien marca una diferencia entre la paz perpetua del cementerio, pasiva, inmutable que es diferente a la paz de los vivos que implica moverse hacia una idea y afirmar que lo imposible no inmoviliza sino que provoca. El silencio pasivo no nos interesa, más bien nos indigna como diría Spinoza.
Lo que se defiende en esta última tesis que presentaré es el acto de callar, porque guardar silencio es refrenarse, es dar lugar a la palabra del otro y a la voz de mi misma – reflexionar – (precisamente lo que se hace en psicoanálisis) Desde aquí, el silencio es la fuente de entendimiento. Dicen varios expertos que las marchas y manifestaciones ya se agotaron, ya dieron lo que tenían que dar. No se si esto es así pero si lo es, entonces es tiempo de reflexionar, de intercambiar y de poner las ideas en acción.
Conversar no solo es intercambiar discursos, quizá más que eso sea precisamente refrenar el discurso propio para escuchar al otro y así ampliar el horizonte. Saber conversar es saber guardar silencio. Un buen psicoterapeuta sabe esto perfectamente. Hilemos otro concepto: La tolerancia, fundamental para que todos podamos convivir en el mismo espacio; y recuerden que tolerar no es solo soportar sino intentar conocer al otro para entender sus motivos. Nuestros gobernantes parecen nuestros enemigos, no podemos permitir pelear entre nosotros. Deben saber que ahora han promocionado que detrás de todo este movimiento hay grupos y personas que lo que quieren es “dividir a la sociedad” y vemos encabezados de “los pobres contra los ricos” falso; son manipulaciones en las que podemos caer si no estamos atentos. No se trata de pobres y ricos, mujeres y hombres… se trata solo de que buscamos un México más equitativo e incluyente donde nosotros contemos. Solo podremos conocer al otro e intentar comprenderlo guardando silencio; escuchando los motivos de los que no tuvieron las mismas oportunidades que nosotros, pero que tienen algo que decir: No importa si son los pobres, los indígenas, las mujeres o los locos. ¿Llevamos a cabo este silencio productivo? ¿O la pasamos parloteando como los políticos y los sacerdotes sin tener idea de lo que el otro quiere o necesita? Además, si no podemos callar tampoco es posible argumentar.
En conclusión el silencio de la ausencia que observamos tristemente de forma tan frecuente en este México nuestro, es aquél del que deberíamos alejarnos si en verdad queremos construir una sociedad más igualitaria que nos incluya a todos. Nos interesa el acto suave y liberador de guardar silencio como una forma de ser consciente de los demás, de sus deseos, de sus necesidades y también porque no, de sus reproches. Un silencio que prevenga de discursos unívocos y triunfalistas en el que quepa la palabra de todos.
Quien guarda silencio acepta que no solo sus palabras importan y que lo que el otro tiene que decir le interesa. Termino aquí guardando silencio para escucharlos a ustedes a través de cualquiera de nuestras formas discursivas; escribamos o hablemos, no importa lo que elijan, pero intercambiemos ideas, es urgente.