Ha quedado mucho por hacer
Empezamos el año con dos citas electorales en la agenda y el Partido Popular ha lanzado la campaña AÚN QUEDA MUCHO POR HACER. Con la que está cayendo, abro curioso el navegador y tecleo aunquedamuchoporhacer.es. A ver qué me cuentan. Afronto esta Brandada con cautela. No quiero caer en la significación política, ni en la demagogia tan española que practicamos todos cuando se trata de hablar de quienes nos gobiernan.
Reconozco que el concepto de la campaña es potente. “Aún queda mucho por hacer” lleva implícito un tono humilde. Además es una demanda de tiempo para seguir trabajando.
La línea gráfica de la web es muy correcta. Sencilla, moderna y cercana. La web además se estructura en un escueto menú con tres secciones:
Ya hecho
Por hacer
Vídeos.
La sección “Ya hecho”, presenta en bloques una serie de hitos que el partido considera cumplidos. No escatiman en ampliar información al ciudadano enviándolo a enlabuenadireccion.es. Gran cantidad de datos, vídeos, infografías, etc. Sin embargo el Partido Popular sigue fluyendo por la senda del “yo hablo y tu me escuchas”.
Creo que han desaprovechado una oportunidad para dar la palabra a una ciudadanía de la que reconocen estar lejos. Me sobran vídeos de sus ruedas de prensa, de sus comparecencias en el Congreso. Me sobran también datos en forma de gráfico de barras. Me faltan vídeos en los que gente anónima habla de cómo lo “Ya hecho” les ha ayudado, a mejorar su día a día. Puestos a imaginar me gustaría ver vídeos de una familia que habla de cómo las ayudas a la dependencia les ha beneficiado. O un joven investigador que ha regresado a España para continuar su labor. O ya puestos, un ciudadano que alabe la lucha anticorrupción del Gobierno. Y si España es ya un país en el que se puede volver a confiar, quizás eso lo podría haber dicho un ciudadano de otro país. Por eso de poner caras y tal.
Y digo esto porque, como ellos mismos dicen, hay que dar un poco de piel a cada cifra positiva. ¿Dónde están las caras de la recuperación de la que hablan?
Considero que a la campaña, en general, le falta mayor componente de autocrítica. No se hacen referencias a temas como el ébola, la hepatitis C, la corrupción en las primeras filas del partido, la ley del aborto, la ley Wert, el IVA cultural, etc. Son temas que han desgastado la imagen del partido y si no se hizo una buena gestión de la comunicación crisis, ahora desperdician la oportunidad de enmendarse y reconocer errores pues como dice Rajoy en uno de los vídeos, ha habido fallos.
La sección “Por hacer” apenas recoge tres ideas, bastante genéricas, por no decir abstractas:
Devolver el esfuerzo a los ciudadanos
Consolidar la recuperación
Avanzar con las reformas
Aquí no hay posibilidad de ampliar la información. No hay más. No sabemos qué van a hacer, cómo y en qué medida nos va a afectar.
Desperdician la oportunidad de abrir un espacio para la participación ciudadana. Un espacio en el que recoger ideas, preocupaciones o inquietudes que atender y que les permita perfilar ese “Por hacer”.
Y llegamos a la sección de vídeos. Vídeos que huelen a la campaña “Conversaciones” de Banco Sabadell. Cospedal, Floriano, Rajoy, Arenas y González Pons, charlan en un salón, tratando de hacer una especie de balance sobre su trabajo. Sobreabundancia de primeros planos, de manos, de miradas.
Dejando lo que dicen de lado, lo que yo me pregunto es ¿dónde están las caras nuevas del partido? El Partido Popular es una marca, sus políticos el producto y el electorado es el consumidor. El resto de agrupaciones políticas, la competencia, ofrece un producto fresco, renovado y joven. Sanchez, Iglesias, Rivera y Garzón son las caras de la regeneración. Como producto no tienen un pasado que haya agotado su aceptación en el mercado. Gozan de mayor confianza porque ellos no han hecho. Ellos son los que tienen aún mucho por hacer.
Además, en casi todos los vídeos el discurso principal es el de Rajoy. El resto interviene ante sus reflexiones o asiente. Esto no facilita la creación de una imagen de equipo multidisciplinar y plural. Nos muestra al presidente y sus hombres de confianza, en vez de el equipo que trabaja duro por este país.
En definitiva, estamos ante una campaña que bajo mi punto de vista podría calificarse como lo que podría haber sido y no fue. Se nota que está hecha desde la mayoría absoluta. Esto traducido a términos de marketing es la de un monopolio amenazado por un mercado de libre competencia. Un mercado que empieza a ofrecer productos a los que no les falta piel, sensibilidad y que tienen en cuenta al consumidor a la hora de contar las cosas.









