Llevaba al menos diez minutos realizando un boceto de la persona que se encontraba a unos metros de ella, era un buen ejercicio cuando tenías un bloqueo y no sabías que pintar por lo no perdías la practica; además de que mantenías a tu mente activa. Estaba concentrada en realizar una sombra bastante amplia que no se dio cuenta cuando la persona se fue, arruinando de ese modo su dibujo. – Espera, espera.– se quejó, frunciendo el ceño pese a que para ese punto ya era demasiado tarde. – ¿Y ahora que se supone que voy a dibujar?– se preguntó a si misma y para su buena suerte alguien paso frente a ella en ese momento. – Siento molestar. – dijo mientras se acercaba. – ¿Tienes un poco de tiempo?– preguntó, ofreciendo su mejor sonrisa. – Juro que no voy a hablarte de alguna religión, sólo me preguntaba sí, ¿Podría dibujarte?– cuestionó, esperando escuchar una respuesta positiva. – Prometo que no te tomara más de veinte minutos.
Ese día no le tocaba trabajar y no tenía ánimos de quedarse en su casa haciendo nada o molestando a su hermana mientras ella intentaba estudiar. Por lo que decidió salir de la casa, quizas pasar por el negocio de música y husmear alguna cosa para comprarle a su batería. No tenía mucho para hacer en su “to-do list”,por lo que decidió postergar esas cosas y salir de la casa. Uno nunca sabe con lo que se puede encontrar cuando decide salir a pasear, y en este caso le habían preguntado si podían dibujarlo. Jamás le había pasado--De acuerdo--Respondió con una sonrisa--Pero con una condición: debes dibujarme bien guapo--Advirtió a la vez que se sentaba frente a ella--He oído que ustedes los dibujantes pueden hacer magia--En su lugar, se puso a penas de costado y levantó su brazo izquierdo, haciendo fuerza para mostrar sus músculos y mirando hacia el horizonte--¿Debería posar o ...?--Apenas volteó sólo sus ojos para preguntarle, con el brillo que estos adquirían cada vez que se le escapaba una broma.














