Corazón, mente y cuerpo, están en un largo viaje después de haberse separado. Fue la eterna guerra entre el corazón y la mente, pues en una división del camino, ella quería que la siguieran. -corazón, no razonas, tienes las mejores intenciones, pero nos va a perder. Mente creía que debía tomar el mando de la situación, pero el corazón le repetía. -no te das cuenta, no se necesita razonar para esto, tus pensamientos no te permiten dirigirnos por un buen camino, porque solo quieres controlarnos. Mientras el cuerpo solo quería divertirse, corazón y mente se pelearon una vez más y el corazón decidió irse. Antes de retirarse miró al cielo y pidió consejo a su amiga alma, la más libre de todas, pero esta no le respondió. Desolado, el corazón tomó una decisión inmediata, sin saber que escogía el sendero más complicado, de altos y bajos, vistas hermosas y peñascos, de valles verdes y desiertos longevos. El cuerpo, al darse cuenta se enojó y se fue escogiendo el mejor camino: hermoso, soleado y concurrido, donde más adelante encontraría compañía. La mente tomó su tiempo, no decidió inmediatamente, al escoger su dirección, siguió el terreno mas estable y fácil de caminar, pero también el que tenía más vueltas y que la llevaría de un lado al otro, cruzándose más de una vez con sus compañeros, a quienes ayudaría algunas veces, y otras pediría auxilio, el corazón cabizbajo, la mente fría, el cuerpo ahora solitario. La verdad, pienso que es un viaje sin sentido, pues los tres escogieron distintos caminos, queriendo llegar al mismo destino. Querer... Querer con el corazón, es amar; querer con la mente, es obsesionarse; y querer con el cuerpo es desear. Amor, obsesión y deseo. Todos están mal, incluso el corazón. Pues solo desear es superficial, solo obsesionarse es enfermizo, y solo amar, aveces no basta, no es suficiente. Pero amar con el corazón, obsesionarse con la mente, y desear con el cuerpo ¿A la vez? El amor insuficiente se convierte entonces en verdadero, en la fuente, dando paso a que la obsesión enfermiza sea ahora dedicación y exclusividad, y que el deseo superficial se transforme en el placer y la perversión de la relación; Creando así un conjunto, algo mutuo, algo espiritual, tan cercano, tan intenso, mas allá de lo terrenal. Llámalo como gustes, pues hoy no tengo nombre para ello, amor único y genuino tal vez. Corazón, mente y cuerpo siguen caminando, corazón es quién sufre más, sus sentimientos lo atacan cada que se reencuentra con sus viejos amigos. Alma los vigila desde arriba, ella regresó a corazón para disculparse, para entender y apoyar, pero él no quiere hablar con nadie... y así todos siguen su andar. Te dicen que el verdadero amor no existe, que es irreal, yo creo que si existe, el problema es que se encuentra sólo.