‘ ¿Quién mier—— ugh, quién, en su sano juicio, le da un rotulador permanente a un niño? ’ inquirió en alto y con exasperación, observando en el espejo de mano aquella especie de mariposa dibujada en su frente. Se dejó pintar por el simple disfrute del infante, pero claro, en aquel momento no sabía sobre la resistencia de aquella tinta.
Jon intentaba con todas sus fuerzas suprimir aquella carcajada al ver a la rubia con una mariposa de tinta permanente en su frente. Por ser buen amigo, lo hizo, mantuvo su sonrisa en su rostro -no podía negar que era gracioso-. Rascó su nuca—. Al menos la ha dibujado bien. —Y, de nuevo, algunos comentarios sonaban mejor en su cabeza que en voz alta y ahí fue cuando dejo escapar una risita.






