Exilio es tormenta. Y se la ve venir.
Al desamparo precede un inquieto bienestar. Al repudio, un saludo hipócrita, una sonrisa nerviosa, un silencio incómodo.
Si somos exiliados, es porque algo hicimos mal o porque algo estaba mal desde el principio y no lo supimos ver.
Exilio es que te obliguen a saltar y no saber dónde mierda vas a caer.
















