Le estamos contando más verdad a una máquina que a nuestros amigos
Hay una escena que se está volviendo demasiado normal y por eso casi no la vemos. Una persona sola en su cama. El móvil en la mano. La habitación en silencio. Y en vez de escribirle a un amigo, a su pareja o a alguien de confianza, abre una conversación con una inteligencia artificial. Le cuenta que está cansada. Le cuenta que no sabe qué hacer con su vida. Le cuenta que echa de menos a…














