4am me despierto agobiado y preocupado, la semana ha sido compleja, entre reuniones y planificaciones, mucha expectativa e intriga con el mañana, la situación país no ayuda, te detienes unos segundos y piensas, que deprimente… que tristeza.
Comienzo mi rutina, desayuno y me alisto para salir a una reunión con un cliente. Termino la reunión y aún sigo con ese sentimiento de tristeza. Por lo que decido tomarme unos minutos y caminar por la ciudad.
Ya son las 9am el calor comienza a ser fuerte, veo el bus que debería llevarme a mi destino repleto de gente pasándola peor que yo en la acera caminando, y pienso lo afortunado que soy al decidir caminar. El calor me obliga a detenerme varias veces, paro en una plaza, súper fresca, miro a mi alrededor y veo gente ejercitándose, a los minutos de contemplar mi contexto me aborda una simpática muchacha, se presenta: es una estudiante de psicología que está haciendo un documental… me insiste que participe en él, acepto, y de inmediato llega su compañero y me empieza a grabar. La chica me hacen una pregunta “Cual es la Venezuela que suenas sin entrar en el tema político”. Y respondo: una Venezuela donde su gente tenga la capacidad de tener criterio propio, ya que el criterio te hace discernir entre lo que está bien y está mal, y el tener un pueblo con esa capacidad solucionaría muchos de los problemas que tenemos en la actualidad. Pero hay un problema, el criterio nace de la educación y al hablar de educación entramos en temas políticos, lo cual es el origen de todo…. Y ahí termino mi intervención. Me levanto y la mucha me invita a que los acompañe con el resto de las entrevistas, pienso que le caí bien. Lo cual me hace sonreír. Agradezco su invitación y continúo mi camino.
Mientras camino veo los rostros de la gente, veo personas con mirada compasiva y paciente, veo rostros serenos, y algunos con una sonrisa. Pero así como esos rostros me alegran también veo el rostro de personas malhumoradas, enfadadas, y el peor de los rostros, el rostro de la corrupción, de parte de un simpático individuo que llega en su tremenda hummer, manejando a los trancazos, parándose en un puesto de discapacitados de una farmacia, que ejemplo… se baja del vehículo, lo observo y noto que es un joven con uniforme público de algún ministerio, me toca pasar a su lado y le pregunto muy amablemente, “Cuanto dinero de la nación usaste para comprarte tan costoso vehículo?” el “funcionario” me mira y su mirada delata el hecho indebido, no me responde y continuo. Su no respuesta delato culpabilidad por lo cual esta consiente y sonrío.
Paro de nuevo en una parada de autobuses, no espero ninguno, sin embargo un señor se me acerca y me pregunta sobre los buses nuevos, y entablamos una conversación muy amena sobre los problemas del sistema de transporte. Lo noto contento con la inserción del nuevo sistema de buses, y le pregunto si sabe la reacción de los conductores de carritos por puestos, a lo que responde “al inicio estaban molestos, ique iban a quemar un bus de esos, pero al final no hicieron nada, y siguen trabajando, esta ruta tiene cabida para todos, para los carritos y los buses”, su respuesta reflejo una sed que se siente en toda la nación, todos tenemos cabida! Me hizo sonreír, me levanto, me despido de él y continuo.
En mi camino paso por un centro comercial con algunos años en su haber, y me detiene un sabroso aroma a café, por lo que digo “si huele tan bien como sabe, vale la pena probarlo”, Me adentro en el centro comercial guiándome por el aroma y descubro un café muy hermoso, al borde de un jardín, con un aire bastante retro, pido mi café y en la barra conozco una chica, joven, delgada, de unos veintialgo años , nos sentamos en una mesa y entablamos una conversación, me da sus impresiones sobre la situación país y las esperanzas que tiene en un emprendimiento que está realizando, es diseñadora y está creando una marca de ropa. Me sorprendo de la estrategia que me explico y pienso en lo genial que es ver gente con sed de hacer cosas en su propio país, y de la capacidad que tienen unos de darle la vuelta a las circunstancias para conseguir sus objetivos… es inspirador. Terminamos los café, la chica se levanta y cada quien continua en lo suyo. Llego a mi casa y me siento contento, ya no hay tristeza.
A pesar de todo, Venezuela te da siempre algo para sonreír.