Después de un largo tiempo sin publicar, vuelvo a hacerlo con este cuento tibetano de Nyoshul Khenpo, que refleja el poder que reside en la auto-reflexión. El ensayo-error implícito en la vida misma.
1
Bajo por la calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Me caigo dentro,
Estoy perdido... impotente.
No es culpa mía.
Tardo una eternidad en salir de allí.
2
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Hago como que no lo veo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en ese mismo lugar. Pero no es culpa mía.
Todavía me tardo mucho tiempo en salir de allí.
3
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera. Veo que está allí.
Igual caigo dentro... es un hábito. Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Bajo por la misma calle.
Salgo inmediatamente de allí.
4
Hay un enorme hoyo en la acera. Paso por el lado.
5
Bajo por otra calle.
¿Cuantas veces necesito vivir la misma situación para librarme de una pauta de conducta fija y repetitiva?. Probablemente, igual que yo, os lo hayáis preguntado en más de una ocasión.
¿Como vivo lo que me sucede, desde la culpa o desde la responsabilidad?.
Analicemos el punto 1: Imaginad que el enorme hoyo en la acera es la pauta de conducta que se repite. Aunque existe la posibilidad de que sea algo que viene sucediendo a lo largo de mi vida, parece que me pilla por sorpresa y de repente me veo envuelto en una situación desagradable sin saber como salir de ella. He caído en el hoyo y me siento perdido e impotente. Sin recursos.
Invierto una gran cantidad de energía: pensamientos, emociones, sensaciones que a su vez generan más pensamientos y emociones limitantes, quedando atrapado en ese lugar por mucho tiempo hasta que al fin logro salir. Eso sí, desgastado y probablemente con el siguiente diálogo interno: ¨ Si ese hoyo no hubiera estado ahí yo nunca hubiera caído dentro. No es mi culpa estar aquí ¨. Lo que es igual a: ¨ Si nadie hubiera creado el escenario donde ocurre esa situación, yo no estaría así ahora¨.
Prefiero cambiar la palabra ¨ culpa ¨ por ¨ responsabilidad ¨. Según los toltecas, la culpa es una emoción que nosotros mismos creamos para obligarnos a sufrir por algo que en realidad queremos hacer. ¿Es absurdo, no crees?. Pues lo seguimos haciendo constantemente.
El cristianismo mal interpretado ha utilizado la culpa como camino de toma de conciencia y seamos simpatizantes o detractores, practicantes o no, esa información está en nuestro inconsciente colectivo comandando los movimientos emocionales que realizamos como individuos y grupo bajo la influencia de los valores, creencias, condicionamientos sociales, religiosos, etc. Por supuesto no estoy responsabilizando a la religión, ya que todo ser humano tiene la capacidad de elegir incorporar a su vida aquello que considera valido y positivo, así como soltar o transformar todo aquello que nos impide ser quienes queremos ser.
Sigamos con el punto 2: Pasado un tiempo vuelvo a experimentar una situación en la que acciono con la misma pauta de conducta. Aparece el hoyo en mi camino y hago como que no lo veo, cayéndome dentro. Me doy cuenta que vuelvo a estar en el fondo de aquel agujero, preguntándome lo mismo: ¨¿Como narices he terminado otra vez aquí? ¨. Ya que no es responsabilidad mia, puesto que ese hoyo estaba en mitad de mi camino, peleo conmigo mismo hasta que al cabo de mucho tiempo salgo de allí. Y sigo mi camino...
En el punto 3 el escenario es el mismo. La misma calle, el mismo hoyo. Esta vez lo veo. A pesar de que caigo en él, reconozco el lugar. Soy consciente de que he caído otras veces. Veo mi patrón de conducta y a diferencia de las veces anteriores, me hago cargo. Es mi responsabilidad y eso hace posible que salga de allí rápidamente.
Asumir esto me devuelve el poder. El poder del cambio. Comprender que el logro de mis objetivos solo depende de mi, me lleva a ser creativo y afloran los propios recursos para transformar lo que antes era difícil en algo que ahora está a mi alcance y me permite generar diferentes posibilidades.
Punto 4: Ahora que ya me he dado cuenta y mantengo mis ojos bien abiertos, decido voltear ese gran hoyo que veo en mitad de la calle. Esta vez he conseguido no caer dentro. Soy consciente de como me siento en esa situación y utilizo mi experiencia para el propio beneficio. Comprendo que soy yo quien cae, que nadie más es quien me empuja. Esto me da libertad y me lleva directamente al punto 5:
Hoy, que ya sé que en mitad de aquella calle se encuentra el hoyo, elijo pasar por otro lugar.
A veces en los caminos que transitamos puede haber impedimentos, dificultades, conflictos, nos vemos envueltos en situaciones complicadas... Si fuera cierto que la realidad que vivo es un reflejo de mi interior, se podría decir que ese hoyo lo he creado yo mismo para descubrir algo nuevo de mi. Significa eso que posiblemente me encuentre ante una oportunidad de oro para revisar la calidad de mi pensar, mi sentir, mis carencias y potencialidades.
Si fuera verdad que como creación que soy, existe en mí ese mismo poder creativo, quizás solo debería alinear en coherencia mis sentimientos, pensamientos y actos para materializar aquello que imagino con mi mente. Empezar a crear lo que quiero para mi. Vivir la vida que auténticamente deseo.
Si algo de esto es verdad, puede que se trate de un tesoro que me devuelve el poder de cambiar hacia una nueva manera de ser y estar.
Si hablo de ¨ oportunidad ¨ en lugar de ¨ problema ¨, si cambio ¨ culpa ¨ por ¨ responsabilidad ¨, siento que la solución depende exclusivamente de mi y soy libre para utilizar mis capacidades ante cualquier situación indeseable y transformarla ahora en un reto excitante y motivador. La historia cambia considerablemente, ¿tú que opinas?.
¿Hay algun hoyo en mitad de tu camino?. ¿En cual de estos cinco pasos te encuentras en este momento?.












