Patio de las Doncellas en Alcázar de Sevilla - ESPAÑA
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Patio de las Doncellas en Alcázar de Sevilla - ESPAÑA
My version for The Best Karmaland Waifu: Nieves~
Below to the line more info about her, but in Spanish:
far far far II / oil paper canvas gold leaf / 140X100 / 2022
(...) Pasé un día cerca del lugar donde duermen los ahorcados. Era la época en que los brujos habían partido a los campos de arroz destruyendo todos los talismanes. En las calles vistosas doncellas oscuras danzaban. Entonces los capitanes bajaban de los ojos para explorar la ciudad. De este viaje más allá de los presuntos límites sólo conservo alguna que otra estrella de mar, varios retratos –ella y yo– y un peregrino cofre que encontré en el barco durante la travesía. De aquel idioma y de mis pasos por la tierra dicha no existe imagen que esté hoy extinguida. Los veleros tocan a las puertas del aire donde persisto. La luz me trae delfines muertos. Tu olor reconquista el estremecimiento.
Rafael Cadenas
Para mi lord:
Estoy celosa de personas que a lo mejor nunca existieron o nunca conoció.
Estoy celosa de las dueñas de sus versos.
Estoy celosa de sus musas.
Estoy celosa de todas las personas a las que sí ama.
Estoy celosa de a quien le dedica su tiempo, sus sentimientos, sus pensamientos.
Estoy celosa, mi lord, estoy celosa de las doncellas que han bailado con usted, que se han reído con usted y que se han besado con usted.
¿Cuándo piensa hacerle caso a esta pálida rosa que muere porque usted se gire a verla?
Porque usted, mi lord, con sus pocas palabras y su mucho misterio ha cautivado la atención de esta pobre princesa encerrada en su castillo.
Pero somos tan inalcanzables, separados por las fosas y los muros que rodean este castillo del que soy prisionera, no me queda más que verlo sonreír por otras doncellas más bellas, más cercanas, más agradables que su servidora; mientras pierdo mis pétalos en esta maseta a la que he denominado mi jardín.
Y tal vez, y solo tal vez, si algún día las fosas se secan y los muros se rompen, podríamos juntar nuestras manos, sonreírnos y mirarnos a los ojos para que se de cuenta de lo muy marchita que quedé por esperarle, de lo mucho que sufrí porque le quería y de que ya es muy tarde.
Y lloraremos cuando nos demos cuenta de como perdimos nuestras vidas, usted bailando con las doncellas y yo esperando a que viniera en mi rescate.
Mientras tanto no me queda mucho más que soñar y escribirle cartas que jamás le entregaré.
Siempre suya, la princesa que se cree poetiza.
El día casi llega a su fin, la percepción de todo aquello que me rodea es burda, pero la imaginación es precisa. Mi intelecto sufre una colisión inminente con la fantasía, haciendo que cada verso se mezcle entre sueños, hadas y epifanías. Sigo avanzando con mucha curiosidad, cada paso que doy me lleva a un pensamiento y éste a una incógnita disoluta con hambre de vida, con ganas de todo; que a su vez deja una sombra en mi mente aturdida y una estela de luz en mi alma casi habitada. Y tras un tropiezo, producto de la duda vigente, pierdo ese efímero contacto con la realidad, pero creo en papel y letras mi propio mundo maravilloso, uno donde al conquistar los miedos, estos se convierten en impotentes dragones, llenos de honor y un corazón noble de luz, además volverse nuestros más fieles amigos; amigos que darían la vida por nosotros sin pensarlo ni dudarlo. Un mundo donde el dolor es equivalente al crecimiento de un caballero, uno que cruza medio mundo en una aventura épica, sólo para alcanzar la más noble de las recompensas: el beso de una bella doncella, la cual es más que una reina, pues es su todo, su complemento. Un mundo donde el sufrimiento se convierte en la sabiduría de un anciano trotamundos, que al atravesar la dura experiencia de la vida, obtiene magia en sus manos y certeza es sus palabras. Un mundo donde los corazones se rompen en mil pedazos, como las nubes al convertirse en lluvia, pero así como ellas, llevan en cada trozo la esperanza de la vida y una nueva primavera. Entonces me detengo, suspiro y contemplo este mundo frente a mí, uno que es el principio de un universo de posibilidades, uno que aún no tiene fin. Y es que en medio de este esquizofrénico atardecer, he perdido la lucidez y la cordura por completo, pero he encontrado en lo surreal y la fantasía, la esperanza que había perdido durante el día.
jorgema || Nuevos mundos ante mí.
Doncellas