Falleciste, y yo me enojé con todo el mundo.
BambinaMoon
seen from China

seen from T1
seen from Yemen
seen from Colombia
seen from Philippines

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States

seen from Colombia

seen from United States

seen from Colombia
seen from Singapore
seen from France
seen from United States
seen from China
seen from Colombia
Falleciste, y yo me enojé con todo el mundo.
BambinaMoon
Cuando una chimpancé hembra llamada Dorothy murió de un ataque al corazón, toda la familia salió del bosque para despedirse. El personal del Centro de Rescate de Chimpancés de Sanga-Yong, en Camerún, reportó la reacción más increíble de todos: un silencio casi tangible. Si conoces a los chimpancés, sabes que no suelen ser animales silenciosos. Cabe destacar la forma en que todos los chimpancés se tocaron los hombros para rendir homenaje a su amiga fallecida.
Una muerte cercana sólo te abre los ojos para valorar a tus seres queridos y a darte cuenta que nuestra estancia aquí es muy breve.
No creo curarme de ti
No creo curarme de ti, y tampoco quiero... Debería pero sin ti ya no puedo
No creo curarme de ti, porque te convertiste en mi sombra cuando hablo a solas
Tu aroma me sigue a cualquier lado que voy de nuestra casa... Donde me creciste sin ningún temor.
No creo curarme de ti, aunque vaya a terapia
Me dejaste sin ganas de sonreír sin pensarlo
Tus chalecos los guardo aunque ya no los uso, no porque no me queden... Más bien ya no puedo ponermelos sin sentir una gran nostalgia y extrañeza de tu presencia
No creo curarme de ti, porque me diste todo lo que era tuyo, hasta tu orgullo...
Entro a tu cuarto y lo único que espero es verte acostada viendo tu tele o quizás tejiendome algo
Es cansado y rutinario querer que me des una señal de que aun sigues conmigo, pero la costumbre se vuelve vicio
No creo curarme de ti, porque te extraño, en cada momento, feliz o triste
Quiero que me abraces cuando lloro, pero ahora lloro por ti, porque ya no estás... Y es obviamente imposible
No creo curarme de ti, porque tu hija lo está llevando muy bien, para que no nos derrumbemos
No creo curarme de ti, porque tu partida me afecto mas que a cualquiera.
Tu hija cambió la posición de tu sillón, pero yo te sigo viendo ahí, sentada escuchando la radio y tejiendo o quizás leyendo.
Me siento y me invade el vacío.
No creo curarme de ti, porque cada que te sueño, jamás te despides...
Todos dicen que cuando te sueñan, te vas...
Pero no es mi caso, perdón por ser egoísta, pero no puedo y tampoco quiero.
No creo curarme de ti, porque ya no puedo escuchar las canciones de tus cantantes de tu época, es casi insoportable.
No creo curarme de ti, porque necesito de ti, para estar bien.
Te convertiste en mi anestia aunque tu fuiste y creaste la herida.
No creo curarme de ti, porque aunque llore cada noche, y piense que han sido las últimas lágrimas, cada día vuelven a llenarse mis cuencas de agua.
No creo curarme de ti, porque todo me recuerda a ti.
H[×]
La muerte de alguien a quien amas puede doler, es más, dolerá, pero tú sigues respirando, y lo tienes que seguir haciendo, tienes que lograr ser el tipo de persona que ese alguien fue, tienes que vivir, tienes que sanar, que perdonar, tienes que soltar.
Apá no ha despertado, pero la verdad es que lleva tiempo dormido, viviendo sonámbulo en la época en la que aún trabajaba, en la que tiene un apuro por prender el pickup e irse a La Puerta, donde todavía pregunta por amá o por Elena.
Apá no ha despertado, no hay que levantarlo aún, seguro está cansado, siempre dándose baños vaqueros, saliendo a regar sus plantas para hacer sus tés mágicos, esos que nadie sabe a qué saben pero todos notamos cómo lo vuelven más fuerte.
Apá no ha despertado, se ve tranquilo, se ve chiquito, menos fuerte, parece que mientras duerme sus dolores desaparecen, pero sus ganas de seguir viviendo no se van.
Apá no ha despertado aún y la última vez que lo encontré despierto tuve que presentarme porque yo aún no existo en el tiempo en el que él sueña.
Gracias por hacer de tu casa nuestra casa, por enorgullecerte de nosotros y de nuestros padres en cada sermón después de saludarnos, gracias por ese sermón que de tanto repetirlo me lo creí.
Me estoy convirtiendo en esa doctora qué tanto decías que sería y sigo con las mismas virtudes que dices que mi papá tiene así como con la belleza de tu hija, porque tú sabías y declarabas con seguridad y tu palabra jamás tuvo duda -y eras necio de convencer de lo contrario-.
Apá no ha despertado, pero hace tiempo que no se duerme con la televisión a todo volumen, ni le ha gritado a el “monito” para pedirle papa.
Perdónanos si al estar despierto no sabíamos que estabas sonámbulo y te faltamos en ese sueño. Gracias por hacernos despertar el valor de la paciencia, del servicio y de el perdón.
Apá no ha despertado, pero ya está descansando. Te dejo descansar y te lloro en silencio para no despertarte.
Descansa en paz, se despide de ti la hija de “chonita”.
- Descansa apá, Erika Boté.
Otro año más, otra vuelta al sol, otro cumpleaños más sin ti, besos al cielo