EL MAR
El poder del mar es indescriptible. Solo el aroma a salitre que se siente por millas ya estimula los sentidos. Tienen un efecto calmante, las caricias del agua sobre la piel, el susurro del romper de las olas en los oídos, y la presión de la arena fresca en la planta de los pies. Y el perder la vista en su vasto horizonte nos da la sensación de que quizá nuestras preocupaciones no son tan importantes. Te muestra que en realidad somos insignificantes e imprescindibles a la vez. Simplemente somos como granos de arena, arrastrados por las olas en un vaivén infinito, hasta desaparecer en el mundo microscópico de los átomos. Y como átomos, alguna vez regresar quizá en algún otro ser viviente, para seguir la danza eterna del amar, vivir, y volver a empezar.
(Marcelo 25/5/2025)


















