Viejos Amigos
Esta va para los viejos amigos, como si fuera un brindis, como si fuera una de esas noches llenas de nostalgia y recuerdos en que te asomas al balcón y observas las estrellas pensando que el cielo lucia tan parecido hace años atrás, incluso meses pero sabes en el fondo que todo es muy diferente, aquí abajo todo es muy diferente, aquí adentro lo es aun mas, tanto que no estas muy segura de como cambiaron las cosas tan rápido.
Si algo he aprendido es que nada es para siempre y que definitivamente nada, ningún momento ni ninguna persona en esta vida tiene repetición, así que en este momento, este corto minuto me lo tomó para dedicárselo a esos viejos rostros en mi mente, a quien alguna vez llamé mi hermano, mi hermana, mi familia, mi mejor amiga o mi mejor amigo sin saber que ese sentimiento y esa alianza seria tan efímera.
Me sigo preguntando, si fui yo o fueron ellos ¿quien de los dos tomó sus maletas y siguió con su camino? Tal vez ambos, tal vez habíamos dado todo lo que podíamos ofrecer y sencillamente ya era hora de partir, con todas las risas guardadas en una maleta, todas las complicidades encerradas bajo llave, los secretos y confesiones resguardados bajo la almohada.
Todas esas noches entre copas y chismes, entre chistes y lagrimas, todas las locuras juntas que hoy apenas soy capaz de recordar. La mano extendida cuando caí al suelo, el apretón en el hombro cuando todo iba mal, la broma chocante de la cual al final terminaba riéndome sin importar que fuera dirigida a mí, las noches en vela recordando los viejos tiempos, todos los sueños compartidos y la imaginación a 100km por hora.
Todo almacenado ahora en una caja de recuerdos, a veces en cartas y papeles que se van con el viento como cenizas ligeras, como el pétalo de un diente de león buscando un nuevo hogar; y ese sentimiento, esa extraña sensación en el pecho que te oprime que te asusta en lo muy profundo de tu ser porque temes haber tomado el camino equivocado, temes haber partido en el momento menos indicado y peor aun, temes ya no saberte el camino de regreso aunque la verdad es que estoy casi segura de que no hay un camino de regreso.
Antes solía decir hasta pronto en vez de adiós pero eso entonces deja algo clavado en el pecho, esa luz, esa cosquilla de esperanza que a veces duele y otras confunde, es ahí donde ya no quieres decir hasta pronto, quieres cerrar el álbum de fotografías y dejar al pasado partir, quieres por fin seguir adelante con la certeza de que estuvo bien de que fue genial pero que a decir verdad no todas las personas que conoces están para quedarse, tal vez ninguna, tal vez todas somos transito, tal vez siempre debes decir adiós.
A esos viejos amigos, esos que quise con el alma, que tanto me enseñaron y otro poquito de mí se llevaron, a esos viejos amigos quiero decirles que espero que estén bien, que espero que sepan lo que es estar feliz y que en los malos momentos sigan creyendo en las cosas buenas, a esos viejos amigos quiero decirles que los quiero, a veces con reconcomio a veces con una ligera y hermosa sinceridad; a esos viejos amigos: gracias, por haber estado y ayudarme a seguir adelante de algún modo, gracias por ser parte de mi camino en el momento indicado. Mis viejos amigos, ustedes fueron los correctos en el momento indicado.














