Desbloqueando energías
Recuerdo que cuando empecé a practicar la meditación hace unos años probé diferentes técnicas para encontrar la que mejor resultados me daba. Una de las que acabé eligiendo fue la concentración en los centros de energía del cuerpo o chakras. Mi práctica consistía básicamente en mantener una respiración pausada mientras iba llevando la atención mental a cada uno de estos centro uno por uno.
Hay mucha información sobre los chakras en Internet. Se les describe como centros de energía que se sitúan a lo largo del cuerpo, desde la zona del perineo hasta la coronilla. La localización de estos centros no es aleatoria, sino que coincide con los órganos y glándulas más importantes de nuestro organismo. Para los más escépticos, el hecho de que los chakras hayan sido situados por las antiguas tradiciones orientales en las zonas del cuerpo que rigen las principales funciones físicas y mentales debería servir para disipar dudas.
Así, el primer chakra (o Muladhara) se localiza en la zona del suelo pélvico y su energía se relaciona con la satisfacción de nuestras necesidades básicas: alimento, abrigo, seguridad, etc. El segundo centro (o Svadhisthana), en la zona genital, es donde tienen su origen la sensualidad y la capacidad humana de crear. El tercer chakra (o Manipura), lo encontramos a la altura del ombligo, donde surge la energía relacionada con la construcción de la identidad y del reconocimiento del poder personal. Más arriba, en la zona del corazón, el cuarto chakra (o Anahata) regula la relación del individuo con sus emociones y la compasión. A la altura de la garganta se localiza el quinto centro (o Visuddha), cuya energía se vincula con la capacidad comunicativa. El sexto chakra (o Ajna) se sitúa en el entrecejo, coincidiendo con la glándula pituitaria, y se relaciona con la intuición y la sabiduría espiritual. Por último, a la altura de la coronilla, encontramos el séptimo chakra (o Sahasrara), cuya función es la de integrar las energías física, mental y espiritual.
Cuando nuestras energías están equilibradas, fluyen por nuestro cuerpo llegando a todos los centros de energía. Sin embargo, por diversas razones, muchos de estos centros suelen estar bloqueados, impidiendo que nuestro organismo funcione correctamente. Cuanto peor fluya la energía por estos canales energéticos más propensos seremos a padecer enfermedades de típico físico y mental, por lo que conviene trabajar en su correcto funcionamiento.
Son innumerables las formas de activar la energía para desbloquear los chakras. Mi forma de trabajarlos es a través de las asanas de yoga, la meditación y la vibración de los cuencos tibetanos, pero existen muchas otras formas de hacerlo. El contacto con la naturaleza, las prácticas deportivas, la creación artística, la fisioterapia, las relaciones amorosas y de amistad y cualquier tipo de actividad que permita movilizar las energías bloqueadas pueden ayudarnos a vivir mejor. Personalmente, recomiendo la experimentación reflexiva: no aceptes toda la información que encuentres en las redes o te den los ´especialistas´, sólo prueba y quédate con lo que mejor te funcione.
Keba G.











