Y llega esa hora de la noche en que solo escuchas esos ronquidos bajitos y con respiración un chin rápido. Miras a tu alrededor y son tus niños, los cuales aman dormir pegados a mamá todavía. Y es cuando los miras y piensas con el afán del día les abre dejado saber cuanto los amo. Fui buena con ellos, le grites sin querer, le dediqué el tiempo necesario. O simplemente fui olvidadiza por estar afanada. Es cuando lloras pidiendo tanto perdón por haber fallado hoy también. Llega el momento en que piensas realmente soy buena mamá. Gracias a Dios son niños sanos y llenos de alegría, pero a veces sentimos que como mamá damos muy poco. Solo Dios sabe cuanto llenan el corazón de mamá estos niños.Ese mamá Te amo y te abrazan cuando más los necesitas sin haber pedido ese afecto es ahí cuando miro al cielo y le digo a Dios gracias. Siempre pensé que Dios me dio niños varones para siempre hacerme sentir especial, amada y ser la única para ellos y jamás sentirme sola. Hay días en lo que siento que no puedo más, que me siento tan cargada y que nadie lo nota duele aún más. Pero luego recuerdo que aún hay niños que esperan ver a mamá bien. Ver esos ojitos llenos de brillo, sonriéndole a mamá eso me trasmite una paz enorme un alivio. Es difícil ser mamá, mujer y esposa a la vez. Y creo que nadie habla de eso siempre está la sociedad diciendo eso fue lo que escogiste, lo que tú querías ahora aguanta. Hay veces que nos enfocamos tanto en ser mamá en que todo esté bien arreglado, pero quien nos ayuda a nosotras a sentirnos bien. Olvidamos sacar ese tiempo para que mamá se arregle, mamá se sienta bien. Hay días en los que te olvidas que eres esposa también qué hay que dar cariño a alguien más. Aún sigo pregúntame cuál fue el detonante que simplemente hizo que mi corazón se pusiera duro. Aún le pido a Dios que cambie mi corazón que me ayude a amar como el porqué a veces siento que no puedo dar algo que no siento. Hay días que sí y hay días que no sé qué pasa. Y no sé cómo explicarlo sin ser juzgada.

















