No sé en qué fecha te encuentres leyendo estas líneas, si es principios, mediados o final del año. Hoy quiero compartir contigo algo que caló y cambió mis paradigmas sobre metas y planes.
Cuando planeamos nuestros propósitos de año nuevo, por lo regular hacemos un balance de lo que alcanzamos y lo que no en el año anterior. Y la verdad es que muchas veces me he encontrado con metas a continuar, o a repetir el año entrante. Y no sé tú, pero cuando he contado metas inconclusas entro en una vorágine de dudas y cuestionamientos. ¿He fallado? ¿En qué debo mejorar? ¿Por dónde lo retomo? ¿cómo acelero este proceso?
Lo cierto es que empezar en algún proyecto, y persistir en este cuesta, y cuesta mucho. Y no cuesta solo por sí misma, es que nuestra mente ha sido influenciada a solo enfocarnos en el final, en el resultado.
Esta corriente de pensamiento se ha reforzado con el tiempo. En estos últimos dos años, gracias a la pandemia mundial, la cultura de la inmediatez ha minado nuestra forma de vivir. Video llamadas, chats, textos instantáneos, el delivery. Todo lo queremos para ahora, y si es para ayer, mejor. Y queriendo o no, esto lo hemos asimilado y lo exteriorizamos en nuestro día a día, en nuestros proyectos, metas y propósitos.
Cuando no vemos el resultado inmediato, cuando no resulta tal cual lo pensamos la mente tiende a impacientarse, a frustrarse. Espero no ser la única que se ha sentido así alguna vez.
Pero hubo algo que cambió mis paradigmas sobre metas y planes. Cuando entramos en frustración o impaciencia nos olvidamos de evaluar en dónde nos encontramos ¡Qué! Sí, ¿en qué etapa de tu vida te encuentras? ¿En qué etapa de tu plan estás?
No puedes exigir frutos a una semilla, o a una rama. Porque para que el árbol dé fruto necesita de tiempo. Una de mis canciones preferidas habla de esto:
«Si vamos a encontrarnos bajo el sol,
Tendrá que ser un día sin calor.
Porque lo bueno toma tiempo
Siempre deseamos lo mejor para nosotros y nuestros seres amados. Pero todo esto bueno que quieres toma tiempo. Y no importa cuanto lo desees o cuantas ansias tengas de que suceda, si no eres paciente solo vas a afectar tu salud física y emocional con frustración. Así que relaja un poquito, vas bien. Toma un café y disfruta del proceso. Sé paciente.