La volvió a llamar, ella vió su número en la pantalla, por alguna razón, su corazón volvió a latir rápido. Contestó.
-Te extraño- dijo él tras que contestó- te necesito, joder que lo hago, ¿Volvamos?
-Llámame y vuelvemélo a decir cuando estés sobrio y no terriblemente ebrio.
-No soy tan valiente, tan sólo soy un puto cobarde que te necesita, pero no lo acepta, sé que mañana no recordaré esto y que al finalizar la llamada borraré el registro.
-Te amo.- Soltó ella, necesitaba decirlo, sólo una vez más, o las que pudiera, lo extrañaba.
- Lo siento, amor. Yo tal vez ya no. -No le creyó. Tal vez porque aún la llamaba, aún la buscaba. - Borra mí número, no me contestes las llamadas, bloqueame, hazte un favor y olvídame.
- No puedo. - Soltó repitiendo sus propias palabras.
- Porque aún te necesito, aunque sea de a instantes conformandome con tus llamadas cuando estás borracho, aún necesito escuchar tu voz, porque te prometí que siempre estaría para ti, para contestarte una llamada, porque tal vez a mí sí me gusta cumplir mis promesas.
- Perdóname, amor, perdóname. - Colgó. Ella se dió cuenta que la bloqueó. Que tal vez es cierto que ahora no la necesita en su vida, o, bueno, es bueno fingiendo que no, mientras esté sobrio. Mientras esté sobrio...