•Mención de suici/io, enfermedades mentales.
• Mu/rte, tortura, s/ngre.
□ no románticas nada de lo escrito aquí□
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•\•\•\•\•\•\•\•\• A D V E R T E N C I A. •|•|•|•|•|•|•|•|•||•
Historia con temas sensibles, mención:
•canibalismo
•abu/o se/ual
•mención
●~●~●~●~●~●~●~~●~●~ A D V E R T E N C I A ●~●~●~●~●~●~●~●~●~●~●~●
• Ab/s/ se/ual.
• Canibalismo.
• Mención de drogas.
• Secuestro.
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Lo'ak recuerda la rutina que formó a lo largo de los años en aquel lugar. Sus días se basaban en dormir, comer, pensar y volver a dormir. Acciones tan consistentes e inevitables que si llegaba a saltar alguna o lo hacía en un orden distinto su mente se encerraba en la ansiedad que el cambio le provocaba. De forma cruel... era lo único que apreciaba de su nueva vida, la rutina que para muchos sería considerada aburrida para él era un soplo de paz que siempre buscaba.
Porque estaba el otro lado de su encierro, aquella parte que lo llevaba al borde donde su mente era torturada para quién sabe qué...
Recordaba las enormes agujas atravesando su piel, recuerda los tratamientos intrusivos a los que fue sometido una y otra vez sin una finalidad en específico o al menos nunca se le fue dicha. Nunca le dieron una razón para someterlo a aquellas cosas y eso volvía un desastre a su dañada cabeza.
Recuerda aquellas manos... La sensación de la piel fría y sudorosa recorriendo cada rincón de su maltratado cuerpo intentando encontrar nada... Solo la satisfacción de poderle hacer todo lo que quisieran sin que Lo'ak pusiera objeción.
Odiaba el contacto físico, odiaba las manos vagando por su cuerpo, odiaba esos malditos labios tocando su piel.
Lo'ak no era nada más que un objeto usado para llenar la curiosidad de un humano, era el placer, la necesidad de un hombre enfermo.
Siempre se trataba de eso.
Se volvió tan cotidiano que de forma inevitable se volvió una necesidad. Se volvió adicto a ser inyectado, esperaba ansioso la sensación del líquido recorriendo sus venas, necesitaba obtener la adrenalina que aquella droga rosa le brindaba.
Lo'ak dejó de luchar para llenar el vuelco que a veces aparecía en su estómago y pecho. Se volvió tan obediente que él mismo se asqueaba de su propia persona, pero para su mala suerte para ellos eso no era necesario. No les funcionaba que fuera una muñeca sin vida que cumplía su voluntad sin objeciones... Ellos necesitaban reacciones para satisfacer su enferma curiosidad.
Lo torturaron dejándolo sin alimento.
Lo'ak llegó a pensar que moriría de hambre hasta que encerraron a una persona junto a él. Él no quería hacerlo. Realmente no tenía la intención de hacerlo, pero tenía tanta hambre que a los días se lanzó a comer al pobre hombre. Aún recuerda sus alaridos de dolor. El sonido de su carne siendo rasgada aparece en sus sueños como un recordatorio del monstruo en el que se convirtió. Sus gritos pidiéndole que pare le hacían lagrimear cada noche hundiéndolo en la culpa, al menos hasta que se volvió común. Con el transcurso del tiempo terminaron lanzando más y más personas esperando a que él las desapareciera y Lo'ak no pudo nergarse si lo dejaban sin alimento.
Se volvió un hábito, un gusto culposo que lo hacía tener pesadillas.
Todas sus víctimas gritaban llorando y suplicando que se detenga, pero loak nunca lo hacía. Aunque su estómago se revolviera, aunque llorara y deseara detenerse él no podía dejar de hacerlo... Porque nunca sabía cuánto tardarían en volver a alimentarlo.
Una nueva víctima atravesó esa puerta metálica para ser devorada y desaparecer cualquier rastro de su existencia.
Lo'ak te asechó en la oscuridad con sus ojos amarillos mirando atentos cada uno de tus movimientos. Su mente estaba concentrada en una sola cosa... Arrancar tu carne y llenar el vacío de su estómago.
Cuando pretendía atacarte y estar encima tuyo no contó con que tu pie golpearía su rostro haciéndolo tropezar, de repente su piel comenzó a cosquillear al sentirse indefenso. Por supuesto tampoco esperaba sentír cómo tus pies golpearon con fuerza su estómago sacándole todo el aire. No tardó en levantarse y correr hacia a ti intentando alcanzarte y terminar con todo de no ser porque la cadena lo llevó hacia atrás de forma brusca ahorcándolo un poco en el proceso. La ira se creció en su pecho, más lo único que pudo hacer fue mirar fijamente a tus ojos. Con lentitud fue arrastrándose hacia atrás sin despegar su mirada de la tuya y finalmente se quedó quieto en su lado de la celda observando cada una de tus acciones.
Morirás de hambre o en sus manos solo era cuestión de tiempo.
Tal vez fue la sensación de soledad o la pelea que diste o el golpe en su nuca, pero Lo'ak te observó.
Pasó noches donde lo único que hacía era mirarte fijamente y para su consternación tú lo imitabas. Eran dos criaturas esperando el movimiento ajeno para pelear, para lanzarse a morder directo a la yugular y aquello llamaba a Lo'ak provocando que se mantuviera atento a tu persona por días.
No caíste dormida hasta que tu cuerpo te obligó a hacerlo debido al cansancio.
Lo'ak intentó acercarse a ti en tu lecho de sueño de no ser porque a cada ruido que la cadena hacía tú abrías tus ojos encontrándote con sus pupilas causando que su cola se moviera detrás de él expresando su desesperación por compañía. Si era sincero, aquello le provocaba repelús, culpabilidad y frustración ante su interés en una especie que tanto daño le había hecho.
Aunque tampoco debía ser tan cruel consigo mismo pues esta era su primera interacción tranquila con un ser vivo después de tanto tiempo.
Dos personas confinadas sin posibilidad de libertad viviendo una al lado del otro.
Lo'ak se permitió dormir aún con tu presencia y aunque los vellos de su cuerpo se erizaban por ti no permitió que su periodo de sueño se viera afectado.
Pero... La comida dejó de llegar.
Su estómago gruñía ansioso por probar bocado. Podía pasar horas soñando con sus dientes rasgar tu piel, podría hacer que su cerebro pensara en tu suave carne siendo masticada por su boca, podía saborear la sangre bajar por su garganta y manchar sus manos de tonos carmesí mientras el vacio de su estomago desaparecía ante la exquisitez de su propia fantasía donde su gula encontraba la satisfacción. Lo'ak repasaba en su mente una y otra vez como tronaban tus huesos en sus manos para ser masticados por sus dientes arrebatando cada pequeño trozo de carne... Aquello estaba causando estragos en su cabeza, la ansia lo invadía y llenaba de tanta hambre que estaba seguro que su estómago se estaba comiendo a si mismo con tan solo el pensamiento de tu pequeño cuerpo siendo devorado por él
Cuando la bandeja de esa avena pasó por debajo de la rejilla supo que había pasado tiempo desde que él había llenado su estómago y se sorprendió de si mismo por su aguante al no lanzarse hacia a ti en ningún momento. Sus ojos fueron hacia ti, tu atenta mirada estaba penetrando a su persona y sus iris amarillos no se atrevierona a apartar de los tuyos hundiéndose en tu persona e intentando no pensar en el dolor de su estómago. Al menos, fue así hasta que notó cómo tus ojos pasaban de él a la bandeja y de forma inevitable Lo'ak relamió sus labios cuando el recuerdo del sabor humano apareció en sus papilas gustativas con un suave susurró pecaminoso provocando que su estómago exigiera alimento.
Sus orejas se movieron cuando escuchó el movimiento de tu parte y sin dudar se lanzó hacia la bandeja.
Lo'ak podía sentir sus colmillos picar cuando sus dedos tomaron tu mano mientras la imagen de él mordiendo tu piel invadió cada rincón de su mente, lo cual, ayudó a ignorar las patadas que diste en su estómago.
Su cabeza hizo lo habitual cuando se trataba de estos encuentros. Se centró en el poder que surgía, su mente y cuerpo se volvían consciente de la diferencia de tamaño que habia entre ustedes, llenándolo de un orgullo que pocas veces se presentaba. Finalmente Lo'ak se volvía consciente del terror en los ojos de su víctima lo cual lo llenaba de tanta satisfaccion y plenitud.
El saber que él tenia el poder en esa oscura celda y que esta vez él no es la víctima lo llenaba de orgullo. Siempre era de esa forma, sin embargo, su ilusión se quebró gracias a un doloroso golpe que dio de lleno contra el costado de su nuca nublando por segundos su vista, su cabeza dio vueltas y su sien palpitaba del dolor que iba desde su nuca hasta el final de su columna. Lo'ak se vio aturdido por unos segundos, confuso ante tu valentía en su territorio, al menos fue asi hasta que una voz venenosa susurró en su oído con suavidad.
"Tú eres la única víctima aquí"
La frustración comenzó a llenar su cabeza gracias al terror de perder la superioridad en el único lugar donde se había convencido que lo tenía, sus manos temblaron recordando las crueles palabras de aquel científico repitiendo una y otra vez en su cabeza toturándose a si mismo para alejar cualquier sentimiento de seguridad. De forma desesperada sus manos se estiraron intentando alcanzarte para demostrarle a aquella voz que lo que salía de sus labios eran una mentira, más fue inútil... Por más que intentara alcanzarte él no era capaz de llegar. Dio pasos hacia atrás alejándose de tu persona para tomar lo que restaba de la bandeja, sus dedos temblorosos comenzaron a meter con ansiedad la comida en su boca esperando poder desaparecer aquella sensación de vacío que siempre lo invadía cuando algo salía mal. Sus ojos evitaban derramar lágrimas para convercerse a sí mismo que nada malo estaba pasando y que todo seguía de la misma forma. Que él seguía mandando en esa fría habitación llena de restos humanos. Por más que intentara creer que tenía el control sus iris amarillos no podían evitar quedarse quietos encima tuyo intentando ignorar la voz que se burlaba de él. Lo que más le frustraba era que actuaras como si realmente él no existiera en la habitación, no había tensión en tu cuerpoy pareciera que estabas mucho más ocupada en tu cabeza que en el peligro que Lo'ak ofrecía... Era como si él no fuera nadie.
Su existencia era tan mísera que los humanos podían herir una y otra vez su cuerpo sin sentir culpa ante sus súplicas.
Tu indiferencia era un claro ejemplo de lo que él representaba para esta vida.
"Eres mio... A nadie le importas lo suficiente como para ser consciente de tus existencia"
La bruma y ansiedad comenzó a repetir en su cabeza que no valía nada. Los recuerdos de las torturas llegaron como una gran ola dispuesta a destrozar todo a su paso y cuando Lo'ak pensó que estaba por golpear su cabeza contra la pared para callarlo, una suave melodía llegó a sus oídos paralizando a su cuerpo ante el tono bajo del tarareo que invadía cada rincón de la sucia celda, el temblor de tu voz lo relajó al punto de desaparecer su ansiedad y con lentitud Lo'ak se atrevió a mirar en tu dirección. Ni siquiera lo estabas mirando, solo estabas ahí en la esquina mirando al techo, dejabas salir tu voz sin importarte nada de lo que pasara a tu alrededor y aquello... Aquel suave y relajante canto le recordó lo que hace mucho tiempo había perdido.
Una suave caricia se presentó en sus hombros. Fue tan dulce y delicada que lo relajó por completo mientras llenaba su corazón de la paz que tanto buscaba y necesitaba. Una tranquila respiración acarició su oreja y él solo cerró sus ojos disfrutando y añorando el contacto físico de aquello que había perdido.
Apreció tanto cómo se le permitió disfrutar aquella nueva sensación.
Al menos fue así hasta que su cola comenzó a moverse demostrando que este momento no le molestaba y al parecer tú lograste oír aquellos sonidos que él hacía pues escuchó como un risueño sonido salía de tu boca tomándolo por sorpresa.
Se frustró pensando que te estabas burlando de él como todos lo hacían aquí. Tomó su cola entre sus dedos evitando que siguiera demostrando su verdadero sentir y con pesar se dio media vuelta para también ignorar tu existencia.
Por primera vez Lo'ak te daba la espalda esperando que te esfumaras de aquel lugar aunque de vez en cuando te miraba de reojo para asegurarse que siguieras ahí.
Si era sincero consigo mismo se volvió curioso conforme pasaban los días y su pensar se acostumbraba a tu persona. Tu presencia se volvió una incógnita en su cabeza. Cada día se despertaba con la necesidad de mantener su mirada puesta en ti y aprender algún patrón en tu actuar esperando encontrarse con la crueldad que los humanos le habían demostrado con el pasar de los años. Sus ojos siempre buscaban encontrar la confirmación de la verdadera personalidad de tu especie, una sádica y monstruosa donde no era nada más que sufrimiento para lo ajeno y nuevo. Sin embargo, en el tiempo donde ambos compartieron un pequeño lugar tú no habías hecho nada en su contra más que pelear por comida y agua. Aquello lo hizo sufrir en silencio, hundiéndolo en su propio malestar ante la situación que la vida le había impuesto. Tu actuar significaba que simplemente él había caído en las manos de alguien malo y que Eywa había permitido que personas malas lo llevaran a vivir cosas que nadie debería sufrir.
De entre todos los que pudieron haber sido... Fue él.
Siempre se trataba de él.
Mordió su mejilla interna intentando ignorar el sentimiento de abandono al que hace tiempo se había acostumbrado, pero esta vez llegó para destrozarlo y confundirlo. Su mente regresó a los primeros dias donde gritó, lloró y suplicó por libertad. Donde cuestionaba a Eywa por qué lo había abandonado y cómo nadie venía a rescatarlo.
Por qué valía tan poco para las personas que se supone debían amarlo.
Como un analgésico a sus heridas tu voz comenzó a tararear llenando la oscura celda de vida, sus oídos se envolvieron en la dulzura de la ilusión y lentamente la imagen eterea de alguien que había perdido hace tiempo se formó frente a sus ojos como una luz. Su suave voz acarició sus sentidos provocando que su corazón se llenara de dicha ante la presencia reconfortante y finalmente su cabeza fue capaz de ignorar todas aquellas cuestiones tortuosas que él mismo había formado. Cuando aquellas delicadas manos acariciaron sus hombros Lo'ak tuvo que soportar las inmensas ganas de suspirar, en cambio, expresó su comodidad con su cola la cual se movía al ritmo de la melodía que escapaba de tu boca.
Fue así por todos los siguientes días donde él se acostumbraba a tu compañía.
Por supuesto, no solo se trataba del sentimiento de culpa o curiosidad lo que llegaba a invadirlo gracias a ti. Si era sincero, el momento que más esperaba era la pelea por la comida. Él no estaba bien, entonces sentir un poco de ventaja por sobre ti lo llenaba de una dicha que siempre había estado buscando, la comodidad de sentir que al fin tenía el control sobre algo en este lugar lo emocionaba. También se encontraba sus deseos más oscuros, pues siempre llegaban aquellas cuestiones donde necesitaba averiguar si ese día tomaría un bocado de tu piel, sintiéndose un poco ansioso por saber si probaría un poco de tu sangre.
Cuando en una de sus peleas gritaste que no te rendirás contra él hizo que su estómago hiciera cosquillas ante el recuerdo de su yo del pasado, donde estuvo dispuesto a pelear con uñas y dientes por su vida. Su corazón palpitaba emocionado cada que sus miradas se encontraban, ansioso por romper aquella determinación que alguna vez él tambien tuvo, desesperado por tomar lo que alguna vez protegió con tanto esmero... Probarle a alguien que él aún podía pelear. Entonces... Aunque su cuerpo se sintiera sucio ante el contacto físico él siempre estaba esperándolo ansioso para cumplir con un venganza injusta.
Fue así hasta que ya no peleaste más.
Lo'ak te había herido, si, pero aún podías pelear, aún podías moverte y demostrarle que eras más de lo que él creía. Y sabía que tú también pensabas lo mismo pues tus ojos aún demostraban esa ferocidad que mostraste el primer día que se enfrentaron.
¿Por qué dejar de persistir?, ¿por qué rendirse ante una pequeña herida?... ¿y por qué el deseaba que siguieras peleando...?
No te moviste de tu lugar por mucho tiempo, no lo miraste en ningún segundo, ni siquiera te moviste cuando el sonido de la bandeja arrastrándose por el suelo se presentó. Lo'ak se obligó a ser paciente. Esperó que te movieras dispuesta a pelear, más aquello no pasó y eso lo molestó. Porque eso te volvía débil, te volvía como uno de ellos y te volvía una imagen de su pasado que él no quería recordar.
Por eso mismo decidió que esta vez daría su brazo a torcer y ser piadoso con aquel Lo'ak que tanto sufrió. Sus dedos rozaron el metal de la bandeja y aunque su estómago gruñó y su boca salivó miró en otra dirección mientras forzaba a su mano a empujar aquella cosa en tu dirección. El objeto golpeó con suavidad tu mano provocando que tus ojos se abrieran con lentitud. Lo'ak pudo ver una pequeña sonrisa formarse en tu rostro y con cuidado te levantaste de tu sitio comenzando a comer con movimientos cuidadosos. Su estómago gruñó y la necesidad de mostrarte los dientes comenzó a invadirlo así que decidió darte la espalda para ignorar sus deseos y concentrarse más en la ilusión de un Lo'ak joven volviendo a la vida.
La dulce voz volvió. Halagando su amabilidad llenando a su corazón de calidez y una alegría que había olvidado cómo sentir.
Sus días cambiaron en cuestión de segundos, el frío y la soledad desaparecieron dando bienvenida a una extraña rutina donde los protagonistas eran ustedes dos. Él repartió la comida entre ambos para que tú poco a poco volvieras a recuperar la fuerza que habías perdido.
De repente ya estabas tarareando y en poco tiempo te convertiste en una humana parlanchina que hablaba por los dos confundiendo un poco a su cabeza, distrayéndolo de la propia tortura mental que él llegaba a imponerse. Tu habladuría provocó que sus ojos estuvieran atentos a tu persona a cada segundo intentando comprender cada tema que salía de tu boca, sin embargo, pareciera que aquello lo habías vuelto un juego, un juego tonto donde lamentablemente él se había vuelto participe sin notarlo. Tu mirada se quedaba fija en sus ojos y cuando él parpadeaba tú festejabas ante la victoria provocando que su cola se moviera irritada por la derrota.
Una rutina que no llegó a cansarlo. Fue un cambio por completo donde el juego más simple podría distraerlo de todo lo malo que pasaba a su alrededor... Hasta que notó un pequeño cambio en tu personalidad y rutina, pues habías comenzado a ejercitar tu cuerpo una vez que dejaste de estar cansada. Seguías cantando, seguías jugando con él, sin embargo, ahora tomabas un poco de tiempo para hacer sentadillas, lagartijas, a veces golpeabas los muros y Lo'ak presintió algo. Supo que estabas planeando algo cuando analizabas a los soldados que entraban a llevarlo con el enfermo humano... Alguien a quien no le había prestado tanta atención desde que llegaste a la celda.
Lo'ak odiaba pensar en él.
Odiaba aquellas manos en su cuerpo... Despreciaba cuando su lengua recorría su pecho y no se detenía a pesar de que Lo'ak suplicara entre llantos. Provocando que ansiara volver a su celda donde a pesar de ser solitario y oscuro se sentía mucho más seguro que en una habitación brillante.
Nunca en todos estos años logró entender cómo alguien podía hacerlo sentir tan pequeño cuando Lo'ak lo superaba en altura y fuerza... Cómo fue capaz de doblegar su actitud rebelde y desafiante, casi suicida por sus actitudes imprudentes debido a su orgullo y volverlo nada... Un ser lleno de miedo y llanto que suplicaba por piedad.
Cada que él llegaba se volvía irracional. Su mente y cuerpo se separaban hundiéndolo en una culpa e impotencia qué no lograba ignorar.
Por mas que su boca gritara que parara y su mente deseara alejarse del terror que el humano le provocaba su cuerpo se negaba a aceptarlo. Pidiendo más y más haciéndolo sentir enfermo... Tan sucio y acabado que lo único que quería era estar en los brazos de su mamá y dormir para no pensar en nada más.
Y aunque todo llegara a terminar él sabía que seguiría sintiéndose sucio.
Por más que los años pasaran e intentara acostumbrarse a la situación de su vida no lograba que la sensación de incomodidad desapareciera de su sistema. Su cordura se dividía y su mente era llevado al borde de un abismo donde siempre se estaba ahogando. El hombre jugaba con su cabeza y lo trataba de convencer que Lo'ak amaba aquello dándole ganas de vomitar y negarlo una y otra vez para también convercerse de que aquellas palabras eran una mentira. Hasta que inyectaban el líquido rosa que cambiaba su pensar de forma drástica o simplemente lo hacía sentir una verdad que tanto se negaba aceptar. De repente deseaba que todos lo tocaran, añoraba que lo mordieran, ansiaba de forma desesperada llenar el vacío de su estómago con aquella especie que lo hizo sufrir...Todo mientras se ahogaba en el líquido rosa que lo llevaba a la cima del éxtasis y lo dejaba caer de golpe haciéndolo sentir enfermo. Su cabeza se perdía y de repente era un maldito obsesionado necesitado que adoraba a la persona que más daño le provocó.
Siempre terminaba temblando y soñando que comía y comía y lo disfrutaba tanto en un principio...
Hasta que comenzó a ver qué devoraba a sus hermanas.
Lo'ak gritó y lloró la primera vez que pasó por aquello. Talló su cuerpo bruscamente esperando quitar la sensación de la sangre de ellas provocando que su piel sangrara, intentó de forma desesperada alejar la sensación de los dedos de sus hermanas rasguñando su piel para que las deje ir. Ese día quiso arrancarse los colmillos esperando que la sensación y el sabor desapareciera por completo.
Lo'ak no pudo dormir en días, escuchando las voces de sus hermanas diciéndole que parara mientras hacían eco por cada rincón de la celda carcomiendo su dañada mente.
Lo'ak deseó tanto morir para ya no escucharlo más.
La segunda vez Lo'ak tapó sus oídos y sus hermanas estaban en el suelo de la celda pidiéndole que las ayudara, que se detuviera y él simplemente no pudo, él siguió comiendo y comiendo mientras lloraba porque el hambre era insaciable. No podía detenerse por más que él lo intentará... Se estaba ahogando, sentía que devolvía toda su comida y que sus hermanas lo llevaban a lo más profundo del infierno por los pecados que había cometido.
Lo'ak lloró y suplicó perdón intentando explicar que no sabía cómo detenerse, que no podía por más que lo intentara. Sentía que le faltaba el aire conforme se ahogaba entre la sangre de sus hermanas quienes seguían gritándole y cuando pensó que finalmente todo iba a acabar el aire volvió a sus pulmones y la sangre salió de su garganta. De pronto un ligero toque en su espalda lo estaba consolando y provocó que su ansiedad se tranquilizara como hace mucho no lo hacía. Lo comparó con la calma que lo invadía cada que se conectaba al árbol de los espiritus.
Su corazón, por primera vez después de tanto tiempo se sintió absolutamente tranquilo... Sin una pizca de ansiedad o temor, solo la más pura paz. Su mano se aferró a ese suave toque con desesperación, sollozando con suavidad esperando y deseando que siempre sea de esa forma. Rogaba que siempre obtuviera ese suave consuelo que tanto necesitaba cuando lo deseara.
Cuando Lo'ak se vio arrastrado de nuevo a la realidad fue consciente de las suaves palmadas en su espalda, las cuales eran lentas y tranquilas. A pesar de que podían calmar a su corazón herido también le asustó cuánto poder tenían sobre él y eso lo obligó a no moverse porque le aterraba la idea de que repentinamente le hicieran daño. Le aterraba volver a ser consciente del toque y que su cuerpo dejara de de disfrutar el cariño, para empezar a quemar y sentirse sucio. Se dio cuenta conforme pasaba el tiempo que aquel tacto que lo consolaba eras tú... Aquel olor peculiar que tenías se volvió cercano e invadió su olfato. Lo'ak no tuvo hambre, no. Lo que sintió fue la necesidad de mantener esa tranquilidad que casi nunca podía llegar a sentir. Quedarse con aquel suave toque que le recordaba a su mamá.
Fue así hasta que su mente comenzó a torturarse a si mismo y decidió comenzar a comparar ese toque con el de aquel hombre, lo cual llegó a asquearlo. Lo obligó a abrir sus ojos y buscar alejarse de ti. Tú comprendiste sus deseos y te alejaste. Lo'ak agradeció que no buscaras contacto físico, más bien te alejaste lo más posible de él y te pegaste a tu lado de la celda.
Después de ese día algo cambio dentro de él, su pensar se volvió distinto y el tacto que tanto le aterraba comenzó a esperarlo ansioso. Deseaba sentir tu piel contra la suya, necesitaba aquella calma que fuiste capaz de brindarle, necesitaba sentirse pleno y tranquilo por lo menos unos segundos... Quería sentirse de nuevo en casa.
Entonces Lo'ak esperó paciente a que los días pasaran y tú seguías entrenando bajo su atenta mirada, tus ojos de vez en cuando veían a la puerta ansiosa y eso lo ponía nervioso, porque la urgencia de mirar a la puerta también lo llegaba a abrumar. Sus iris estaban atentos a cualquier movimiento y cuando el sonido del metal invadió la habitación no dudó en ponerse a la defensiva, gruñendo a aquellos que siempre lo llevaban a aquel hombre, los cuales conversaban con naturalidad acerca de las torturas que sufría. No pudo mirarte, no cuando estaba demasiado ocupado cubriendo su cuerpo de la dolorosa paliza que siempre le brindaban.
Apretó lo dientes y aguantó los punzantes dolores qué llegaban a sus costillas y rostro.
Maldiciendo a su fisonomia por hacerlo vivir todo esto.
Porque era especial... Algo nunca antes visto por aquel científico, algo que debía ser estudiado para el conocimiento humano.
Cuando Lo'ak descubrió por qué aquel hombre estaba tan obsesionado con él persistió en desaparecer cualquier rastro distinto a los na'vi... Intentó arrancar el quinto dedo con desesperación pues siempre había sido el problema. Con su propia gente y con los humanos. Perdió sus meñiques y ahora era parecido a lo que eran sus hermanos. Tenía cuatro dedos como siempre debió haber sido. Gracias a eso ganó el collar de choque para evitar que siguiera haciendose daño a si mismo o que los atacara cuando intentaran acercarse... fue una semana de "regulización" donde lo llevaron a otra celda y fui vigilado 24/7 electrocutando su cuello cuando intentaba matarse a si mismo o dañar a los que querían acercarse... Así fue adoctrinado y cuando lograron hacerlo obediente lo regresaron a su celda y él dejo de pelear.
Al menos fue así hasta que tú llegaste y aquel Lo'ak terco comenzó a surgir de entre las cenizas.
O eso pensaba pues ahora mismo no estaba haciendo nada para defenderse, sin embargo, la golpiza se detuvo y lo único que invadió la habitación fue tu voz llena de odio.
Cuando Lo'ak miró hacia arriba se encontró con tu mirada enojada la cual susurraba en el oído del guardia palabras que él no lograba entender. El hombre cayó al suelo y él se alejó del cuerpo observando sus ojos sin vida mirando a la nada haciéndolo sentir extraño... Pues todo se había acabado de forma repentina. Sus oídos dejaron de oír y su olfato solo podía concentrarse en el olor que desprendió la sangre de aquellos dos cadáveres. Te vio comenzar a revisar a los dos y él no pudo despegar la mirada de encima tuyo, atento a cómo te estabas preparando a ti misma con un chaleco antibalas mientras que tus manos trabajaban en desarmar el cadáver y meter a tus bolsillos todo lo que necesitarás. A pesar de que Lo'ak entendiera lo que estaba pasando era incapaz de moverse, pues su cuerpo había comenzado a sentirse demasiado pesado para actuar. Fue así hasta que vio cómo dabas pasos hacia atrás, alejándote cada vez más de él y aquello lo asustó... Su cuerpo se movió provocando que las cadenas se movieron obligándote a mirarlo, la desesperación comenzó a llenar su cabeza ante la idea de que lo dejaras atrás y lo abandonaras en este lugar.
Le aterraba que realmente no valiera nada para nadie... Por eso mismo cuando te diste media vuelta no pudo evitar sollozar dolido, intentando ocultarlo con la rabia que se supone debería sentir.
¿Por qué debías abandonarlo?, ¿por qué no le ayudabas y le demostrabas qué no fue una estupidez confiar en ti?
Estaba rompiéndose... Iba a volver a tener un colapso mental de no ser porque regresaste y comenzaste a tomar de entre los cadáveres más cosas. Lo'ak observó cómo fuiste al panel y colocaste una de las tarjetas.
Los grilletes cayeron de sus muñecas y por primera vez después de tanto tiempo fue capaz de poder sentir un poco de libertad...
Sus iris amarillos miraron incrédulos sus muñecas dañadas, girándolas con cuidado al sentirlas ligeras.
No... No sabía cómo reaccionar.
Su mente estaba tan confundida qué lo único que hizo fue mirarte... Sus manos temblaban y tú solo lo mirabas cautelosa sin acercarte a él, estiraste uno de los chalecos en su dirección y él lo tomó con cuidado. Después de toda la situación una advertencia que lo hizo enojar un poco salió de tus labios, más fue capaz de ignorarlo por el simple hecho de que después de tantos años dio por primera vez un paso fuera de la celda que llamó hogar... Esta vez fue él quien salió.
Cuando sus dedos rozaron el frío del arma de aquellos que custodiaban la puerta miró a tus ojos esperando a que estuviera listo y a pesar de que sentía sus piernas y manos temblar por haber desobedecido se obligó a ignorar el miedo y moverse. En todo momento observó tu espalda delante suyo, la determinación que emanabas llenaba a Lo'ak de adrenalina y el deseo de salir de este lugar invadía cada rincón de su cabeza, entonces aceptó que tu seas la guía y que debía protegerte de lo que no alcanzaras a ver.
Sus ojos observaban a todos lados siendo consciente de cuántos soldados y científicos caían al suelo por tus balas y por sus balas. Su corazón bombeaba ansioso, sus colmillos picaban y la necesidad de gritarles invadía su cabeza. El arma estaba tan ligera en sus manos que se sentía con toda la libertad de disparar a quien sea.
Su boca salivaba conforme veía la sangre manchar suelo y paredes.
Sus pensamientos se centraban en imaginarse morder la piel de quien se atrevió a hacerle tanto daño al punto de ya no tener retorno.
Cuando volvió a mirarte fue capaz de notar el rencor en tus ojos. La rabia de haber estado cautiva bajo la manos de todos ellos... Lo'ak sintió que alguien la comprendía a pesar de que sus vivencias en este lugar hayan sido distintas por completo. Comenzaste a destruir los laboratorios y hacer pedazos cada papel que ellos habían guardado con esmero, destrozaste computadoras y rompiste tableros.
"Puedes vengarte, hazles pagar todo lo que te hicieron sufrir"
Fue como si hubieras abierto un puerta que había sido cerrada hace tiempo.
La rabia e impotencia comenzó a burbujear desde su estómago, subiendo por su columna y estallando en su corazón llevando un sentimiento de adrenalina a cada rincón de su cuerpo. Su mente viajó al pasado y los días de tortura llegaron como un mar que abrumó todo su sentir. Las imagenes de él siendo rasgado y lastimado una y otra vez llenaron su cabeza. Recordó todas las veces que vivió el mismo proceso... Manos tocando su cuerpo, acariciando y lastimando lugares donde se supone nadie debe tocar sin su consentimiento.
No pensó en detenerse porque ellos jamás lo hicieron cuando él lo suplicó.
Por eso mismo no sintió nada cuando se lanzó a uno de ellos y despedazó su piel con sus propios dientes, no le importó golpear contra el suelo su rostro y tampoco se detuvo cuando ellos rogaron por piedad.
Él solo quería hacerles sentir lo que vivió.
Necesitaba que sufrieran tanto como él lo hizo. Necesitaba que tuvieran en mente todo lo que le causaron y que tuvieran en claro que lo pagarían con su propia vida. No se los perdonaría nunca, jamás olvidaría lo que este lugar le hizo, jamás podría reparar lo que ahora es. Entonces tenía todo el derecho de vengarse, podía hacerlos vivir lo que él sufrió, podría desgastar toda la furia que albergaba en su dañada cabeza por tantos años y nadie podría detenerlo.
Tomaría justicia por mano propia gracias a ti.
Gracias a que lograste sacarlo de su encierro él podría hacerlos pagar y eso provocaba que su estómago sintiera mariposas, mariposas que lo llenaban de una necesidad de comer y lo haría saciar con todos ellos.
Al menos ese fue su pensar hasta que llegaron con la persona que menos quería ver.
Su cuerpo se paralizó y las arcadas llegaron a su garganta cuando te vio conversar con él y aquel hombre lo llamó suyo. La necesidad de regresar y volver a encerrarse para no vivir con las consecuencias le abrumaron y cuando estaba a punto de correr y huir cual cobarde tú tomaste su muñeca y lo obligaste a correr haciéndolo tropezar.
— ¡No dejes de correr! ¡Directo a la salida!
Ordenaste sin soltarlo. Lo'ak apretó sus dientes obligándose a si mismo a tomar valentía y disparar a los soldados que venían detrás suyo intentando atraparlos. La salida a la libertad estaba a poca distancia y él no podía acobardarse a último momento, no ahora.
Por eso, cuando alguien estaba por matarte no dudó en saltar y levantarlo en el aire para dejarlo caer con fuerza contra el suelo.
Cuando llegaron a la puerta tú gritaste intentando tranquilizarte para tomar la tarjeta y abrir. Lo'ak miró detrás de ustedes disparando mientras esperaba a que tú abrieras.
El terror evitó que se moviera cuando se encontró con aquellos ojos que tanto tiempo estuvieron atormentando a su cabeza... Aquel que le arrebató sus costumbres y personalidad para moldear todo lo que Lo'ak era a su gusto.
Las ganas de gritar invadieron su cabeza y la urgencia de arrancarse la piel llenó todo su sistema con tal de dejar de tener la sensación de esas asquerosas manos en su cuerpo. Sin embargo, tu mano volvió a tocarlo y la sensación desapareció haciéndolo ver que ahora una gran puerta los separaba.
Sus ojos miraron el bosque y cuando el aire de Pandora acarició su rostro corrió.
corrió y corrió sin mirar hacia atrás.
Esto era el territorio de Lo'ak... Aquí es dónde él se crió así que esta vez él tomó tu mano y dirigió el camino. Saltó raíces de árboles y esquivo ramas, respiró el aroma y quitó flora de Pandora de su camino. No se detuvo aunque sus pantorrillas dolieran, aunque piedras rasgaran las plantas de sus pies, aunque ramas rasguñaran sus brazos y piernas, no se detuvo aunque sus pulmones dolieran debido a la falta de aire.
Sus ojos se concentraron en el camino porque conocía su hogar y sabía que debía tener cuidado de no caer en un pozo o colina abajo.
Cuando Lo'ak notó que tropezabas de forma constante se dio cuenta que eras demasiado pequeña para empatar con él. Sin embargo, podías seguirle el paso. Tus pies saltaban y daban pasos largos intentando no quedarte atrás. Lo'ak casi estaba seguro de que los alcanzarían pues podía oír los helicópteros, los malditos robots siguiéndoles el paso, las balas pasando por su lado. Comenzaba a preocuparse de que la poca libertad que apenas estaba saboreando se le fuera arrebatada de golpe.
Fue así hasta que escuchó la cascada y supo que estarían bien... Que este podía ser su boleto de escape y estar libres de la persecución.
Su mano dio un apretón a la tuya cuando comenzaste a forcejear, intentando alejarte, lo cual, arruinaría el plan de escape y a pesar de que hiciste un gran esfuerzo en protestar él te ignoró y te lanzó directo al canal de agua sin dudarlo.
----- ¡No sé nadar! ---- gritaste mientras caías haciendo que Lo'ak entrara en panico.
¿Cómo era posible que no supieras nadar? ¡eres un soldado! Eso era primordial... Lo que era más importante ¿Qué tal si Lo'ak había olvidado cómo hacerlo?, ¿Podría ayudarte a ti con su escaso recuerdo? Todas esas preguntas le abrumaban en medio de su caída. La incertidumbre de saber si seguirían con vida le carcomía.
Cuando el agua tocó su piel sintió que todas las preocupaciones escapaban de su sistema...
Su corazón se aceleró ante la sensación fresca que le brindaba el agua trayendo a su memoria recuerdos que había protegido en un rincón de su corazón con tanto esmero...Y por un momento, deseó simplemente quedarse ahí y dormir con aquella sensación rodeando su cuerpo llevándolo al pasado donde unos ojos azules lo miraban con amor.
Al menos hasta que sintió como tu mano apretó la suya y todo su cuerpo podía sentir como te aferrabas a sus hombros e intentabas llegar a la superficie. Él reaccionó abandonando su fantasía para comenzar a mover sus pies para ir a la superficie. Sus manos se aferraron a tu cintura comenzando a llevarte hacia arriba.
Cuando volvió a tomar aire y tocaron el suelo no dudaron en correr.
Corrieron y corrieron mientras él trataba de olvidar lo que vio en el agua.
Tal vez por la necesidad de olvidar sus memorias para seguir adelante, olvidó por completo que el bosque de Pandora no era tan seguro como para bajar la guardia y que crituras peligrosas abundaban en este lugar, por eso mismo cuando el oído de Lo'ak captó el sonido que le aterraba de niño se detuvo de golpe. Sus iris amarillos miraron con cuidado a la criatura frente a ustedes, ya se estaba preparando para huir porque sabía que el palulukan no tendría piedad. Sus manos te tomaron con fuerza cuando tuvo que lanzarte a un costado para evitar el ataque del animal. Lo'ak tuvo que tomarte en brazos para comenzar a correr escuchando cómo la criatura poco a poco se acercaba a ustedes.
A pesar de seguir concentrado en huir de aquella criatura aún fue consciente de tus piernas enredandose alrededor de su pecho provocando que la incomodidad llegara a él confundiendo a su cabeza. Sus manos picaron cuando él abrazó con fuerza tu cuerpo, intentando no dejarte caer al suelo cuando el sonido de tu arma lastimó sus oídos. Sentía que la situación era eterna, que simplemente la criatura no se alejaba y cada vez se acercaba más. Miró hacia atrás sin pensarlo mucho ignorando la caída frente a ustedes por la cual no tardaron en caer de lleno provocando que rodaran hacia abajo golpeando contra piedras y ramas. Sus manos cubrieron tu nuca esperando poder protegerla a todos los golpes que podían llegar. También fue consciente de que tus brazos hicieron lo mismo con la suya provocando que sus colmillos picaran ansiosos ante el contacto físico.
Cayeron en una grieta que daba entrada a una cueva natural. El suelo lastimó de forma horrible su espalda porque giró su cuerpo con tal de no caer encima tuyo y lastimarte. Él fue el primero en levantarse comenzando a buscar a su alrededor alguna señal de peligro más no encontró nada.
El sonido de las gotas de agua cayendo y golpeando contra el suelo lo distraía de toda la tensión que había estado llenando su cuerpo. Lo'ak volvió hacia a ti observando que ya estabas de pie mientras mirabas la grieta encima de ustedes, justo por la cual habían caído. Podía ver que el palulukan seguía acechando.
A pesar de ser un lugar desconocido y silencioso seguía tranquilo porque ya estaba acostumbrado a la oscuridad. Le gustaba el sonido calmo que le brindaba el lugar y por sobretodo le gustaba sentir el calor contra la palma de su mano. Aunque sintiera que su cuerpo se estaba erizando lentamente y la incomodidad se mantenía en un nivel bajo. Podía sentir las pequeñas cosquillas que el contacto físico le generaba, no era aterrador, era... De alguna forma agradable. El sentimiento que su pecho creaba se sentía como cuando su madre le hacía su comida favorita o cuando Neteyam acariciaba su cabeza con cariño, cuando Kiri de repente curaba sus heridas o Tuk lo abrazaba de forma repentina, cuando su padre lo miraba con una sonrisa... Le recordaba a casa.
Tenía tantas ganas de ir a casa... Pero aquello no podía ser poible. No ahora, no cuando él ya no era el mismo Lo'ak del pasado. No cuando sus hermanas pueden estar en peligro al estar cerca de él pues la desesperación de devorar su carne aún seguía recorriendo su cuerpo aunque su mente siguiera asqueada ante esa necesidad.
Ignoró sus propias lamentaciones concentrando a su cabeza en los alrededores del lugar, pues sus oídos fueron conscientes de un chasquido repetitivo que invadía las profundidades, uno que no le agradaba para nada y que alertaba a cada fibra de su ser. Podía notar un horrible aroma, uno que le revolvía el estómago cada que se adentraba en sus fosas nasales.
Su mano evitó que te movieras, jaló de tu brazo mientras cubría tu boca para que no emitieras ningún sonido que pudiera llamar la atención de la criatura. Aquella acción probablemente fue una mala idea pues podía sentir tu suave respiración contra la palma de su mano, su cola se movía ansiosa y sus orejas se movían de atrás hacia adelante sin saber en qué concentrarse, si en el maldito Up'ang o en ti y la sensación de tu respiración cálida contra la palma de su mano. Aunque le costara admitirlo, lo que iba ganando eran sus pensamientos acerca de ti pues la calidez de tu pequeño cuerpo contra el suyo lo llenaba de ansia y la necesidad de masticar tu piel comenzaba a florecer gracias al vacío de su estómago. La sensación de tu sangre en su boca lo llenaba de una desesperación a la cual le era difícil ignorar, podía oler, podía oír tu sangre recorriendo todo tu cuerpo. De repente su cabeza ya estaba alucinando y estaba seguro de que podía sentir tu cuerpo desgarrándose en sus propias manos. Oía tu carne siendo masticada por sus colmillos y el sabor bajaba por su garganta para quedarse en su estómago. Sus iris amarillos te observaron fijamente intentando quedarse con la imagen de tu cuello destrozado por sus dientes provocando que su estómago gruñera.
Tenía tanta hambre que estaba seguro de no tardar en morder tu piel en cualquier segundo.
Al menos hasta que lo miraste y sus ojos se concentraron en tu rostro. Una belleza tan extraña que solo aumentaba las ganas de devorarte, de morder cada centímetro de tu piel y disfrutar de la calidez que emanabas.
Relamió sus labios dispuesto a comerte ahí mismo de no ser porque el sonido de tu arma recargándose lo alarmó.
Escuchó el chillido del Up'ang y sus oídos casi explotaban al oír el horrible grito de la criatura. Sus manos te empujaron fuera de dónde estaban mientras que él se preparaba para tomar aquellas largas patas del bicho evitando que sus enormes colmillos llegarán a su cara. Las orejas de Lo'ak se pegaron a su cráneo intentando evitar que el sonido reventara sus tímpanos pues podía sentir como estos estaban a punto de explotar, provocando que su cabeza doliera y comenzara a sentirse débil. Incluso llegó a sentir al Up'ang mucho más pesado que antes.
Lo'ak siseó esperando poder intimidar a la criatura y que esta decidiera alejarse para poder cubrir sus oídos del doloroso e irritante sonido. Aquella cosa dejó de pelear, sus patas dejaron de moverse y finalmente cayó al suelo mientras el sonido del chillido se detenía.
Lo'ak te miró notando tus manos manchadas de sangre con navaja en mano mientras respirabas con agitación mirando al U'pang alerta.
Aquella imagen provocó que su cola se moviera con interés, sus ojos miraron atentos cómo tus manos apretaban el arma guardándola al costado de tu cadera, para después llevar con lentitud tus manos a tus orejas. Lo'ak observó atento cómo tus dedos se coloreaban de un tono carmesí alertando a sus sentidos. Su mano se movió sin pensarlo mucho tomando tu muñeca con fuerza mientras sus latidos se aceleraban conforme sus labios estaban a punto de tocar tus dedos y cuando sus papilas gustativas pudieron degustar aquel líquido carmín sus pupilas se agrandaron demostrando el éxtasis al cuál sus sentidos se vieron invadidos debido a tu dulce y metálico sabor. Su lengua recorrió de forma cuidadosa tus dedos intentando que no se desperdiciara ni una gota, deseando que no se acabara la hora de la comida.
Hasta que alejaste tu mano de su boca con una mueca de disgusto.
Lo'ak siseó por lo bajo ante la perdida, mirando de reojo a la criatura mientras comenzaba a sentirse frustrado a la desaparición de tu sabor.
Por la rabia sus manos tocaron la carcasa del Up'ang arrancando un pedazo de su cuerpo para meterlo a su boca y comenzar a comer desesperado fantaseando en tu suave piel. Sus dientes desgarraron con vigor anhelando poder comerte entera. La fantasía de que fueras por completo su presa nubló su juicio y la necesidad de tener el honor de comerte fluyó por todo su sistema.
La ilusión de tener tu carne entre su colmillos...
Debía demostrarlo... Debía probar a Eywa que él ya no era una víctima.
Debía demostrar a los humanos que no estaba bajo el poder de nadie.