Lo que siento por ti no se marcha cuando te vas. Permanece, y cuando algo en mí se deshiela, me bebo las lágrimas en silencio, como solemos hacer quienes amamos.
Te sigo queriendo cuando sorteo las sombras escondidas de la noche y la imaginación eriza el sentimiento.
Es esa verdad, desolada y persistente, la que ha de seguir viviendo entre tú y yo, la que te cuesta entender y la que yo no deseo apagar.
Nombrar el amor es una forma de serlo y disfrutarlo.
Un beso infinito




















