La extrañeza de cuando algo termina, y no entiendes cómo fue que sucedió. De un momento a otro, un vámonos, es hora de dejarte en tu casa. Sin darme cuenta, que le había lastimado. Se había sentido ignorado, no validado.

seen from Canada
seen from Austria
seen from Hungary
seen from United States
seen from Germany
seen from Germany
seen from Russia
seen from China

seen from Brazil

seen from United States
seen from United States
seen from India

seen from United States
seen from China
seen from Russia
seen from China
seen from Thailand
seen from United States
seen from T1
seen from Poland
La extrañeza de cuando algo termina, y no entiendes cómo fue que sucedió. De un momento a otro, un vámonos, es hora de dejarte en tu casa. Sin darme cuenta, que le había lastimado. Se había sentido ignorado, no validado.
Sígueme en insta: https://www.instagram.com/psicologa.introvertida
Quiero hablarte de algo que...
...surge en el camino de elegir el arte como estilo de vida, por lo menos en mi caso particular: la música y las imágenes. A mis ya 41 años, me encuentro en un camino completamente diferente al que solía transitar. Todo lo que me daba satisfacción y plenitud, hoy solo me deja vacío y frustración. Pero es una acumulación que viene de muchos años atrás. Siempre fui un ser artístico para absolutamente todo.
Hace unos años atrás me diagnosticaron un trastorno de rumiación ansiosa obsesiva compulsiva. Para mi sorpresa, mi vida empezó a tener otro significado y más sentido aún entendiendo y asumiendo este estado al que me sometí toda la vida pensando que pensar demasiado me iba a llevar lejos. Bueno, si, lejos de la realidad, lejos de mis amistades, lejos del amor y la empatía. A lugares siniestros y oscuros de los cuales me es muy difícil escapar si no tengo una mano que me saque de esas arenas movedizas. Duele, me angustia. Asumir y aceptar que la mitad de mi vida estuve transitando algo solo sin saber como solucionarlo y que al ponerle nombre mi visión de la realidad cambie por completo, me deja en un estado meditativo, pensando?, si... pero desde un lugar más calmo, menos apabullado por las cosas que no fueron y las que no serán. Ese momento en que te das cuenta que todo lo que habías creído sobre tu vida, en parte, ha sido una gran fantasía durante décadas. Y sí, obvio que me dan ganas de llorar, de gritar de forma tal que mi voz se escuche en todo el globo terráqueo. Un grito que hace que el mundo gire tan rápido como tan estático en el vacío del espacio exterior. Sentirme sin oxígeno, paralizado físicamente y por dentro una la Little Boy esperando a ser arrojada por el Enola Gay. Entonces, le pregunté a mi hermosa madre (que ya no puede hablar pero está muy presente en el aquí y ahora): ¿Mamá, siempre fui así?, ¿Siempre exploté conmigo mismo como si fuera una gran bomba atómica que lo único que deja son rastros de sombras del pasado que empapelan el interior de mi ser?, ¿Manchas?... -Ella me mira fija e intensamente y luego responde asintiendo con la cabeza un enorme SI, mientras abre al máximo sus ojos para que me quede bien claro que no cabe ninguna duda de eso. Y yo, desolado por la afirmación y aún más confundido... solo quiero llorar en el regazo de mi madre. Necesito de su amor incondicional en este momento tan agobiante. ¿Cómo hago ahora para no obsesionarme con toda esta nueva data sobre mí, que siempre estuvo y no la podía ver? Y bueno, les escribo acá, para quien lea, para quien esté en una situación similar. Entiendo que no estoy solo y tengo apoyo, pero me es imposible negar que las distancias de años luz que puse en entre medio de mis amistades es una realidad. Porque es eso, dejarme llevar por los malestares internos, dejarlos escritos de forma tal que pueda salir de este momento alúcinógeno natural simplemente por no poder parar de salir de esas arenas que me chupan como cuando era adolescente y lo único que hacia era evadir con alcohol para sentir que todo estaba bien y el dolor pasa. Pero creo que ese dolor pasa si sigo aceptando y trabajando en mí para que al fin y al cabo pueda hacer un cambio mental de forma tal, que lo negativo obsesivo esté pero conviva con lo buena persona que soy. Porque esto es una verdad que vomito en el aquel y allá... algún día.
Nadie te aplaude
El proceso de enfocar la energía en una constante montaña rusa que funciona a una velocidad inexplicable: ese es el rumiamiento constante en el que vivo, y me doy cuenta de que muchos de los pensamientos que están ahí de fondo, desenfocados, en un punto comienzan a ser tan visibles que logro ver todos sus detalles a nivel microscópico. Acercarse para luego ver desde afuera, ser el observador de un laberinto al que le voy cambiando las salidas día a día. Un loop de conclusiones que van cambiando con sutileza hasta un punto en que la perdición se hace presente. Pero, ¿porqué caer siempre en lo mismo?. ¿De dónde adquirí esa capacidad de transformar lo bueno en algo oscuro y pretencioso?. Supongo que es un desierto con incontables granos de arena y un pequeño oasis allá a lo lejos, que voy desvaneciendo cada vez que me acerco, puede ser una señal de que gran parte de mi día a día lo vivo en un entorno el cual no llego a comprender del todo. Porque siempre que comienzo a contar los granos, me pierdo. En parte, puedo ser consciente de mis observaciones y por otro lado puedo dejarme llevar por el inconsciente que está permanentemente en una disputa con mi personalidad. ¿En qué punto mi inconsciente hace real los pensamientos que me llevan a descubrir partes de mi que aún no están del todo definidas? ¿Qué son todas esas emociones y deducciones alucinógenas que suceden sin que yo esté presente?: adicción a los pensamientos.
Son ese tipo de cuestionamientos con los que convivo, de forma exagerada, drástica y fatal. Una energía tan veloz y densa depositada en el inconsciente que me desgasta, me reprime y siempre en algún punto, me confunde. Y luego... PUM! CAOS! CULPA!. Soledad. ¿Será que estoy perdiendo el tiempo de mi recorrido en cosas que no tienen una explicación lógica? Seguramente, y quizás es eso lo que me lleva a aislarme para buscar un poco de silencio y tranquilidad interior. O por lo menos, a ignorar por un tiempo el autoflagelo que me impide relacionarme con claridad. A medida que sigo envejeciendo, por alguna razón siento que al verme al espejo veo exactamente a la misma persona que encontré por primera vez estando presente. El reflejo de alguien que siempre fue seguro de si mismo, que se enfrenta a sus propios temores sea como sea, que lucha por salir adelante a toda costa. Que entiende la importancia de los pequeños detalles y acciones para consigo mismo. Y es ahí donde comienza el aislamiento del que les hablo, cada palabra, cada pensamiento se transforma en imágenes que ya están deformadas por el paso del tiempo, aunque la velocidad mental parece estar incrementando. Hoy, cansado, ansioso y perseverante, comienzo este blog con el fin de sanar toda esa idiosincracia que me pertenece. Esa que se vincula conmigo de forma irracional en los momentos más inoportunos. La que desea destruir sin razón alguna, los disfrutes que me da la vida.
Y hasta aquí llega ésta rumiación inconclusa, un domingo al mediodía, en silencio y sin recibir ni siquiera, mi propio aplauso.
Estoy harta de todo esto de la rumiacion. ¿Por qué no puedo dejar de pensar y pensar y volver a pensar en lo mismo una y otra vez y hacerme millones de teorías en mi cabeza que no tienen lógica? Intento con todas mis fuerzas evitarlo, pero ya no sé ni qué técnicas usar para dejar de martirizarme yo sola.
ᖇᑌᗰIᗩᑕIÓᑎ 🔹 ¿ǫᴜÉ ᴇs? 𝙿𝚎𝚗𝚜𝚊𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘𝚜 𝚘𝚋𝚜𝚎𝚜𝚒𝚟𝚘𝚜 que ocurren cuando la persona se centra repetidamente en los síntomas de su malestar, y en sus posibles causas y consecuencias, en vez de en sus soluciones. Tiene lugar en buena medida 𝚒𝚗𝚟𝚘𝚕𝚞𝚗𝚝𝚊𝚛𝚒𝚊𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎, como un 𝚌í𝚛𝚌𝚞𝚕𝚘 𝚟𝚒𝚌𝚒𝚘𝚜𝚘 𝚍𝚎𝚕 𝚙𝚎𝚗𝚜𝚊𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘. Nuestro pensamiento queda atrapado en este 𝚋𝚞𝚌𝚕𝚎. 🔹 ᴄᴏɴsᴇᴄᴜᴇɴᴄɪᴀs - Estrés y malestar - Pérdida de la capacidad de concentración - Es un factor de riesgo significativo para la depresión - La tendencia a rumiar es constante en el tiempo y puede ser extremadamente agotador - No facilita la resolución del problema, de hecho contribuye a la severidad y mantenimiento del malestar 🔹 ʀᴜᴍɪᴀᴄɪÓɴ ᴠs. ᴀʙʀɪʀsᴇ sᴀɴᴀᴍᴇɴᴛᴇ La rumiación ocurre tanto en personas mentalmente sanas como en las que sufren algún trastorno, pero en estas últimas se da con mayor intensidad y puede agravar su condición. Que una persona piense sobre sus sentimientos y que hable de ellos con otra puede ser beneficioso en las condiciones correctas. Abrirse sanamente puede reducir el malestar. 🔹 ¿ǫᴜÉ ᴘᴏᴅᴇᴍᴏs ʜᴀᴄᴇʀ? ✏️ 𝙰𝚞𝚝𝚘𝚘𝚋𝚜𝚎𝚛𝚟𝚊𝚌𝚒ó𝚗: identifica el momento en que los pensamientos se enfrascan ✏️ 𝙿𝚕𝚊𝚗𝚎𝚊 𝚜𝚘𝚕𝚞𝚌𝚒𝚘𝚗𝚎𝚜: Concéntrate en lo que depende de ti ✏️ 𝙼𝚒𝚗𝚍𝚏𝚞𝚕𝚗𝚎𝚜𝚜: ayuda a centrarse en el “aquí y ahora” ✏️ 𝙴𝚓𝚎𝚛𝚌𝚒𝚌𝚒𝚘 𝚏í𝚜𝚒𝚌𝚘: hacer deporte o salir a caminar es de gran ayuda ✏️ 𝙴𝚜𝚌𝚛𝚒𝚋𝚎 𝚝𝚞𝚜 𝚙𝚎𝚗𝚜𝚊𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘𝚜: permite organizar ideas ✏️ 𝙲𝚞é𝚗𝚝𝚊𝚜𝚎𝚕𝚘 𝚊 𝚊𝚕𝚐𝚞𝚒𝚎𝚗: compartirlo rebaja cierto malestar ✏️ 𝙱𝚞𝚜𝚌𝚊 𝚊𝚢𝚞𝚍𝚊 𝚙𝚛𝚘𝚏𝚎𝚜𝚒𝚘𝚗𝚊𝚕: si sientes que no eres capaz, solicita ayuda ♥️ 💬 ✈️ 📂 🧑🏽🎨 Ilustrador: @rocksillo83 #rumiacion #pensamientosobsesivos #crecimientopersonal #anaprieto_psicologia #desarrollopersonal #coaching #personaje #ilustracion #viñeta #cacahueteilustrado #psicologia #bienestaremocional #terapia #saludmental #tipspsicologicos https://www.instagram.com/p/CLetiRQDefV/?igshid=16yl1w47ntiq7
Rumiación
Estoy como la película “500 Days of Summer”, o mejor dicho como el protagonista, cuando hace referencia a lo que le gusta de la chica y al tiempo lo que le disgusta, lo cual era exactamente lo que le gustaba, sólo que yo no tengo que esperar tanto tiempo, porque me gusta y me disgusta al mismo tiempo –¿tiene sentido? –, creo que depende también del momento lo que hace la diferencia… Me encanta su forma de ser, todo cariñoso, aunque cuando llega a los extremos de ser empalagoso empiezo a detestarlo. Me encanta que a todo le saque el lado gracioso, y a la vez detesto que a todo le saque ese mismo lado, es como si no pudiera ponerse serio, lo que me lleva a lo siguiente que me gusta y detesto de él: no porta la seriedad. Lo que innegablemente puedo decir que me gusta mucho de él es que, no importa la situación, me puede sacar una sonrisa, incluso cuando segundos atrás me amargó –cosa que en mí es super sencillo, ya que por todo me amargo–.
Sin embargo me niego rotundamente a aceptar que él me gusta, porque entonces esto que siento se convertiría en algo real… y entonces regreso a mi anterior pensamiento –el cual no expresé acá–, que hace referencia hacia mi profundo miedo a que me vuelvan a herir que, aunque no lo vea posible que pase con este chico, existe la posibilidad de que pase, y no necesariamente adrede; o peor aún, que yo termine hiriéndolo –porque como he expresado en alguna publicación anterior, yo suelo aburrirme rápido–, cosa que no quiero porque es un chico bastante dulce, incomprendido, pero realmente con un corazón inmenso. Además, no hay que olvidar que la distancia también es algo que… creo que mejor dejo las excusas, no sirven de nada, y en vez evitar que me hieran creo que estoy hiriéndome yo sola al no permitirme el sentir…