Siempre se sintió menos, escondía su baja autoestima con un timidez que estaba en lo absurdo. Callada, retraída, silente, introvertida, con pánico escénico, apenas una mueca parecida a una sonrisa en ocasiones le salía de su boca de rosa.
Dispuesta a ayudar si se lo pedían, no le gustaba decir que no y para todos ella siempre estaba "bien". Nadie nunca se dió cuenta de todo lo que cargaba, de aquello que escondía, de lo que le torturaba en las noches hasta quedarse dormida y después de un insomnio prolongado.
Para ella jamás pasaba nada y nada interesante le sucedió, era así como mantenía a medio mundo alejada de ella; sin embargo, dentro de ella un mundo de imaginación y sueños le rondaba la cabeza, la poesía la despertaba y la literatura la hacia evadirse de la triste realidad.