La verdad te hará libre, aunque sea una condena, y en el proceso te sacude, te golpea, te deja moretones, para que no te olvides de que las apariencias engañan, que lo que empieza como antídoto puede ser al final lo que te envenena. Hace que te mires en el espejo y lo rompas con la frente, para que dejes de verte como idiota e inocente, para que asumas tu desidia y te confrontes.
El tiempo ha pasado y entre desgarros de reproches y esfuerzos de olvido se ha perdido.
Quise amputarle los pies al recuerdo, para evitar ese paseo constante tuyo por mi memoria, cercenar los brazos de este corazón ambivalente para dejar de arrullar sentimientos en mi pecho, y contener la propagación de la gangrena rencorosa, cauterizándome con el poco orgullo que me quedaba, tan insuficiente; en carne viva la herida continuaba.
Me habitué al charco sucio donde te revolcabas para salpicarme tu cariño retorcido; aunque lo mío no estaba tan lejos de lo mismo, esperarte siempre fue síntoma de un mal sueño inducido.
¿Qué si te quería? ¿Aunque me fingías?
Quise creer que en el fondo algo había.
Me conmovían tus ojos tiernos, aunque tu mirada fría siempre fue una estocada que me traía de vuelta a la realidad.
Eras un infierno gélido, un invierno abrasador, abrigo que congela, hielo que incendiaba, fuego desquiciante que entumecía. Si me disfracé de valiente fue por pura cobardía. Soñar era más fácil cuando nada advertía.
Y es que a veces lo que crees que te cura, es lo que te dejará en el alma una fractura, lo que juras que es un remedio se te volverá el más torturante de los tedios, lo que vivías como un milagro se te descompone y vuelve agrio, lo que sentías que te sanaba se transforma en la enfermedad, lo que ingerías como medicina también será la toxina que paralice tu voluntad.
Y a veces quiero maldecir lo que un día me bendijo, pero me muerdo la lengua, porque a pesar de todo, quizás, aún creo que algo había.
Aún sigo preguntándome a diario como es que estarás, si lograste de una buena vez darle cara a lo que tanto te asustaba.
¿Qué si te amaba? ¿Qué si te adoraba?
Ya no importa nada.
Memoria Selectiva.