Tengo una vida perfecta, siento que no me paro a agradecer lo suficiente, uno de mis objetivos de este 2024 será agradecer cada día por la vida que tengo.
No puedo evitar releer mis textos, pensar en las personas, imaginar otras tantas que pasaron por mi vida, inventar como habría sido si me hubiera quedado con cada uno de ellos, como sería ahora mi vida, y de verdad que no veo que con ninguno la pudiera mejorar.
Te diría que no sé cómo llegué hasta aquí, pero mentiría.
Me casé, para casarme con el correcto tuve que conocer a muchas personas y vivir muchas experiencias, todas ellas me trajeron hasta aquí, construimos desde cero una casa enorme, preciosa de una planta, contemporánea. Tuve una hija, si una niña, yo que nunca quise tener hijos o eso decía, nunca me iba casar y no iba a tener más hipotecas, ya voy por la tercera, es increíble la vida, fascinante.
Yo que he sido una bala perdida, ahora me he convertido en madre, en mujer, y por qué no, en inversora inmobiliaria jajaja.
Quiero agradecer cada día al universo, pero también tengo que decir que me lo merezco, me merezco lo mejor.
Hija, nunca te conformes con menos de lo que mereces. Es largo el viaje, parece que no, pero no olvidemos cuando nos sumergimos en los primeros amores que nos empeñamos en no ver más allá, madre mía todo lo que hay después y siempre es mejor, de verdad que nunca he querido retroceder, guardo con cariño los recuerdos de la vida de antes, son un trozo de mi, convertirme en madre ha sido mutar, totalmente, pero eso es otro tema.











