11.
Antes que se acabe el día, quiero decir públicamente que hoy es el cumpleaños de mi persona favorita, de la que persona que siempre me amó incluso cuando yo era un tormenta; de la mujer que calmaba mis tormentas internas. Hoy es el cumpleaños de mi mamá.
Déjenme contarles varias cosas sobre mi mamá:
1) El amarillo y el rojo eran sus colores favoritos, pero solo si están ligados con la tierra.
2) Tenía (y ahora yo tengo) 98 anillos y muchos, muchos relojes. Creo que es porque le gustaba tener el control del tiempo. No era muy fanática de los afanes; lo cual es curioso porque su hijo ama vivir al 1000 km/h.
3) Ella siempre sabía qué decir para hacerme sentir mejor. Ella siempre creyó en mí, incluso yo mismo no lo hacía. Me defendió de las injusticias y me dejó ser. Ella dijo: “Si Sebas es gay o no es irrelevante. Yo lo amo igual, siempre lo he amado y lo amaré siempre. Yo lo apoyo en todo lo que él es”. Por cierto, gracias, má; yo también te amaré por siempre.
4) Se sabía cada uno de los nombres de mis amigxs y las historias relacionadas con ellxs. Siempre me escuchaba, realmente me escuchaba. De hecho, aún le cuento cosas de mis amigxs nuevxs, de lxs viejxs, de lxs que están y lxs que se han ido.
5) Tenía la tradición de comprar hamburguesas cada viernes para sentarnos a ver la película que estaban pasando en Disney Channel. No se imaginan cuántas veces nos vimos Ella Está Encatada, Juego de Gemelas y la trilogía de Cenicienta. Por cierto, mi mamá creía que Anastasia, la hermanastra de Cenicienta, merecía su final feliz y se alegró mucho cuando por fin lo obtuvo.
6) Amaba los dulces de guayaba, por eso siempre le traía dos cuando iba a la tienda. Pero, desde que murió, ya no los como; es que ya no saben a dulce o guayaba, saben a un recuerdo, saben a nostalgia. Saben al día que perdí miserablemente, sin opciones para pelear.
Podría seguir y hacer más de 100 puntos, pero aún así jamás acabaría. Mi mamá era demasiado de todo lo bueno, nada le hace justicia verdaderamente.
Te amo, mami. Gracias por todo. P.S. Los dulces de guayaba ya no saben igual, y el café aún no me queda tan rico como a ti.
Atentamente,
Sebito (mamá no alcanzó a conocer a Seb, y de hacerlo, creo hubiera seguido llamándome Sebito).









