Reflexión de Navidad
No sé bien cómo empezar este texto, no encuentro la inspiración necesaria para redactarlo pero sí tengo una idea o una reflexión que me gustaría compartirles hoy en esta fecha especial.
Navidad tiene un significado diferente para todos, cada familia o persona lo celebra como más le gusta o cómo le toca. Sin duda es un día lleno de nostalgia, recuerdos y el momento oportuno para crear nuevas memorias (también de mucha comida).
Hoy pienso en que esta ha sido la primera Nochebuena, en muchos años, que pude disfrutarla en paz: no hubo jornada de trabajo, ni malhumor por salir tarde o por clientes que llegan a la mera hora a hacer sus compras (hoy soy un poco más compasiva al respecto y entiendo que a veces es el único momento que tuvieron para hacerlas) y saben qué, tampoco hubo, tristeza o miedo. Hace varios años las fiestas de diciembre me causaban ansiedad y pánico total. Me aterraba que durante la cena alguien hiciera preguntas de mi pasado, o de las cosas que viví antes de estar casada. Me daba miedo a hacer algo que pudiera "ofender" o ser cuestionable para la persona que en ese entonces era mi esposo. Y este 2025, finalmente me libré de todo eso y hasta, gracias a Dios, de algunas preocupaciones financieras.
Ahora además pude ayudar a mi mamá con los preparativos de la cena, envolví los regalos con tiempo, me vestí como yo quise e hice temática a juego con mis papás e hijos. Disfruté la noche sin temor a que alguien sacara un tema prohibido. Pude estar presente, no deje que el celular me distrajera. Simplemente me sentí "más viva", por decirlo de alguna forma.
En fin, creo que esta breve reflexión es para invitarlos a pensar más allá de los regalos, el outfit o las fotos que mostramos en redes sociales. Estas fechas no son iguales para todos; hay quienes sufren la ausencia de un ser querido, o puede ser que no tengan el sustento económico necesario para comprar regalos o tener una cena abundante. O quizás están en un hospital cuidando a alguien o ellos están enfermos.
Que esta Navidad y la próxima semana durante Noche Vieja, podamos reconocer nuestros privilegios y bendiciones, que sepamos saborear cada momento junto a la gente que más queremos. Que recordemos todo lo bueno que tuvimos este 2025, especialmente lo más sencillo: los cafés que tomamos en calma, las risas que compartimos (u ocasionamos), los abrazos sinceros, las comidas en familia, el momento de paz a solas, esa caminata matutina en silencio, un buen libro o película que vimos, la música que escuchamos...
Deseo para ti que lees esto, que siempre tengas un motivo por el cual estar agradecido, que encuentres el propósito que sostenga tu existencia y que se convierta en el motor para disfrutar plenamente del resto de tus días vivo. Nunca es demasiado tarde para volver a sentirte pleno (o en mi caso, estar cerca de ello), siempre puedes volver a empezar.
¡Feliz Navidad!
Con cariño,
Adriana.

















